Telefónica en el Reino Unido: la CMA amenaza con bloquear su mayor compra en Europa

La operación, valorada en 2.350 millones de euros, se canaliza a través de Nexfibre junto a Liberty Global e Infravía. La negativa pondría en cuestión el pago de 1.280 millones con el que Virgin Media O2 esperaba aliviar su deuda.

La mayor compra de Telefónica en Reino Unido pende de un hilo. La autoridad de competencia británica (CMA) ha detectado problemas en la adquisición del operador de fibra óptica Netomnia por parte de la teleco y sus socios, y se inclina por no darle luz verde. La decisión, no obstante, todavía no es firme: el regulador ha abierto un periodo de alegaciones que se extiende hasta el próximo 23 de octubre.

El golpe, de confirmarse, sería doble. Por un lado, frustraría la mayor operación de compra emprendida por el presidente de Telefónica, Marc Murtra, desde su llegada al cargo. Por otro, complicaría la hoja de ruta con la que la compañía aspiraba a actualizar a fibra óptica la red de Virgin Media O2, su operador en el país. La pieza es central en su estrategia británica.

Publicidad

La transacción estaba tasada en más de 2.000 millones de libras, unos 2.350 millones de euros al cambio actual, y se canalizaba a través de Nexfibre. En ese vehículo participan Telefónica, su socio en Reino Unido, Liberty Global —que controla el otro 50% de Virgin Media O2— y el fondo Infravía. Una estructura financieramente compleja que ahora queda en el aire.

Nexfibre no ha tardado en responder. La sociedad sostiene que el informe preliminar ‘no refleja la realidad comercial y competitiva del mercado británico de fibra’ y ‘fracasa a la hora de priorizar la inversión que necesita el país y crear un competidor sostenible a Openreach. Es una defensa que apela directamente al argumento de la inversión.

La compañía cifra en 3.500 millones de libras la inversión asociada a la operación y lanza un aviso dirigido a Londres: ‘Ponerse en el camino de este acuerdo sugeriría que Gran Bretaña está cerrando la puerta a la inversión internacional, reforzando el monopolio de Openreach y dejando a los consumidores pagar el precio. El debate, por tanto, ya no es solo técnico. También es de mensaje país.

La CMA no decide solo sobre una red de fibra: decide qué señal envía Reino Unido a los inversores internacionales que financian su despliegue.

El solapamiento de redes que inquieta al regulador

El problema de fondo es un solapamiento. Netomnia, que opera bajo la marca Substantial, aportaba 400.000 hogares con fibra y un plan para desplegar 3,4 millones más. Su red se cruza con zonas del cable de Virgin Media O2, lo que permitía migrar clientes con un gasto muy inferior al de construir una red nueva desde cero.

Precisamente ese encaje, que era la virtud financiera del acuerdo, es lo que la CMA considera peligroso. Su análisis concluye que, tras la compra, Reino Unido tendría solo dos operadores de fibra en el 82% del país. Si Netomnia acaba en manos de un operador independiente, como Cityfibre, ese porcentaje cae al 68%. Sobre esa foto, el regulador teme precios más altos y un servicio de peor calidad para el consumidor.

El pago de 1.280 millones que queda en cuestión

compra Telefónica

Hay un segundo frente, menos visible e igual de sensible. La estructura del acuerdo implicaba el traspaso de 2,5 millones de clientes de la red de Virgin Media O2 a la sociedad conjunta con el fondo. Ese movimiento se traducía en un pago de 1.100 millones de libras, unos 1.280 millones de euros, al operador. El objetivo era claro: rebajar su abultada deuda y aliviar la factura de intereses.

Con la operación en el aire, ese balón de oxígeno también se esfuma. Y llega en el peor momento. Reino Unido es el mercado que más preocupa a los inversores de Telefónica: Virgin Media O2 está perdiendo cuota, arrastra una deuda muy elevada y ha recortado de forma significativa el dividendo que perciben sus dos accionistas. En ese contexto, no se descarta un nuevo plan de recortes para enderezar la situación.

Telefónica y sus socios tienen ahora unas semanas para intentar revertir el criterio del regulador. El cierre del periodo de alegaciones, el ya citado 23 de octubre, marcará el siguiente movimiento. A partir de ahí, la CMA decidirá si mantiene sus reparos o si da vía libre a una operación que consideraba estratégica.

La apuesta británica de Murtra choca con el muro regulatorio

La lectura fría del expediente deja una conclusión incómoda para Telefónica. La operación no se cae por un problema de precio ni de financiación, sino por una cuestión de estructura de mercado que el comprador conocía desde el primer día. El solapamiento de redes era, a la vez, la principal ventaja económica del acuerdo y su mayor debilidad regulatoria. Cuando un activo resulta atractivo precisamente porque concentra mercado, el escrutinio de la Competition and Markets Authority está garantizado.

A mi juicio, el caso revela algo más amplio: el giro de los reguladores de competencia hacia las infraestructuras digitales. Durante años la palabra clave fue la inversión; hoy lo es la concentración. La CMA no discute que Netomnia necesite capital, discute quién debe aportarlo. Y esa prioridad, la de preservar un tercer operador independiente, choca frontalmente con la lógica financiera de quien compra para integrar y ahorrar costes.

La paradoja es evidente: el mismo regulador que quiere un tercer operador fuerte en fibra dejaría el mercado más dependiente del incumbente, Openreach, si veta la operación.

Hay una contradicción que conviene subrayar. El mismo regulador que exige un tercer operador fuerte en fibra es el que, con una negativa, dejaría ese mercado más dependiente de Openreach, el operador heredado de BT que aún domina. Es el argumento que esgrime Nexfibre y no es un sofisma: en un mercado donde el incumbente conserva una cuota abrumadora, bloquear la consolidación de sus rivales puede acabar reforzando al primero.

El precedente importa. Telefónica lleva años reordenando su negocio británico, uno de los activos más problemáticos de su balance. Lo que se juega no es solo una compra: es la capacidad de Murtra de ejecutar un plan que combine consolidación, ahorro de costes e inversión en red. Si el muro regulatorio se confirma, la teleco tendrá que replantear su hoja de ruta en el país con menos margen del que preveía.

Queda por ver si el periodo de alegaciones sirve para desmontar los reparos de la CMA o si el regulador mantiene su tesis y deja la operación en vía muerta. La fecha clave es el 23 de octubre. Ese día se sabrá si el golpe es real o solo un aviso.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: La cotización de Telefónica no ha recibido aún el golpe definitivo, porque la decisión de la CMA es preliminar y el mercado espera al cierre de las alegaciones para valorar el impacto real. La operación en juego, valorada en 2.350 millones de euros, es la mayor compra del grupo en Europa.

Clave técnica: El riesgo para el accionista no está en el corto plazo de la cotización, sino en el balance de Virgin Media O2. Si se cae el pago de 1.280 millones de euros, su ratio de deuda se tensa y la presión sobre el dividendo que recibe Telefónica aumenta. Ese es el nivel que conviene vigilar.

Apunte macro: La presión regulatoria sobre la consolidación en infraestructuras digitales se extiende por Europa. En el mercado británico de fibra, el regulador teme que la operación eleve del 68% al 82% el porcentaje del país con solo dos operadores, un criterio que marcará futuras operaciones del sector en todo el continente.

Publicidad

Publicidad