La Reina Letizia ha vuelto a estar en el centro de la polémica de nuevo, a raíz de un video que se ha descubierto en el que se descubre la manera en la que intenta dejar a un lado a la Reina Sofía. Tanto es así que, incluso, llegan a las manos para separarse. Un hecho que nos ha dejado a todos atónitos.
Sin embargo, el mal humor de la reina Letizia no es nada nuevo, y sabemos a ciencia cierta que viene de largo. Pocas son las veces en las que ha mostrado ese lado que intenta ocultar en público, pero al final no se ha podido reprimir, y en más de una ocasión hemos visto como el genio de la Reina de España es terrible.
La última de Letizia, retirando a sus hijas de Sofía
El último hecho del que se ha tenido constancia de que haya mostrado su mal humor de manera abierta ha sido al finalizar la Misa de Pascua el pasado Domingo de Resurrección en Palma de Mallorca. Al concluir el acto, la Reina Doña Sofía quería hacerse una fotografía con sus nietas. La princesa Leonor y la infanta Sofía posaban plácidamente junto a ellas.
Pero, de repente, Letizia enfureció, sin motivo aparente y dejó claro que con ella esas cosas no se llevan. Intentó apartar como pudo a la heredera al trono, que finalmente intentó evitar la confrontación entre su madre y su abuela quitando el brazo de la segunda de su hombro, pero la discusión continuó. Con movimientos bruscos, como nunca habíamos visto a dos Reinas de España, se enfrentaron, en una disputa que terminó con la reina Sofía sin fotografía de recuerdo.
El enfado con Felipe VI en el Fórum Impulsa

Ya corría el año 2005 cuando, todavía siendo Príncipes de Asturias, tanto Letizia como Felipe asistían a este ciclo de conferencias. De hecho, ambos ocupaban un lugar privilegiado en la bancada, y eran protagonistas de todas las miradas, con permiso de los ponentes. Sin embargo, algo no cuadraba entre los dos, y es que parecía que estaban enfadados.
Estos primeros gestos de incomodidad fueron creciendo, hasta el punto en el que Letizia llegó, incluso, a separarse de su marido unos metros. Se sentaron separados, para sorpresa de todos, porque Letizia no quería ponerse junto a su marido. Un gesto que demuestra que, ya seas la suegra o el esposo, nadie se libra de la ira de Letizia.
El provocado silencio de Jorge Moragas

El político Jorge Moragas se encontraba, junto a Felipe VI y a Letizia, en un viaje para defender la candidatura de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020. En dicha intervención, se encontraba hablando Felipe hacia el auditorio, al que debía de convencer para que Madrid fuera elegida como ciudad olímpica.
Sin embargo, algo distraía a Letizia de la intervención de su marido. Y es que, por detrás de ella, estaba hablando también Jorge Moragas. En ese momento, ni corta ni perezosa, se llevó el dedo índice a su boca, mirándole fijamente, y dejando claro que o se callaba o ella iba a ejercer su poder como princesa de Asturias para silenciarle. De hecho, terminó por callar, pero este gesto no pasó, ni mucho menos, desapercibido, recibiendo así todas las miradas de los fotógrafos que la observaban.
Letizia y las niñas de Medina del Campo
Hace cerca de ocho años de ese momento que todos recordamos todavía, cuando Letizia sacó las garras para salir en busca de una solución para dos niñas que se habían peleado. Una de ellas estaba llorando, y Letizia, que se encontraba en Medina del Campo, se acercó para ver que había sucedido. Descubrió que había discutido con su prima, a la que llamó en ‘audiencia urgente’.
Con las dos delante, empezó a gritar «¿Quién ha empezado?», en un gesto que deja ver la ira contenida que soportan sus tacones. De hecho, finalmente el encontronazo entre las dos parece que no tuvo una solución, pero lo que seguro que no volvieron a hacer fue discutir, para evitar que la ira de Letizia volviera a caer sobre ellos. Sin duda, una experiencia muy sorprendente para todos, especialmente para las niñas, que vivieron cómo una Reina les pedía que no discutieran más (aunque las formas no le acompañaran).
El «sordo» Felipe que soporta a Letizia

Seguramente, una de las cosas que el Rey de España desconocía de su consorte era el mal humor que tanto le está caracterizando últimamente. De hecho, incluso, él ha tenido que soportar, en más de una ocasión las veces en el que le ha contestado muy mal su mujer. De hecho, incluso, en más de una ocasión, sin venir ni siquiera a cuento.
Corría el año 2008 cuando, mientras los entonces Príncipes de Asturias preparaban un reportaje con motivo de su cuarto aniversario, Letizia explotó. A ella se le ocurrió la idea de que, para que vieran los compañeros de ‘Vanity Fair’ cómo era su día a día, les acompañaran ellos a un viaje programado a Murcia. Entonces, Felipe le contestó a Letizia que lo repitiera, porque no lo había escuchado, y fue cuando Letizia estalló diciendo «¡Hijo, estás sordo la verdad!», una frase que no pasó desapercibida para nadie.
Las sales de baño de Letizia

Otro de los momentos en los que Letizia enseñó ‘la patita’ fue cuando, tal y como recogió ‘¡Qué me dices!’ uno de los incidentes sucedidos en una tienda de productos estéticos exclusivos. Según Antonio Rossi, Letizia se acercó a la dependienta para pedir unas sales de baño muy concretas, algo que, por desgracia para la Reina, no tenían. Entonces fue cuando Letizia dejó ver los malos modales que le han estado caracterizando.
«Claro, es que a mí me las traen de Japón», dijo Letizia. Con estas palabras, todo el mundo que estaba en la tienda se quedó estupefacto ante la contestación de la Reina. Por si fuera poco, ante la respuesta, muchos empleados se quedaron mirando a Letizia, y ella continuó con un «vaya, todo el mundo mirando en lugar de trabajar». Esto, sin duda, desconcertó aun más a los presentes. Pero, antes de marcharse, soltó la última perlita. Para que Letizia no se fuera descontenta, le ofrecieron hacerse un tratamiento capilar en el momento, y ella, con desdén, dijo «sí, claro, para que me manchéis el pelo de grasa».
Cortando a Felipe en medio de un discurso

Otro de los momentos que todos hemos recordado fue cuando Letizia se atrevió a intentar cortar el discurso de su marido cuando acudieron a visitar a las víctimas de un accidente aéreo en Francia. Fue entonces cuando, durante un improvisado discurso de apenas un minuto de Felipe, Letizia empezó a mostrarse incómoda.
De hecho, incluso, empezó a hablar por lo bajo, haciendo ciertos ruidos, carraspeando y, también, diciendo «ya» en repetidas ocasiones para evitar que Felipe siguiera hablando. Junto a ellos se encontraba un Hollande que tampoco entendía muy bien la situación, al ver como, al discurso de Felipe no serle del agrado de Letizia, empieza a pedirle que lo acabara cuanto antes. Algo inaudito, ya que Felipe no suele improvisar los discursos y, aunque salen de su puño y letra, luego pasan el control pericial de Letizia, que termina por darles el visto bueno o lo corrige hasta aprobarlo.