Rheinmetall vivió ayer la peor sesión bursátil de su historia. Las acciones del gigante alemán se desplomaron un 18,65% —llegó a ceder un 20,28% intradía— después de que el Gobierno de Berlín cancelara la compra de seis fragatas antisubmarinas del programa F126. El efecto contagio fue inmediato: Indra retrocedió un 4,27% y el sector defensa europeo en su conjunto quedó en jaque.
La cancelación del F126: un varapalo de 12.000 millones
El contrato de las fragatas F126, valorado en cerca de 12.000 millones de euros a diez años, era un pilar estratégico para Rheinmetall. La compañía había adquirido el astillero Naval Vessels Lürssen para asumir el papel de contratista principal. Los analistas estiman un margen operativo de alrededor del 10%, lo que habría aportado unos 120 millones de euros anuales al ebit —aproximadamente el 5% del total previsto para 2026—. A medio plazo (2028/2029), el impacto de la no adjudicación se habría diluido hasta el 2‑3% del ebit, pero la señal que lanza el Gobierno alemán pesa más que las cifras.
Carlos Pellicer, analista de Bankinter, mantiene la recomendación de comprar a pesar de todo, con la vista puesta en los resultados del segundo trimestre. Morgan Stanley le otorga un precio objetivo de 2.500 euros; BNP Paribas y Barclays lo sitúan por encima de los 2.000 euros. Sin embargo, Jens‑Peter Rieck, de MWB Research, rebaja el entusiasmo con un objetivo de 1.400 euros porque “el programa cancelado no favorece las ambiciosas previsiones de la compañía”.
Indra cae un 4,27% y el sector pierde la inercia alcista
La ola vendedora se extendió al resto de valores del sector. La italiana Leonardo perdió un 4,76%, Indra un 4,27% y la alemana Hensoldt un 3,28%. La española, no obstante, ha sellado la paz con su rival Santa Bárbara mediante una alianza en dos grandes contratos, lo que amortiguó parcialmente el golpe. El índice Bloomberg del sector aeroespacial y de defensa entró en negativo en el año (−0,20%) por primera vez desde que arrancó el ciclo alcista.
El castigo no es casual. Durante cuatro años las empresas de defensa se revalorizaron de media más de un 414%. Rheinmetall llegó a multiplicar por 18 su cotización entre 2022 y 2025. Ahora los inversores rotan desde los valores de defensa terrestre hacia fabricantes de drones y sistemas de defensa aérea, más alineados con la demanda actual. La sesión de ayer también premió a TKMS, el astillero que se quedará con los buques, con una subida del 16%.
Cuando un sector ya descuenta un escenario de gasto militar casi ilimitado, una sola cancelación puede borrar en horas lo que se construyó en meses.
Rally bajo examen: ¿de la euforia al escepticismo?
Los resultados del primer trimestre ya mostraron que los ingresos y beneficios de muchas firmas del sector crecían más lentamente que su precio en Bolsa. La cancelación del F126 no es un hecho aislado: es la confirmación de que el mercado ha empezado a exigir pruebas tangibles de que los enormes pedidos se conviertan en ganancias. Rheinmetall ha borrado más de 27.500 millones de euros de capitalización bursátil en lo que va de año, una corrección que algunos analistas consideran inevitable después de años de subidas verticales.
La incertidumbre generada coincide con el anuncio de KNDS de preparar una OPV en Fráncfort y París, con la venta de una participación del 20%. El inversor que entra o sale del sector defensa lo hace ahora con más cautela, y eso se nota en la volatilidad.
No hay una sola razón para el desplome, pero el mercado castiga la falta de visibilidad. Y mientras los contratos no se materialicen, cada noticia negativa puede desencadenar una sacudida similar.





