Alivio y bofetada para Talgo: renegocia su deuda Avril pero un despiste lo deja sin el macrocontrato de Renfe

Renfe y Talgo arreglan parte de su relación, pero demasiado tarde para los nuevos contratos

Talgo ha cerrado un acuerdo clave para su futuro. La empresa fabricante finalmente ha pactado con Renfe aplazar hasta 2032 el abono de la multa de 116 millones de euros impuesta por la operadora pública por no entregar a tiempo los trenes de la serie Avril. Es un paso fundamental para que la nueva directiva, encabezada por José Antonio Jainaga, pueda sacar al fabricante de la crisis en la que lo encontró cuando se hizo con las acciones que antes controlaba el consorcio Trilantic.

El acuerdo se cerró al mismo tiempo que Renfe firmaba para que Talgo volviera a encargarse del mantenimiento de sus trenes Avril. Este contrato reportará al fabricante otros 132 millones de euros (16 millones por encima de lo que debe pagar a la empresa pública). Son dos victorias importantes para el equipo de Jainaga, lo que los acerca a números positivos, según ha informado La Vanguardia. El problema, por supuesto, es que la empresa no ha conseguido cerrar todos los acuerdos posibles con la operadora pública.

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Al mismo tiempo que se cerraba el acuerdo para reestructurar la deuda con Renfe, la compañía pública dejaba al fabricante fuera de la licitación por los nuevos trenes de «muy alta velocidad». Y es que Talgo ha entregado los documentos demasiado tarde para participar en el concurso, a pesar de haber mostrado interés abiertamente en esta apuesta y de tener una larga relación con la operadora pública. No es una derrota menor, pues la oferta no solo le permitía ser pionero en los trenes de 350 kilómetros por hora en Europa, sino que el contrato podía valer hasta 4.000 millones de euros, si se suma tanto la fabricación de los convoyes como su mantenimiento posterior.

Tren de Talgo en su sede. Fuente: Agencias
Tren de Talgo en su sede. Fuente: Agencias

Esto deja una sensación algo agridulce para el fabricante y sus accionistas. Es evidente que su gran cliente histórico ha sido siempre la empresa pública, pero perder una licitación de este tamaño y, además, ver la cercanía que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, tiene con los fabricantes asiáticos, dibuja un escenario en el que el fabricante ya no es la prioridad para definir los nuevos trenes de Renfe.

Un cliente en Francia que beneficia a Renfe

Lo llamativo es que Talgo sigue siendo la principal opción en Francia de Le Train. Este es un acuerdo curioso, pues se trata de una vía para que sus trenes Avril puedan funcionar en territorio galo e incluso apuntar a París. Si el operador privado francés consigue homologar los trenes de la firma española, esto puede acabar por abrir algunas ventanas para la operadora española.

En este panorama, la empresa pública estará atenta a los procesos de homologación de un modelo con el que ya opera varias rutas en España. La capital del país galo ha sido uno de sus objetivos internacionales clave, no solo por lo que París significa para el turismo español, sino porque, además, sería una puerta de entrada para las conexiones con el resto del continente. Sin embargo, de momento se ha mostrado esquiva por lo que se ha considerado una política excesivamente proteccionista por parte del Estado francés.

No son datos secundarios para el fabricante y pueden acabar por «reparar», si es que está rota, la relación de Talgo con Renfe. Además, sigue siendo la única empresa con trenes en el mercado capaces de operar en el norte de España, donde el ancho variable de las vías hace que sea la única capaz de suministrar vehículos aptos para la ruta gallega.

Tren de Renfe en su taller de Fuencarral. Fuente: Agencias
Tren de Renfe en su taller de Fuencarral. Fuente: Agencias

Uno de los reclamos que ha hecho Renfe es, precisamente, que se han perdido oportunidades lucrativas por no poder llegar a la Ciudad de la Luz. Citas pasadas como los Juegos Olímpicos de 2024 o la final parisina de la Champions League fueron grandes oportunidades para los operadores ferroviarios que conectan París con Barcelona; de hecho, la cita olímpica estaba marcada como una de las fechas en las que la operadora española esperaba estrenar su servicio en la ciudad.

Los retos de Talgo a medio plazo

En cualquier caso, la empresa sigue teniendo varios retos inmediatos. La dirección ya ha iniciado los procesos para mejorar su capacidad industrial y evitar que se repitan los cuellos de botella de los últimos años y la acumulación de encargos pendientes. Además, sigue buscando hacer crecer su cartera de pedidos y, sobre todo, de mantenimiento de trenes. Son pasos clave, aunque es evidente que siguen siendo necesarios algunos movimientos para resolver la larga lista de problemas heredados en la compra.

Por otro lado, es evidente que no puede volver a sufrir un retraso masivo en sus entregas ni a acumular sanciones por parte de Renfe. Es un equilibrio complicado que obliga a la empresa a seguir invirtiendo al mismo tiempo que hace malabares para aumentar su cartera de encargos sin generar nuevos retrasos.


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