El contrato de más de 500 millones de euros por el que compite Talgo en Portugal representa una oportunidad dorada. Para la empresa que ahora dirige José Antonio Jainaga —que ha visto cómo un problema en su documentación la ha dejado fuera de la carrera por los nuevos trenes de «muy alta velocidad» licitados por Renfe—, resulta clave seguir sumando contratos internacionales. En el caso del territorio luso, la firma cuenta con una ventaja clara sobre su competidor más directo, Alstom.
Y es que Talgo es el único fabricante en Europa que dispone en el mercado de un tren de alta velocidad capaz de adaptarse al denominado «ancho ibérico». Se trata de una realidad bien conocida en España, pero determinante para el caso portugués: aunque se están construyendo nuevos tramos de ancho internacional en los trazados Oporto-Oiã y Oiã-Soure, la red convencional previa no está adaptada, por lo que los pliegos del contrato portugués exigen que el material rodante pueda operar en ancho variable.

La decisión de Alstom de concurrir a la licitación a pesar de esta restricción supone un aviso para el fabricante español, pues indica que la firma francesa está dispuesta a competir en el segmento de la alta velocidad de ancho variable. Hasta ahora, disponer de la única solución del mercado para vías de ancho cambiante representaba una ventaja estratégica para el fabricante vasco, situándolo como único licitador en varios corredores de España; por ello, en el concurso portugués hay mucho más en juego que el propio contrato.
En caso de adjudicarse el concurso, el fabricante cerraría el acuerdo con la operadora pública portuguesa, Comboios de Portugal (CP), con el compromiso de entregar las unidades en 2031. Si bien los plazos de entrega han sido históricamente uno de los principales escollos para Talgo, una de las grandes prioridades de la nueva dirección es reforzar la capacidad industrial de la compañía, proceso para el que ya ha iniciado un plan de inversión. En paralelo, la firma busca un socio industrial estratégico que acelere los procesos de fabricación.
Acuerdos fuera de las fronteras españolas
Entre las prioridades de Talgo para consolidar el retorno a los beneficios bajo la gestión de Jainaga, la expansión internacional ocupa un lugar central. La licitación portuguesa es solo el ejemplo más reciente: en los últimos meses ha cerrado acuerdos relevantes en Alemania y, a comienzos de año, selló contratos en mercados como Uzbekistán y Arabia Saudí. Por ello, no resulta sorprendente su empeño en adjudicarse esta nueva licitación en el país vecino.
De hecho, la búsqueda de un socio industrial contempla opciones fuera de la península ibérica. De momento no existe anuncio oficial, más allá del interés manifestado por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, para que la compañía desempeñe un papel protagonista en el despliegue de la alta velocidad europea. Todo ello encaja con las directrices de Bruselas, que promueven que el ferrocarril de alta velocidad gane terreno frente al avión y al vehículo privado en los desplazamientos de larga distancia.

En este contexto, la carrera por el contrato portugués cobra una relevancia añadida por la proximidad geográfica. A ello se suma el acuerdo alcanzado por la empresa en Francia para facilitar la homologación de los trenes de Renfe en la red gala, convirtiendo al modelo Avril de Talgo en una llave clave para la internacionalización de la operadora pública española.
Talgo espera respuesta
En todo caso, Talgo no conocerá el desenlace definitivo hasta dentro de unos meses. Alstom cuenta también con bazas competitivas frente al fabricante español —destacando la rigurosidad en los plazos de entrega—, por lo que el contrato de 500 millones podría decantarse a favor del grupo francés. No obstante, la propuesta técnica sitúa a la firma española en una posición favorable.
Aun así, los plazos avanzan. CP no formalizará el contrato hasta enero del próximo año, por lo que la operadora aún dispone de margen en sus deliberaciones. Con todo, la compañía española tiene garantizada su presencia entre las dos opciones finalistas y cuenta con sólidos argumentos para imponerse a su rival en esta contienda.
Talgo busca consolidar la recuperación
El objetivo del equipo liderado por Jainaga resulta nítido: confían en que este contrato, junto con las adjudicaciones venideras, sirva para afianzar la recuperación de un grupo al que han logrado sacar de pérdidas, aunque persistan desafíos operativos de calado. En especial, el incremento de la capacidad industrial continúa siendo la asignatura pendiente para garantizar la estabilidad de la compañía a largo plazo.
Con todo, a corto plazo existen señales positivas. La empresa cerró el primer trimestre de 2026 con una facturación de 375,8 millones de euros, un 39,1 % más que en el mismo periodo del año anterior, respaldada por una cartera de pedidos que supera los 6.000 millones de euros. Son cifras que confirman la senda de recuperación del fabricante, si bien la dirección no puede bajar la guardia.




