El precioso pueblo medieval con cascadas a una hora de Madrid ideal para este puente

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Patones de Arriba: el pueblo medieval de pizarra a una hora de Madrid

a group of people walking down a street next to tall buildings

A poco más de 60 kilómetros de Madrid —alrededor de una hora por la A-1— Patones de Arriba conserva el aspecto de una aldea detenida en el tiempo. El caserío se levanta a 832 metros de altitud, colgado de una ladera de la Sierra Norte, con casas bajas de pizarra negra, tejados del mismo mineral y calles empinadas y sinuosas que obligan a caminar despacio. Es el ejemplo madrileño más reconocible de la llamada arquitectura negra y, desde 1999, Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. El núcleo nació en el siglo XVI ligado a la ganadería, y de aquella vida quedan tinados, arrenes, cochiqueras, hornos adosados y eras de pizarra y caliza hoy convertidas en miradores. La antigua iglesia de San José, de origen renacentista, funciona como oficina de turismo y centro de interpretación, y junto al arroyo aparecen el lavadero y la Fuente Nueva, de 1908. A todo ello se suma la leyenda del Rey de Patones, el patriarca que gobernó el lugar al margen de la Corona durante generaciones.

El agua es el otro gran argumento. El arroyo de Patones ha excavado un barranco calizo que se remonta por la Senda del Barranco, el camino peatonal de 800 metros que enlaza Patones de Abajo con el pueblo y que, tras episodios de lluvia, se llena de pequeños saltos y cascadas. Ya dentro del casco, al cruzar el puente de piedra junto al antiguo molino y el lavadero, aparece una cascada pequeña que se contempla desde el propio sendero; conviene saber que el cauce baja muy escaso o seco en verano, así que el espectáculo depende de las precipitaciones previas. Los alrededores permiten alargar la jornada hacia el Pontón de la Oliva, el embalse del Atazar o el Cancho de la Cabeza, de 1.264 metros. Para el puente toca organizarse: el aparcamiento del casco está reservado a residentes, con cámara que sanciona, así que el coche se deja gratis en Patones de Abajo y se sube andando —no es apto para carritos ni sillas de ruedas— o en la lanzadera, unos 4 euros ida y vuelta, activa fines de semana y festivos de 11:30 a 19:00 con reserva previa recomendable. Los asadores de cordero y cabrito se llenan, de modo que la mesa conviene asegurarla antes de subir.

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