Iberdrola quiere que la regulación de los centros de datos atraiga inversión a España en lugar de ‘demonizarlos’. Su consejero delegado en España, Mario Ruiz-Tagle, avisa de que, si los proyectos no se instalan aquí, acabarán en países vecinos consumiendo energía española.
Qué pide Iberdrola al Gobierno
El máximo responsable de la eléctrica en el país llevó este mensaje al Foro La Toja, Vínculo Atlántico, con una advertencia directa al Ejecutivo: la nueva gran industria española son los centros de proceso de datos y conviene atraerlos, no estigmatizarlos. No tiene ningún sentido demonizarlos porque se van a instalar, van a existir’, señaló el directivo, para quien la disyuntiva real es si la inversión aterriza en España o en los países del entorno.
Su argumento es económico antes que energético. Los promotores de ‘data centers’ eligen ubicación en función del coste eléctrico, la disponibilidad de suelo la fiscalidad y, sobre todo, la velocidad administrativa. Si esos factores no cuadran, el proyecto no se cancela: se traslada. Y entonces, subrayó, esas instalaciones consumirán ‘probablemente energía española’ desde el otro lado de la frontera, con la pérdida de empleo y crecimiento que ello implica.
Todo esto ocurre en plena tramitación del real decreto que fijará los requisitos de sostenibilidad, resiliencia y soberanía digital de los centros de datos. El borrador obliga a respaldar con nueva generación renovable, cada hora de funcionamiento, al menos el 80% del consumo energético de estas instalaciones, un umbral que busca blindar la sostenibilidad del sistema pero añade complejidad contractual a los promotores.
Su receta se resume en dos palabras: ‘agilidad y ejecución‘. Los proyectos son móviles y un marco lento o excesivamente restrictivo los empuja hacia jurisdicciones vecinas. En los lugares donde se den las condiciones idóneas, defendió, ‘lo que lloverá será inversión, empleo, crecimiento y la mejora de la economía española.
Los centros de datos son una industria móvil: la regulación que no llega a tiempo no reduce la demanda, solo la desplaza al país vecino.
El real decreto y el pulso por la red

El texto regulatorio aún no ha visto la luz y su contenido final marcará el atractivo de España frente a otros mercados del entorno europeo. La exigencia del 80% de respaldo renovable horario sitúa a los promotores ante un doble reto: contratar energía verde suficiente y demostrar su trazabilidad hora a hora, algo que tensiona la casación entre oferta y demanda en el mercado mayorista.
Más allá del decreto, Ruiz-Tagle situó la electrificación como el gran desafío del sector y describió la red eléctrica como ‘el sistema circulatorio’ que convierte la energía barata, limpia y autóctona en desarrollo industrial. España, dijo, parte de una posición mejor que otros países ante las crisis de precios de los combustibles fósiles.
El motivo es la composición del ‘mix’. El país ha reducido el peso del gas como tecnología que fija el precio marginal del mercado mayorista gracias al empuje de las renovables. ‘No hay que tener miedo a electrificar’, resumió el directivo, en un contexto de precios eléctricos cada vez menos expuestos a la volatilidad de las materias primas fósiles.
Iberdrola también celebra el levantamiento de los límites a la inversión en redes de distribución y transporte. El consejero delegado valoró que se ha pasado ‘de la rogatoria a la ejecutoria’ y urgió a traducir esos recursos en un acceso efectivo a la red para la industria existente y la de nueva creación. La ampliación de la infraestructura de transporte figura entre sus prioridades declaradas.
Por qué la red decide la partida de los centros de datos
El interés de Iberdrola en el despliegue de centros de datos no es filantrópico. Cada nuevo ‘data center’ es un cliente intensivo en electricidad y, sobre todo, un ancla de demanda que justifica inversión en red regulada, el negocio con retorno más previsible de la compañía que preside Ignacio Galán. La eléctrica gana si el país atrae carga industrial y pierde si esos proyectos emigran.
Aquí entra en juego Redeia, el gestor de la red de transporte, y el equilibrio entre generación renovable y consumo. Los grandes consumidores —centros de datos, electrificación industrial, hidrógeno— exigen garantías de suministro firme, mientras el operador del sistema debe planificar capacidad con años de antelación. La CNMC supervisa el marco retributivo de esas redes, pieza clave para que las eléctricas materialicen sus planes de inversión.
España parte con ventaja: un coste energético competitivo frente a buena parte de Europa, algo decisivo para una industria que vive de la factura eléctrica. El riesgo es de calendario. Si el decreto tarda o impone cargas desproporcionadas, los promotores elegirán mercados que resuelvan antes su tramitación. Ese es, en el fondo, el mensaje de Ruiz-Tagle al Gobierno.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La publicación del real decreto de centros de datos y el umbral final de respaldo renovable, hoy fijado en el 80% horario.
- Reacción del valor: Iberdrola cotiza como ‘utility’ regulada; cada señal de más inversión en red apuntala su perfil de ingresos previsibles.
- Precedente sectorial: El despliegue de centros de datos en mercados como el irlandés marca la pauta de esta carrera por la inversión.





