Santander roza su mejor rating desde 2012 tras la mejora de Fitch: ¿qué papel juegan Webster y TSB?

La agencia de calificación pone el foco en el giro hacia mercados maduros que representan Webster y TSB. Sin embargo, el ráting de España frena cualquier escalón adicional de Santander.

Santander se acerca a su mejor valoración crediticia desde 2012 después de que Fitch Ratings mejorara la perspectiva de su ráting, destacando el papel clave de las recientes adquisiciones de Santander en Estados Unidos y el Reino Unido.

La agencia ha situado la nota de emisor a largo plazo del banco en A+ tras un cambio metodológico, pero la mejora de la perspectiva a ‘positiva’ abre la puerta a una subida hasta AA-, un nivel que Santander no ve desde lo peor de la crisis de deuda europea.

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El informe de Fitch subraya que el plan estratégico a tres años del grupo, que apuesta por reforzar su presencia en mercados ‘sólidos y más estables’, podría tener un impacto positivo en la solvencia a largo plazo.

Webster y TSB, las piezas clave

Las compras del estadounidense Webster y del británico TSB son decisivas. Fitch valora que el giro hacia mercados grandes y maduros reduzca la dependencia de las aportaciones más más volátiles procedentes de emergentes y, al mismo tiempo, eleve la rentabilidad del grupo en países donde está por debajo de su media.

La agencia también pone el acento en la necesidad de que Santander desarrolle sus líneas de ingresos por comisiones, especialmente en gestión de activos y seguros, donde considera que está por detrás de otros grandes bancos europeos. La banca de inversión, más consolidada, es la principal generadora de comisiones, pero Fitch pide un apetito por el riesgo ‘conservador.

El escollo de la calificación soberana

A pesar del respaldo, Santander no podrá superar el listón que marca la calificación de España. Fitch solo permite que una entidad se sitúe un peldaño por encima del ráting soberano y, con la nota actual del país en A-, el banco ya está en el tope que le corresponde, en A+. Cualquier mejora adicional del grupo exigiría un movimiento paralelo al alza de la deuda española.

El camino hacia el AA- pasa tanto por la ejecución del banco en Estados Unidos y Reino Unido como por la evolución del crédito soberano.

En la práctica, el inversor tiene poco margen de reacción ante este escenario. La calificación de una entidad como Santander depende de factores que escapan a su control directo. Que España mejore su nota soberana es un proceso lento que exige consolidación fiscal y crecimiento. Así que la posible mejora a AA- se convierte en un reflejo de la salud de la economía española más que de los propios méritos de la entidad. El mercado ya descuenta en gran medida la mejora de la perspectiva de Fitch, por lo que el verdadero catalizador —un upgrade soberano— sigue sin fecha. Mientras tanto, la integración de Webster y TSB sin sobresaltos operativos será la prueba de fuego para que la agencia mantenga su confianza.

Habrá que vigilar los próximos informes de S&P y Moody’s y, sobre todo, la evolución de las dos adquisiciones. Sin un empujón del Tesoro, Santander seguirá rozando el notable alto sin poder dar el salto al sobresaliente.


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