4Qué ocurre si conduces con el permiso caducado: sanción y cobertura del seguro
Conducir con el permiso vencido es una infracción grave castigada con 200 euros y sin retirada de puntos, según la Ley de Tráfico. No hay margen de gracia: da igual que la caducidad sea de un día o de un año, porque el permiso deja de autorizar a conducir desde la fecha que figura en el reverso, aunque el plástico siga en la cartera o aparezca en la app miDGT. Si en un control los agentes lo comprueban, impondrán la denuncia y podrán impedir que el conductor siga al volante. La sanción no se convierte en delito penal —el artículo 384 del Código Penal, con prisión de tres a seis meses o multa de 12 a 24 meses, se reserva para quien nunca obtuvo el permiso o lo perdió por sentencia o por agotar los puntos—, pero el desembolso es solo la primera consecuencia. A partir de los 65 años el riesgo de despiste crece, porque el permiso B pasa de renovarse cada 10 años a hacerlo cada 5.
El golpe serio llega con un siniestro. Las pólizas condicionan las coberturas a que el conductor tenga el permiso en vigor, y las principales aseguradoras incluyen expresamente la conducción con carné caducado entre las exclusiones: los daños del propio vehículo, aunque se tenga contratado un todo riesgo, quedan fuera. Ante un tercero, la cobertura obligatoria de responsabilidad civil suele activarse y la compañía indemniza, pero después ejerce el derecho de repetición contra el conductor y le reclama esas cantidades, incluidas las indemnizaciones por lesiones. A eso se suma que contratar una póliza nueva con el permiso vencido es prácticamente imposible, porque las aseguradoras verifican la vigencia. La renovación puede iniciarse hasta tres meses antes del vencimiento, sin esperar al aviso.



