ETFs de Bitcoin y Ethereum captan 731 millones en una semana

Los fondos cotizados al contado de bitcoin y ether vuelven a captar dinero institucional tras semanas de dudas. BlackRock sigue liderando un mercado donde cada dólar que entra se traduce en compra real del activo subyacente.

Los ETFs de Bitcoin y Ethereum han vuelto a abrir el grifo. En la última semana, estos fondos cotizados que replican el precio de las dos principales criptomonedas captaron 731 millones de dólares netos, una cifra que ha empujado al bitcoin de vuelta a la zona de los 80.000 dólares y que devuelve algo de oxígeno a un mercado que llevaba meses dando bandazos.

La noticia importa más allá del corto plazo. Cuando los grandes fondos meten dinero en estos productos, no están especulando con un meme: están comprando bitcoin y ether reales que el emisor del ETF tiene que adquirir y custodiar. Dicho de otro modo, cada dólar que entra en un ETF al contado se traduce, antes o después, en presión compradora sobre el activo subyacente.

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Qué dicen los flujos de la última semana

De los 731 millones captados, la mayor parte fue a parar a los productos referenciados a bitcoin, con los ETFs de Ethereum jugando un papel más modesto pero también positivo. Es el patrón habitual desde que ambos productos conviven en el mercado estadounidense: el bitcoin sigue siendo el activo de referencia para el inversor institucional, y el ether actúa como complemento.

Dentro de los emisores, BlackRock mantiene el liderazgo con su producto IBIT, que desde su lanzamiento en enero de 2024 se ha consolidado como el ETF al contado de bitcoin con más activos bajo gestión del mundo. Por ponerlo en contexto, IBIT alcanzó en su primer año de vida un volumen que a fondos tradicionales les costó décadas levantar. Le siguen FBTC de Fidelity y, a más distancia, los productos de Ark, Bitwise y VanEck.

El detalle relevante es la dirección del flujo. Tras varias semanas con salidas netas o entradas tibias, volver a ver una cifra de tres dígitos en millones sugiere que parte del dinero institucional vuelve a posicionarse. Toda la información oficial sobre estos fondos y sus emisores se publica en la web del regulador estadounidense, la SEC, que es quien autoriza y supervisa estos vehículos.

Por qué un repunte de los flujos mueve el precio

El mecanismo es bastante directo. Cuando un inversor compra una participación de un ETF al contado, el emisor (BlackRock, Fidelity, Ark…) tiene que comprar la cantidad equivalente de bitcoin o ether en el mercado para respaldar esa participación. Esa compra se ejecuta a través de creadores de mercado y, al final del día, sale del bolsillo de los exchanges y de los grandes proveedores de liquidez.

Por eso semanas con 700 millones de entradas netas tienden a coincidir con repuntes en el precio. Y por eso el bitcoin ha subido hasta rozar los 80.000 dólares en la última sesión, una zona que el mercado vigila como nivel psicológico clave. Para el inversor que sigue el sector desde la barrera, la lectura es sencilla: los ETFs se han convertido en el termómetro más fiable de la demanda institucional, mucho más que los volúmenes de exchanges minoristas o que las redes sociales.

ETF cripto entradas

Eso sí, conviene no confundir entradas semanales con tendencia consolidada. El propio sector ha visto en los últimos dos años semanas de captaciones récord seguidas de salidas igual de abultadas. La volatilidad en los flujos es alta, y depende de factores que poco tienen que ver con la cripto en sí: tipos de interés, expectativas sobre la Reserva Federal, dólar fuerte o débil, apetito por el riesgo en general.

Lectura: una recuperación frágil pero significativa

Me parece que estos 731 millones se entienden mejor mirando el espejo retrovisor. La aprobación de los ETFs al contado de bitcoin en enero de 2024, y la posterior llegada de los de Ethereum a mediados de aquel mismo año, abrieron una vía nueva para que dinero institucional con mandatos conservadores tocase cripto sin tener que gestionar carteras digitales ni custodios especializados. Aquello fue un punto de inflexión, comparable en su impacto al lanzamiento de los ETFs de oro en 2004, que también tardaron en arrancar y luego transformaron el mercado del metal.

Lo que hemos visto desde entonces no es una línea recta. Bitcoin tocó máximos por encima de los 100.000 dólares, corrigió, volvió a subir y ahora se mueve en una zona de digestión. Los flujos de los ETFs han acompañado ese vaivén. La semana de captaciones que comentamos no es histórica, no es ni de lejos la mayor entrada semanal registrada, pero sí rompe una racha de dudas y devuelve la conversación al lado optimista.

Hay riesgos que no conviene dejar fuera del cuadro. La concentración en pocos emisores (BlackRock acapara una cuota dominante), la dependencia del ciclo macro estadounidense y el hecho de que buena parte de los compradores sean asesores financieros con horizontes cortos hacen que el dinero pueda salir tan rápido como entró. Si la Reserva Federal cambia el tono en su próxima reunión o si aparece una sorpresa regulatoria, los flujos se darán la vuelta sin previo aviso.

La pregunta clave para las próximas semanas es si esta recuperación de las entradas se sostiene o se queda en un repunte aislado. Para responderla habrá que mirar dos cosas: si el bitcoin consolida por encima de los 80.000 dólares y si los flujos se mantienen en territorio positivo varias semanas seguidas. Hasta entonces, prudencia.


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