Si vas a hacer turismo nacional durante estas vacaciones, quizás te interese conocer algunas curiosidades que encontrarás en distintos puntos de España. Algunas de ellas tienen interesantes explicaciones detrás, aunque eso no ha evitado que se especule con el origen y haya algunas leyendas urbanas circulando por ahí. Es el caso de los aliens que hay en la fachada de la catedral de Palencia, o el astronauta de Salamanca.
Algunas de estas curiosidades pasan desapercibidas para muchos turistas visitantes, pero si las conoces te fijarás más en los detalles y podrás disfrutar de todos esas porciones ocultas…
Curiosidades que puedes encontrar en la catedral de Palencia, Salamanca, y otros lugares españoles
Los aliens de la catedral de Palencia

En la puerta de los Reyes de la Catedral de Palencia también existe uno de esos detalles curiosos que no deberían pasar desapercibidos ara nadie. Entre todos los tallados verás lo que parece ser dos aliens.
No se trata de dragones que puedan confundirse con alienígenas, ni tampoco son demonios que también eran frecuentes en el bestiario medieval. Son lo que estás pensando, extraterrestres esculpidos en la roca de esta fachada.
Se labraron en 1995 durante la restauración, y su artífice fue el arquitecto Fernando Díaz-Pinés. Un aficionado al a ciencia ficción y al cómic que realizó el boceto como homenaje a la tercera entrega de la saga Aliens. Y no es lo único extraño, también encontrarás algunos personajes tallados con cascos de obra modernos…
El astronauta de la catedral de Salamanca

En la fachada de la catedral de Salamanca podrás encontrar muchos detalles, pero hay uno que destaca especialmente. Es una figura de astronauta en un edificio que se acabó de construir en 1733.
Un anacronismo muy misterioso que ha dado lugar a todo tipo de leyendas. No se trata de un viaje en el tiempo o un visionario de futuro que lo tallará en la roca de esa forma.
El autor fue el cantero Miguel Romero, y lo esculpió en la Puerta de Ramos durante la restauración que se llevó a cabo en 1993. Por tanto, fue en esa época cuando se incorporaron estos elementos contemporáneos.
El tuno de San Benito, en Salamanca

Sin salir de Salamanca, también encontrarás otros de esos gazapos o cosas curiosas en las fachadas de otros edificios históricos. Es el tuno que hay en la iglesia de San Benito.
Otro anacronismo que no es tan popular como los dos anteriores, pero que está ahí oculto entre otras tallas de la fachada de este templo salmantino.
En los relieves de la pilastra de esta iglesia se esconde un tuno con su jubón, bandurria y que parece estar escalando el balconcillo. Un elemento esculpido por Miguel Romero en 1995, el mismo cantero de la catedral. Está ahí como homenaje a un tuno fallecido.
El fotógrafo de la catedral de Palencia

En la catedral de San Antolín de Palencia también encontrarás otro de esos anacronismos extraños. Un labrado en la piedra bastante curioso y cuyo origen se remonta a principios del siglo XX.
Entre 1906 y 1916, el arquitecto Jerónimo Arroyo hizo una restauración del ábside exterior y en vez de sustituir una de las gárgolas que se había desprendido, representó a un fotógrafo.
Realmente esa gárgola es un homenaje a José Sanabria, un popular fotógrafo que realizó un gran número de fotografías al patrimonio artístico de Palencia.
Un escudo del Atlético de Bilbao en Trujillo

Los seguidores del Atlético de Bilbao podrán disfrutar de uno de esos anacronismos curiosos en Trujillo. Allí, el arquitecto de restauración Antonio Serván dejó patente su afición cuando puso el escudo en la iglesia de Santa María la Mayor en 1972.
Este templo de Cáceres es ahora todo un lugar al que muchos fanáticos del fútbol acuden para ver este gazapo en la fachada.
Además, este hecho tuvo polémica y a punto estuvo de llevar a la cárcel al restaurador. Pero finalmente se aclaró todo y se supo que el arquitecto y el director técnico estaban conformes con ello. El único condicionante era que no repitiese ese motivo heráldico en los 52 capiteles de la torre como hacían de forma tradicional en el Románico.
Un teléfono móvil en la catedral de Calahorra

Salamanca y Palencia no son las únicas catedrales en tener este tipo de anacronismos. También encontrarás un detalle curioso en la de Calahorra.
Los visitantes de la catedral del siglo XVII se sorprenden cuando se dan cuenta de que aparece esculpido en piedra un móvil que parece un Nokia 2110. De hecho, es ese mismo modelo, que era muy popular en 1996, año en el que se restauró la fachada del templo riojano de San Jerónimo.
La erosión causada por la arenización de algunos elementos fueron sustituidos por otros similares, y éste fue uno de esos reemplazos modernos que ahora contrastan en su fachada. Está junto a la escena de la coronación de la Virgen y los patronos de la ciudad San Emeterio y San Celedonio.
Como curiosidad, en San Juan Evangelista de Hertogenbosch, en los Países Bajos, también aparece un ángel vestido con vaqueros, bandolera y hablando por un móvil. Esta obra de Tom Mooy es otro de los ejemplos de dispositivos móviles que hay en catedrales…
Boxeadores en Villaverde, León

En el Monasterio de Sana María de Sandoval, en Villaverde (León), también encontrarás un detalle curioso en su fachada. En esta iglesia existen dos boxeadores o púgiles que se están golpeando.
Está situado en una de las fachadas que se pueden contemplar entrando al segundo claustro por el interior. Una escena de un combate de boxeo tallado en 1982 por el cantero leonés Seoane con motivo de la restauración de los ábsides.
Así que, la próxima vez que acudas a una catedral, observa bien todos los destalles de la fachada. Seguro que encontrarás multitud de objetos, animales o personajes que no deberían estar ahí…
Un traje y corbata en la Casa del Arcediano

En la Casa del Arcediano o Casa de l’Ardiaca, aparece otro anacronismo interesante. Aparece en su fachada una mujer con un vestido contemporáneo, collar de perlas y abanico, y un hombre con un traje y corbata.
Este edificio fue construido como residencia para la jerarquía eclesiástica de los arcedianos en el siglo XII.
Una pareja que sería incluida en la fachada durante finales del siglo XIX y principios del XX durante la restauración. Fue el arquitecto Lluís Domènech i Montaner el restaurador que se encargó de la remodelación cuando se estableció allí el Colegio de Abogados en 1895.




















































































