Glamsterdam Ethereum activa su upgrade en testnet el 6 de octubre: ¿dispara el precio de ETH?

Sepolia acogerá el ensayo de un cambio que eleva el límite de gas hasta 200 millones por bloque. La red principal sigue sin fecha confirmada y ETH cotiza un 45% por debajo de su máximo.

Ethereum pondrá a prueba Glamsterdam, su próximo gran cambio de protocolo, en la red de pruebas Sepolia el 6 de octubre. La cita no mueve fondos reales ni altera el suministro de ether, pero es el primer ensayo serio de un paquete de mejoras que aspira a que la red procese más transacciones y cobre menos cuando llega el pico de actividad.

Conviene situar la escala antes de seguir. Ethereum no se actualiza como una aplicación del móvil que se descarga por la noche. Cada cambio grande es lo que el sector llama un hard fork, una bifurcación dura: todos los nodos, los ordenadores que guardan una copia de la red, tienen que adoptar el mismo software al mismo tiempo. El que se queda atrás deja de seguir la cadena principal.

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De ahí que los desarrolladores ensayen primero en Sepolia, una red paralela donde los tokens no valen nada y un fallo no le cuesta dinero a nadie. Nadie firma cheques en blanco con las cuentas de verdad.

Qué cambia Glamsterdam y por qué se prueba antes en Sepolia

El primer eje es capacidad. Glamsterdam elevaría el límite de gas hasta los 200 millones por bloque, el techo de trabajo que cabe en cada uno de ellos. Traducido a la vida real: más operaciones dentro del mismo espacio, y comisiones más contenidas cuando la red se llena, que es precisamente el momento en el que duele pagar por mover ether o por interactuar con un contrato.

La segunda pata apunta al MEV, siglas de valor máximo extraíble, una subasta silenciosa por decidir en qué orden entran las transacciones en cada bloque. Es dinero que hoy se reparte entre un puñado de actores muy especializados, y la promesa de Glamsterdam es que ese reparto sea más eficiente y menos opaco. Ahí está también el riesgo: si la eficiencia concentra aún más poder en los grandes constructores de bloques, el resultado técnico será mejor y el de descentralización, peor.

Un ensayo en Sepolia no sube el precio de nada; lo que decide es si el ensayo se convierte algún día en realidad.

Lo que no hay todavía es fecha para mainnet, la red donde están los fondos de verdad. Ese es el calendario que importa: el ensayo puede ir perfecto y retrasarse igualmente, porque en un hard fork cada cliente —cada una de las implementaciones de software que sostienen la red— tiene que llegar coordinado a la misma línea de salida. Las propuestas que componen el paquete están publicadas en el repositorio público de EIPs.

El mercado ya lo tiene descontado: ETH sigue lejos de su máximo

Si el lector espera que la fecha del 6 de octubre mueva el precio, conviene mirar los números. ETH cotizaba el 1 de octubre en torno a 2.706 dólares, un 45% por debajo de su máximo de 4.946 dólares, alcanzado el 24 de agosto de 2025. Ese techo lleva más de un año sin visitarse.

La lectura de los operadores es sencilla: el calendario de pruebas ya estaba en el precio. Para ver movimiento real harían falta tres cosas a la vez, no una: la llegada de mainnet, una adopción de usuarios que no sea artificial y una ruptura sostenida por encima de la zona de 2.807 dólares, la referencia que los analistas técnicos señalan como primera barrera.

upgrade Ethereum testnet

Qué ha pasado otras veces con los upgrades de Ethereum

El historial reciente del protocolo invita a la prudencia. The Merge, en septiembre de 2022, fue el cambio más ambicioso que ha hecho esta red: dejó atrás la minería y pasó a asegurarse con validadores que depositan 32 ETH en garantía. El ether cayó en los meses siguientes. Shanghai, en abril de 2023, habilitó la retirada de ese dinero bloqueado y muchos esperaban una estampida de ventas que nunca llegó. Dencun, en marzo de 2024, abarató de golpe las transacciones en las segundas capas, los rollups que procesan aparte y luego resumen en Ethereum.

Tres ejemplos, tres finales distintos. Lo que comparten es que el precio se movió por la expectativa y por el contexto macro, no por la calidad técnica del código. Con Glamsterdam, la eficiencia en el MEV añade una discusión que excede al usuario medio: quién captura ese valor no es un detalle de ingeniería, es una cuestión de reparto. El detalle de la hoja de ruta está en la página pública del roadmap de Ethereum.

El riesgo que conviene vigilar es la concentración. Un límite de gas más alto exige nodos más potentes y constructores de bloques mejor financiados. Si el coste de participar sube, el número de actores que deciden qué entra en cada bloque baja. Es la contradicción clásica de la escalabilidad: el mismo cambio que hace la red más útil puede hacerla menos repartida.

Lo que queda es paciencia. Habrá devnets intermedias, notas de los equipos que mantienen los clientes y, sobre todo, una fecha de mainnet que hoy no existe. Ahí es donde el mercado decidirá si Glamsterdam fue un hito o un trámite. El calendario no es el mercado.


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