En España se calcula que hay más 2,5 millones de personas que utilizan lentillas a diario. Aunque se trata de una alternativa práctica y cómoda a las gafas convencionales, es importante conocer sus riesgos, ya que un mal uso puede causar daños irreversibles en el ojo. Estos riesgos se incrementan durante los meses de verano, debido al clima, a los viajes, a las diferentes actividades que solemos realizar y a un mayor relajamiento en los hábitos de uso de las lentes de contacto.
CUIDADO CON EL AGUA DE LAS PISCINAS

El primer riesgo está relacionado con el agua, que tan presente está en nuestras vidas en el periodo de verano. Es también una de las vías de infecciones oculares más frecuente entre personas que usan lentillas. En el caso de las piscinas, los riesgos pueden ser muy graves, ya que hay posibilidad de contarte una queratitits infecciosa por el parásito Acanthamoeba castellanii. Esta infección afecta en más de un 70% a personas que hacen un uso incorrecto de las lentes de contacto. Si además ya había algún problema de córnea previo, el resultado puede ser devastador.
ACUDIR AL OFTALMÓLOGO SI SE TIENEN SÍNTOMAS

Si se produce una infección por el contacto con el agua, es crucial tener un diagnóstico precoz para tratar el problema cuanto antes. Si no se trata adecuadamente, puede provocar incluso pérdida de visión. En la playa, el riesgo es menor, ya que el agua de mar contiene antisépticos naturales como el yodo, en cualquier caso, no es recomendable utilizar las lentillas si se va a permanecer en contacto con el agua. En cualquier caso, hay si se experimentan síntomas como dolor ocular, visión borrosa o irritación y enrojecimiento fuera de lo común, es importante acudir de inmediato a un oftalmólogo.
HAY QUE EXTREMAR LA HIGIENE DE LAS LENTILLAS

Durante las vacaciones, el uso de lentillas se incrementa, ya que se pueden usar más cómodamente con gafas de sol y permiten una mayor libertad. Sin embargo, no hay que relajarse con los hábitos de higiene, aunque la situación, por ejemplo, estando de viaje, obligue a adaptarse a situaciones más precarias. Los hábitos de limpieza y conservación de las lentes de contacto no deberían ser negociables en absoluto. Mucho más cuando es probable que vayamos a pasar más horas con ellas puestas. Las lentillas más adecuadas para el verano y periodos de vacaciones, son las lentillas desechables diarias, así nos aseguramos de que están siempre en perfecto estado.
NO USAR LENTILLAS DURANTE DEMASIADAS HORAS

Cuando estamos de viaje, las jornadas pueden ser maratonianas, entre visitas turísticas, actividades, desplazamientos. Si se están utilizando lentillas, es aconsejable llevar un control del tiempo, para no excedernos de las horas recomendadas. No podemos olvidar que la lentilla mantiene el ojo tapado, lo que significa que no puede entrar el oxígeno. El oxígeno es esencial para la salud de la córnea, la parte externa del ojo que permite que entre la luz. Si la falta de oxígeno se prolonga demasiado tiempo, pueden ocurrir lesiones como queratitis o problemas epiteliales de la córnea. Se pueden resolver fácilmente con gotas y cremas, pero también existe la posibilidad de que se compliquen.
CÓMO EVITAR RIESGOS

Además de usar lentes desechables diarias, (o mensuales, si se mantiene una higiene escrupulosa), hay otras pautas que nos ayudarán a minimizar riesgos. Por ejemplo, no se deben utilizar en la piscina, en la playa y ni tan siquiera en la ducha. Tampoco se recomienda tomar el sol con ellas puestas, porque el calor y la falta de parpadeo puede provocar úlceras corneares o que la lente se quede adherida a la córnea debido a la sequedad. Así que, para esas actividades, lo ideal es prescindir de lentillas y bien recurrir a unas gafas normales o unas de sol graduadas.
SI VIAJAS EN AVIÓN, PONTE LAS GAFAS

Si se va a viajar en avión en un trayecto de varias horas, lo mejor en no llevar las lentillas puestas, ya que el ambiente en las cabinas de avión es excesivamente seco. Además, durante estos viajes es fácil quedarse dormido, lo cual también supone un riesgo. Por otra parte, siempre es conveniente llevar encima una solución de lágrimas artificiales o un colirio hidratante, porque tanto el calor como el aire acondicionado favorecen la sequedad ocular.
USAR GAFAS DE SOL CON LAS LENTILLAS

Cuando se usan lentillas, es fácil que el ojo se sienta más sensible. Para protegerlo todo lo posible, además de utilizar colirios que eviten la sequedad, conviene utilizar gafas de sol homologadas, con lentes de calidad que protejan el ojo de los rayos UV. Además, las gafas también sirven como barrera de agentes externos (como arena, polución) que pueden provocar molestias o daños.













































