Aunque hay quien prefiere no trabajar para la familia, para algunos autónomos poder contratar a familiares es una de las mejores opciones cuando necesitan que alguien les eche una mano en su negocio. Surge así la figura de los autónomos colaboradores, que son quienes colaboran en un negocio que es propiedad de una familiar directo.
La diferencia entre contar con un autónomo colaborador o contratar a un empleado no solo se nota a la hora de trabajar, también en lo referente a las cotizaciones a la Seguridad Social. Desde que entró en vigor la Ley de Medidas Urgentes del Trabajo Autónomo, los autónomos que contraten a familiares pueden ahorrarse algo de dinero en la cotización.
Requisitos que deben cumplir los autónomos colaboradores

Para poder tener esta condición hay que ser familiar directo de la persona con la que se va a trabajar, que debe ser la dueña del negocio. Esto incluye al cónyuge y a los familiares hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad (padres, hijos, hermanos, nietos, abuelos, cuñados y suegros), también se incluye a las parejas de hecho.
Además, es necesario que la colaboración sea algo habitual y no algo meramente puntual, que tanto el autónomo como su colaborador trabajen en el mismo centro de trabajo, y convivan en el mismo hogar o, en su defecto, que el autónomo colaborador esté a cargo del titular del negocio.
No es posible que el colaborador esté dado de alta a la vez como trabajador por cuenta ajena. Y, tratándose de autónomos societarios, no pueden recurrir a la figura del autónomo colaborador para contratar a sus familiares.
Bonificaciones en la cuota a la Seguridad Social

La gran ventaja de los autónomos colaboradores es que la normativa establece bonificaciones que hacen que el pago a la Seguridad Social sea más bajo de lo habitual. Durante los primeros 18 meses de alta en el RETA solo pagan el 50% de la cuota de cotización, y los seis meses siguientes tienen una reducción del 25% en la cuota.
Aunque estas bonificaciones están en marcha desde el año 2017, son relativamente desconocidas para muchos autónomos. De hecho, muchos de ellos se resisten a contratar a sus familiares porque piensan que les saldrá demasiado caro. Sin embargo, acabas de comprobar que no es así.
¿Cómo es el alta de los autónomos colaboradores?

Para poder beneficiarse de las bonificaciones y que el nuevo autónomo tenga reconocida la condición de colaborador, deben cumplirse los requisitos que hemos señalado anteriormente y, además, hay que presentar una serie de documentación en el mismo momento de hacer el alta en el RETA.
El modelo concreto que hay que presentar es el TA.0521-2-Familiar colaborador del titular de la explotación. Además, hay que adjuntar el DNI, el libro de familia (o inscripción de ser pareja de hecho) y una copia del alta en Hacienda del titular del negocio.
Obligaciones con Hacienda del colaborador

La figura de los autónomos colaboradores está a medio camino entre ser un trabajador por cuenta propia y ser un trabajador por cuenta ajena. Hay que darse de alta y cotizar en el RETA como cualquier autónomo. Sin embargo, la manera de tributar se parece más a la del asalariado.
Esto implica que el autónomo colaborador no tiene que darse de alta en Hacienda ni cumplir con la obligación de liquidar de forma trimestral tanto el IVA como el IRPF. Sus ingresos los declara a través de la Renta en concepto de rendimientos del trabajo, igual que cualquier otro asalariado.
Ventajas de trabajar en familia

Suele decirse que trabajar con la familia es complicado, pero también tiene importantes ventajas para todos los implicados en el negocio. Para empezar, si el autónomo tiene previsto ceder su negocio a la siguiente generación, la figura del autónomo colaborador es una buena forma para que los jóvenes aprendan el negocio.
Además, se está trabajando codo con codo con una persona en la que se tiene la máxima confianza y no debería haber problemas a la hora de pedir pequeños favores. Trabajar con la familia ofrece un mayor grado de flexibilidad y también aporta comodidad ya que, normalmente, el ambiente de trabajo suele ser bueno.
Inconvenientes de trabajar en familia

Pero no todo es bueno, quizá el principal inconveniente de trabajar con un familiar es que puede llegar a ser complicado separar lo personal de lo profesional, y mucho más si el colaborador es pareja del titular del negocio. Además, si el colaborador resulta no ser tan eficiente como se esperaba, es posible que el titular tenga que tomar decisiones drásticas que podrían no caer bien en el seno de la familia.
Por otro lado, trabajar con otros miembros de la familia implica que no habrá ningún espacio para la intimidad. Todo el mundo estará al tanto de lo bueno y lo malo que pasa en el negocio, y eso no siempre es positivo.
Para disfrutar al máximo de las ventajas de tener autónomos colaboradores y evitar los inconvenientes de trabajar con la familia, lo mejor es definir de antemano la estructura interna del negocio y dejar bien claro qué puesto ocupa cada uno, qué obligaciones tiene y qué es lo que se espera.



























































