EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Barcelona instalará seis amortiguadores de impacto para motos en las entradas de sus túneles más peligrosos.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Barcelona y el Observatori de la Motocicleta, que integra a Motoristes per Barcelona, Anesdor y la asociación de víctimas P(A)T.
- ¿Qué impacto tiene? La medida, pionera en España, busca reducir la siniestralidad de los motoristas en puntos críticos; se probará durante 2027 junto a otras mejoras como delineadores reflectantes y 50 nuevas ZAM.
Barcelona ha anunciado este martes que colocará seis atenuadores de impacto para motocicletas en las entradas de varios túneles urbanos a partir de enero de 2027, una medida pionera en España para reducir la siniestralidad de los motoristas. El anuncio lo ha hecho la primera teniente de alcalde, Laia Bonet, en el marco de los acuerdos del Observatori de la Motocicleta, un órgano que, además del consistorio, integra al colectivo Motoristes per Barcelona, la patronal Anesdor y la asociación de víctimas P(A)T.
Amortiguadores en los túneles más peligrosos de Barcelona
Los dispositivos son atenuadores de impacto de pequeño formato, diseñados específicamente para entornos urbanos y para absorber la energía de colisiones a una velocidad de unos 50 km/h. A diferencia de los grandes sistemas empleados en autopistas, estos amortiguadores pueden anclarse a las estructuras de hormigón de las infraestructuras viarias, como los pórticos de entrada de los túneles, que son puntos especialmente peligrosos para los motoristas.
Bonet ha detallado que se instalarán en en puntos con estructuras de hormigón de alta peligrosidad, y ha mencionado como candidatos las entradas del túnel de las Glòries en sentido Besòs, del túnel de Lesseps en sentido Llobregat y del túnel de la ronda del General Mitre, además de otras ubicaciones que se están analizando. La decisión final sobre los seis puntos exactos se comunicará en los próximos meses.
Esta prueba piloto es la primera de estas características en una ciudad española y nace del consenso entre las partes que integran el Observatori, lo que le da un respaldo social poco habitual en medidas de seguridad vial. La idea es testar durante todo 2027 la eficacia real de unos dispositivos que, hasta ahora, se habían visto más en circuitos de competición o en carriles bici de países como Holanda que en el asfalto urbano español.
Otras medidas: delineadores viales y más zonas avanzadas para moto
Bonet también ha anunciado una segunda prueba piloto, esta vez centrada en la mejora de la señalización con delineadores viales reflectantes de color amarillo flúor. Se colocarán tanto en zonas de obras —ya se ha hecho una primera prueba en las obras del Túnel de la Rovira— como en puntos sin trabajos, por ejemplo en la plaza de Tetuan. Allí se instalarán tres delineadores en los bordillos de los pasos de peatones de la Gran Via. La previsión es que estén colocados antes del verano de 2026.
El tercer compromiso atañe a las zonas avanzadas para moto (ZAM), esos espacios en los pasos de peatones donde las motos pueden detenerse unos metros por delante de los coches. Barcelona instaló 52 ZAM en el Eixample entre 2009 y 2011, y ahora las actualizará. Además, creará otras 50 durante 2027 a lo largo de la calle de Aragó, en los 20 cruces que todavía no cuentan con este tipo de espacio.
La moto es uno de los elementos más utilizados en Barcelona y los motoristas son un colectivo especialmente vulnerable. Pero la protección real no llegará hasta que se demuestre que estos dispositivos funcionan en un entorno urbano de alta intensidad.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El paquete de medidas anunciado por el Ayuntamiento de Barcelona tiene un impacto muy localizado, pero con un enorme valor simbólico. Los seis amortiguadores actuarán directamente sobre los puntos donde más motoristas pierden la vida en colisión con estructuras de hormigón: las bocas de los túneles. Es una decisión quirúrgica que responde a una demanda histórica del colectivo de motoristas y que, por primera vez, se traduce en una inversión pública en seguridad pasiva para las dos ruedas.
El dato central es que los atenuadores están diseñados para impactos a 50 km/h, la velocidad máxima genérica en ciudad, lo que los hace aptos para el grueso de las calles de Barcelona. A eso se suman los 50 nuevos emplazamientos ZAM y los delineadores reflectantes, que mejoran la percepción del riesgo en intersecciones complejas. Todo ello configura un plan de choque blando pero medible, cuyo verdadero test será el comportamiento de los dispositivos durante los meses de máxima afluencia de motos, especialmente en primavera y verano.
Desde el punto de vista del sector, la medida no es trivial: Barcelona es, junto con Madrid, una de las ciudades europeas con mayor tasa de uso de la moto —más de 300.000 desplazamientos diarios, según datos del propio consistorio— y cualquier mejora en seguridad puede tener un efecto llamada para otras administraciones. La clave a corto plazo estará en si estos amortiguadores logran reducir el número de víctimas en los túneles seleccionados, y si su diseño modular permite extenderlos a otros puntos sin grandes costes adicionales. La hoja de ruta, por tanto, no acaba en enero de 2027: esa es solo la salida del primer piloto.





