Mientras los focos mediáticos apuntan a Washington y Teherán, hay un actor que sale reforzado de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán sin disparar un solo misil: Vladímir Putin. Esa es la tesis central que defendieron los analistas invitados al último programa de Negocios TV, donde el presentador Sergio condujo un debate en el que se llegó a una conclusión incómoda para Bruselas: el barril de Brent ha pasado de cotizar en torno a 67 dólares a marcar 104 dólares, y el principal beneficiario de esa escalada se llama Rusia.
Putin rompe el aislamiento diplomático con Irán
El analista Antonio Alonso abrió el debate centrándose en la reunión entre Putin y el ministro iraní Abás Araguchi. Para Alonso, lo verdaderamente relevante de ese encuentro no son los acuerdos materiales, que tardarán meses en conocerse, sino el componente simbólico: Moscú envía al mundo el mensaje de que Irán no está sola frente a Israel y Estados Unidos. El Kremlin, sostiene, actúa como un dique frente a la presión occidental, y de paso obliga a Washington a recalibrar cualquier escalada militar.
Alonso fue más allá y planteó una idea poco habitual en los análisis al uso: el liderazgo religioso iraní podría salir reforzado, no debilitado, de los ataques. Comparó la situación con los últimos años de Juan Pablo II, cuando el deterioro físico del pontífice no le restó autoridad espiritual sino que le sumó admiración entre los fieles. Aplicado al nuevo líder supremo iraní, esa lógica sugiere que dos meses después del inicio de la ofensiva, el régimen de los ayatolás sigue de pie y, en términos simbólicos, incluso más cohesionado.
Una guerra que Estados Unidos no puede ganar
El segundo invitado, Aníbal, suscribió la tesis de Alonso y la amplió con una lectura militar. Recordó cómo 65.000 combatientes en sandalias expulsaron a la primera potencia del mundo de Afganistán tras dos décadas y cómo los hutíes han logrado dañar buques estadounidenses en el mar Rojo con medios mucho más rudimentarios. La conclusión que extrajo es contundente: la guerra ha mutado, la infantería convencional ha quedado obsoleta y los portaaviones son ya objetivos potenciales para misiles hipersónicos lanzados desde la costa iraní.
Según su análisis, Estados Unidos puede infligir un daño enorme a Irán, incluso destruir la mitad del país, pero no puede evitar una respuesta capaz de dejar fuera de combate parte de su flota en el golfo de Omán en cuestión de minutos. Y a esa ecuación se suma ahora el respaldo explícito de Rusia y, de forma más diplomática, de China. Pekín, recordó, no puede permitirse perder a Teherán.
El gran ganador económico de esta guerra es Rusia: vendía el barril a 67 dólares y hoy lo coloca a 104, y seguirá subiendo.
— Carlos, analista en Negocios TV
El petróleo a 104 dólares y la trampa europea
El tercer invitado, Carlos, fue quien llevó el debate al terreno estrictamente económico y financiero. Su diagnóstico es demoledor para Europa. Putin, sostiene, no tiene incentivos para que el conflicto termine: cada semana que se prolonga la tensión en Oriente Medio, Moscú ingresa más por cada barril que vende. Petróleo a 104 dólares significa, en la práctica, que el armisticio en Ucrania llegará en términos favorables al Kremlin y que Berlín verá comprometido su plan de transformación energética cuando, a partir del 1 de mayo, deje de recibir el crudo que llegaba a través de territorio ruso.
Carlos recordó que hace cuatro años, cuando Occidente sancionó a Rusia, Putin se giró hacia Xi Jinping y, en apenas ocho meses, China levantó un nuevo oleoducto colosal —el Poder de Siberia 2— para absorber el crudo ruso. Hoy ese mismo crudo, sumado al saudí, alimenta la economía china, mientras Europa, dijo, suplica que le vendan barriles al precio que sea. España y Portugal han hecho movimientos en materia energética, reconoció, pero insuficientes para evitar que el próximo invierno sea, en sus palabras, de frío y factura disparada.
La OPEP se resquebraja y la OTAN se diluye
El analista lanzó además una alerta que, según él, los mercados empezarán a digerir en las próximas sesiones: Emiratos Árabes Unidos ha anunciado su salida de la OPEP. Si Arabia Saudí siguiera el mismo camino, el cártel creado tras la guerra del Yom Kipur quedaría herido de muerte y el precio del crudo podría dispararse a niveles aún mayores. La OPEP, recordó, nació precisamente para evitar shocks como el que estamos viviendo, y ahora se desintegra al mismo tiempo que la OTAN, según los tertulianos, pierde toda credibilidad operativa.
El presentador encadenó este análisis con la imagen en directo de los jardines de la Casa Blanca, donde se esperaba la comparecencia conjunta de Donald Trump y Carlos III, en un intento del monarca británico de reconducir la relación transatlántica.
Lectura para el inversor y el lector europeo
¿Qué se lleva el lector de todo esto? Tres ideas que conviene anotar. Primera: el barril de Brent en 104 dólares no es una anomalía pasajera, sino el efecto buscado por un actor —Putin— que tiene capacidad para alimentar la incertidumbre geopolítica todo lo que necesite. Segunda: la dependencia energética europea, lejos de corregirse tras 2022, ha quedado todavía más expuesta. Tercera: el eje Moscú-Pekín se consolida como contrapeso real a Washington, y cada movimiento diplomático de Putin —desde Caracas hasta Teherán— responde a una estrategia de largo plazo que en Negocios TV describen como un predominio en construcción.
Para los mercados europeos, el escenario apunta a inflación más persistente, presión sobre el BCE para no bajar tipos al ritmo previsto y un golpe directo al sector industrial alemán. Para el ahorrador, conviene mirar con lupa la exposición a energía, defensa y materias primas. Y para el votante, una pregunta incómoda que dejaron flotando los analistas: ¿qué margen real le queda a una Europa que durante años creyó que la geopolítica la resolvían otros?
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