Los centros de datos en España crecerán un 35% en capacidad instalada hasta 2027, según las cifras que manejan los grandes operadores del sector. La cifra coloca al país en el radar de los inversores que hasta ahora miraban solo al norte de Europa. Madrid se postula como el nuevo nodo del sur, pero el reto no es menor: hay que tutear a Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín, las cinco plazas que conforman el eje FLAP-D.
Claves de la operación
- Crecimiento del 35% en capacidad instalada. España, Italia y Portugal proyectan un salto conjunto que situaría el eje Madrid-Milán-Lisboa como segundo polo europeo de centros de datos para 2027.
- Madrid disputa el liderazgo del sur. La capital concentra el 80% de la inversión nacional en data centers, con operadores como Equinix, Digital Realty y Merlin Properties acelerando despliegues.
- Soberanía digital como palanca regulatoria. Bruselas presiona para diversificar la infraestructura cloud fuera del FLAP-D, y España aspira a captar fondos europeos vinculados al programa Digital Decade 2030.
El pulso al eje FLAP-D entra en una fase decisiva
Durante quince años, el mercado europeo de data centers tuvo cinco capitales y poco más. Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín concentraban más del 75% de la capacidad instalada del continente, según datos de CBRE y JLL recogidos por la patronal Spain DC. El resto de Europa era periferia. Ahora la geografía cambia.
El crecimiento del 35% que proyectan España, Italia y Portugal de aquí a 2027 no es una cifra menor. Hablamos de pasar de los aproximadamente 250 MW instalados en territorio español a comienzos de 2024 a una horquilla cercana a los 600 MW en tres años, si los proyectos anunciados llegan a término. Madrid concentra cerca del 80% de esa nueva capacidad, con Aragón emergiendo como segundo polo gracias a la apuesta de Microsoft y Amazon Web Services en la zona de Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro.
El mercado no se lo ha creído del todo. Todavía. La saturación del FLAP-D, las moratorias eléctricas en Dublín y Ámsterdam y la presión regulatoria sobre el consumo energético en Alemania han abierto una ventana que el sur europeo lleva años intentando aprovechar.
¿Puede Madrid ser hub digital sin pelear por la energía?
Aquí está el matiz. Construir un centro de datos no es lo difícil; conectarlo a la red eléctrica con la potencia adecuada, sí. Red Eléctrica gestiona una cartera de solicitudes de acceso superior a los 5.000 MW solo para proyectos de data centers, según comunicaciones públicas del operador del sistema. La cifra triplica la demanda real prevista. Significa que muchos proyectos anunciados nunca verán la luz.
En paralelo, los grandes operadores se reposicionan. Equinix ha invertido más de 600 millones de euros en sus campus madrileños desde 2021. Digital Realty y su socio local han acelerado la apertura de MAD2 y MAD3. Merlin Properties, la única socimi del IBEX 35 con exposición directa al negocio, ha anunciado que su filial Edged Madrid duplicará capacidad en los próximos dieciocho meses. La compañía cotizada presidida por Ismael Clemente situó su negocio de data centers como el principal vector de crecimiento en su última presentación a inversores.
Observamos un cambio estructural: por primera vez en dos décadas, el sur de Europa deja de ser periferia digital y empieza a competir por la capa de infraestructura que sostiene la nube.
El consumidor no lo percibe directamente, pero las consecuencias del movimiento se notarán pronto. Latencias más bajas para los servicios cloud, precios más competitivos para empresas españolas que hoy contratan capacidad en Fráncfort o Dublín, y un mercado laboral digital que necesitará entre 15.000 y 20.000 perfiles especializados solo en operación y mantenimiento de estas instalaciones, según estimaciones de la patronal del sector.
Lo que España se juega frente al IBEX 35 y los hyperscalers
Aquí entra la lectura económica de fondo. La pregunta no es si España puede crecer un 35%, sino si ese crecimiento será capturado por capital nacional o por los grandes hyperscalers estadounidenses. La diferencia es enorme.
El antecedente reciente no invita al optimismo. Cuando Telefónica vendió en 2019 su negocio de data centers a Asterion Industrial Partners por 550 millones, lo hizo en un mercado que valía menos de la mitad que el actual. La operadora liderada por Marc Murtra recuperó parte del terreno con la creación de Telefónica Tech, pero su exposición directa a la capa física de infraestructura es residual frente a la de Microsoft o Amazon. Cellnex, que llegó a estudiar la entrada en el negocio, descartó la opción al concentrarse en torres de telecomunicaciones y reducción de deuda.
España llega tarde a la mesa, pero llega. Bruselas tiene previsto activar antes de septiembre de 2026 los criterios de soberanía digital del European Cloud Certification Scheme, que penalizarán a los operadores cuya infraestructura crítica resida fuera de la UE. Es una palanca regulatoria que favorece a los operadores europeos y, de rebote, a los emplazamientos del sur con capacidad disponible. La gran duda es si el regulador español sabrá traducir esa oportunidad en condiciones de acceso a red, fiscalidad y permisos urbanísticos lo bastante atractivas como para retener inversión.
El próximo Consejo Europeo de Telecomunicaciones, programado para junio, debería aclarar el calendario definitivo. Hasta entonces, el pulso sigue abierto. Y los números, por una vez, juegan a favor.




