Hut 8 AI data center: las acciones se disparan un 10% tras el contrato de 9.800 millones de dólares

El minero de Bitcoin firma su segundo arrendamiento a 15 años para duplicar la capacidad de su campus Beacon Point en Texas. El contrato eleva el valor comprometido total a 19.600 millones de dólares, reflejando el giro estratégico de los mineros hacia la inteligencia artificial.

Las acciones de Hut 8 llegaron a rozar los 106 dólares este lunes en el Nasdaq, aunque cerraron cerca de los 101, lo que arroja una subida superior al 10% en la sesión. El detonante fue un nuevo contrato de 9.800 millones de dólares (unos 8.900 millones de euros al cambio actual) para su centro de datos de inteligencia artificial en Texas.

Se trata del segundo arrendamiento a 15 años que firma la empresa, antes conocida por la minería de Bitcoin, y que ahora duplica su apuesta por la infraestructura de computación de alto rendimiento (HPC, por sus siglas en inglés) para grandes clientes tecnológicos.

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Un campus que se duplica en Texas

El acuerdo compromete 352 megavatios adicionales de capacidad informática (MW de TI) en el campus Beacon Point, lo que eleva el total contratado para ese centro a 704 MW. El valor base del contrato asciende a 19.600 millones de dólares a lo largo de los 15 años, una cifra que podría alcanzar los 50.200 millones si el inquilino ejerce todas las opciones de renovación.

“La mejor prueba de nuestro enfoque es lo que nuestros socios están dispuestos a comprometer”, declaró Asher Genoot, consejero delegado de Hut 8. “Que el cliente de Beacon Point haya decidido duplicar su presencia en el emplazamiento es la validación más sólida que puede recibir un activo”. La empresa no ha desvelado el nombre del inquilino.

Del ‘minado’ de Bitcoin a la inteligencia artificial

Hut 8 era hasta hace poco un actor destacado en la minería de Bitcoin (el proceso que crea nuevas monedas mediante la resolución de complejos cálculos matemáticos). Pero en los últimos dos años ha ido redirigiendo recursos hacia la provisión de infraestructura para IA y HPC, un segmento que hoy genera márgenes más predecibles y demanda creciente.

En diciembre pasado, la compañía cerró un acuerdo con Anthropic y Fluidstack —respaldado por Google— para construir 2,3 gigavatios de capacidad para centros de datos de IA en Estados Unidos. También selló un pacto con American Data Centers Inc., la empresa respaldada por los hijos del presidente Donald Trump, para ceder equipos de minería y ayudar a lanzar su propia firma de minería de Bitcoin.

No es el único minero que ha dado el salto. Bitfarms anunció el año pasado que abandonaba por completo el minado para centrarse en la computación de alto rendimiento. Otras como Terawulf, IREN o Cipher Mining han firmado contratos plurianuales con Google y Microsoft sin abandonar del todo la minería: ahora se presentan como empresas de “infraestructura digital” y alternan entre la actividad cripto y la inteligencia artificial en función de cuál resulte más rentable en cada momento.

La demanda de infraestructura para IA crece a tal ritmo que algunas empresas abandonan la minería por completo; Hut 8, de momento, juega en las dos ligas.

¿Una apuesta sólida o un espejismo?

La reconversión de los mineros de Bitcoin hacia la IA tiene lógica económica: desde que el precio del activo se ha estancado y la dificultad de minado no deja de subir, los márgenes se han estrechado. La demanda de computación para entrenar modelos de inteligencia artificial, en cambio, no para de crecer y ofrece contratos estables a largo plazo.

Sin embargo montar un centro de datos para IA exige un nivel de especialización y fiabilidad mucho mayor que el minado de criptomonedas, donde una interrupción puntual apenas afecta. Un fallo eléctrico en un clúster de GPUs puede suponer pérdidas millonarias para el cliente. Además, la enorme inversión en infraestructura queda expuesta a los vaivenes regulatorios y a la presión sobre la red eléctrica. El propio campus de Texas ha generado debate local por su consumo energético, equivalente al de más de medio millón de hogares.

A pesar de los riesgos, la apuesta de Hut 8 parece haber convencido al mercado: los contratos a 15 años y los clientes de primer nivel son un activo diferencial. La pregunta ahora es si la compañía podrá escalar su capacidad sin diluir a los accionistas ni acumular una deuda que lastre el balance. Con este nuevo contrato, el campus Beacon Point supera los 19.500 millones de dólares en ingresos comprometidos para los próximos tres lustros, y podría triplicarse si se ejercen las renovaciones. Además, este compromiso se suma al macroproyecto con Anthropic, que proyecta 2,3 gigavatios adicionales, y sitúa a la compañía entre los proveedores de infraestructura para IA con mayor proyección en Estados Unidos. En un sector acostumbrado a la volatilidad, visibilidad a quince años no es poca cosa.


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