Huawei ha cerrado 2025 en España con un regreso a los números verdes que la compañía llevaba un año sin ver. La filial española obtuvo un beneficio neto de 22,3 millones de euros, a pesar de que sus ingresos cayeron un 11%, hasta los 575,3 millones. Un resultado que choca con las pérdidas de 4 millones de 2024, cuando un ajuste fiscal lastró sus cuentas.
La tecnológica china arrastra desde 2022 una fuerte contracción en el mercado español. Aquel año facturó más de 1.135 millones, pero la pérdida de peso de sus equipos en el núcleo de las redes móviles ha ido reduciendo su principal fuente de ingresos. La empresa, que ha sido uno de los pilares de las infraestructuras de red en España durante la última década, ha visto cómo las restricciones a su tecnología han acelerado un proceso de sustitución que comenzó con las sanciones de Estados Unidos en 2019 (para más contexto sobre la compañía, véase Wikipedia).
El negocio TIC, cada vez más pequeño
La división de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) sigue siendo la más importante, pero pierde fuelle. En 2025 facturó 485,4 millones de euros, un 13,6% menos que el año anterior. La razón principal: los operadores españoles están sustituyendo los equipos de Huawei en el núcleo de sus redes 5G, como parte del proceso de diversificación forzado por las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea.
Las telecos que antes confiaban en los equipos de la china para el core de sus redes ahora optan por Ericsson o Nokia, o soluciones híbridas. Este fenómeno no parece reversible, al menos hasta que Huawei pueda demostrar que sus equipos están libres de vulnerabilidades, algo que las sanciones dificultan. De hecho, los contratos de renovación de infraestructura crítica van incorporando cada vez más cláusulas que excluyen al proveedor chino.
El consumo da un respiro, pero queda mucho camino por recorrer
La otra cara de la moneda es la división de consumo, que engloba la venta de smartphones, wearables, tablets y otros dispositivos. Esta partida creció un 31,8% en 2025 hasta los 42 millones de euros. Una buena noticia si se mira el ritmo, pero un dato modesto si se recuerda el esplendor pasado: en su momento, Huawei llegó a tener una décima parte de lo que hoy ingresa, lo que da una idea de la magnitud del desplome desde el veto a los servicios de Google. La división de consumo creció un 31,8% sin embargo sigue siendo marginal y muy alejada de los 400 millones que facturaba en sus mejores tiempos.
El crecimiento se explica, sobre todo, por el segmento de wearables y una ligera recuperación en la gama media de teléfonos. La compañía ha apostado por HarmonyOS como sistema operativo propio, pero la falta de acceso a las aplicaciones más populares sigue siendo un lastre para el consumidor español medio. Sin Google Mobile Services, el atractivo de sus móviles es limitado.
La vuelta a beneficios de Huawei España no es mérito de una remontada comercial, sino de un tijeretazo laboral que ya ha llegado al límite de lo razonable.
Un beneficio apuntalado con tijera: menos empleados y menos gastos
El retorno al beneficio no es fruto de un cambio de rumbo en la facturación, sino de un severo ajuste de gastos. Los gastos de personal bajaron de 117 millones en 2024 a 90,5 millones en 2025, un recorte del 23%. La plantilla media se redujo de 667 a 581 trabajadores, un 12,9% menos. A cierre de año, la empresa contaba con sólo 543 profesionales. La tijera ha sido drástica.
El problema es que esta eficiencia no puede estirarse indefinidamente. La compañía ya está muy afinada y, si los ingresos siguen cayendo, los beneficios volverán a resentirse. Huawei España ha elegido sobrevivir encogiendo su estructura, pero no está claro que con ese tamaño pueda mantener la relevancia en un mercado que reclama cada vez más inversiones en innovación y relación con el cliente.
En mi opinión, la estrategia actual es de resistencia, no de conquista. La empresa china está preservando el margen a costa de renunciar a crecer en un segmento —las redes— que ya no podrá recuperar. Mientras tanto, su división de consumo, aunque creciente, no tiene el músculo suficiente para compensar el peso del negocio TIC. Es un equilibrio difícil de sostener.
Cosas de los tiempos que corren. Huawei España ha evitado los números rojos, pero el camino hacia una recuperación sólida pasa por mucho más que por ajustar la plantilla. Necesitará un golpe de timón en los ingresos, y eso hoy por hoy no se vislumbra en el horizonte más cercano.





