El mercado está siendo demasiado optimista con la recuperación de los precios del petróleo por la guerra de Irán

Alrededor del 75% de la producción perdida podría recuperarse durante los cuatro meses posteriores a la normalización del tránsito por Ormuz.

La guerra de Irán ha marcado drásticamente el mercado de la energía. No por nada desde hace meses ha estado tensándolo con la escalada de los precios del crudo y del gas, debido a las constantes interrupciones del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico de la energía internacional.

No obstante, recientemente con las conversaciones entre el gobierno de Estados Unidos y el régimen iraní, y a pesar de que todo apunte a que es probable que este viernes día 20 se pueda poner fin a esta situación de incertidumbre, no es la primera vez que desde el despacho oval se anuncian treguas que luego no llegan a nada. Sumado a que la recuperación económica no sería, ni será tan rápida como prevén los mercados, dando pie a que los analistas de Morgan Stanley apunten a que está reinando un excesivo optimismo, bajando el precio del crudo pese a que la incertidumbre continúa.

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El mercado subestima las dificultades de volver a una actividad comercial normalizada

Por ello los analistas plantean una serie de razones por las cuales esta recuperación tan rápida a la que apuntan los mercados no es realista, al menos en el escenario actual.

La principal razón es que la reapertura del estrecho de Ormuz no supone automáticamente la vuelta a la normalidad. Según recuerda Morgan Stanley, cerca de 11 millones de barriles diarios de producción de crudo del Golfo continúan fuera del mercado, una cifra equivalente a casi la mitad de la producción que la región mantenía antes del conflicto. Aunque las exportaciones pudieran reanudarse durante las próximas semanas, la entidad considera que el mercado está infravalorando las dificultades que existen para devolver semejante volumen de petróleo a los circuitos comerciales internacionales.

En primer lugar, el tráfico marítimo tardaría tiempo en normalizarse, debido a que las navieras y las compañías aseguradoras necesitan garantías de seguridad para operar en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Incluso aunque el estrecho se declarase oficialmente abierto, la presencia de posibles amenazas o la necesidad de despejar las rutas de navegación podría mantener limitada su capacidad durante semanas o incluso meses. Por ello, a ojos de lo analistas, este es uno de los elementos que los inversores están pasando por alto al descontar una rápida recuperación de la oferta.

Petroleo pexels materias primas Merca2
Planta de extracción de crudo. Fuente: Agencias

A ello se suma que los petroleros tienen que volver a cambiar de ruta para pasar por el estrecho. Es decir, durante los meses de interrupción, numerosos buques fueron reasignados a otras rutas comerciales, por lo que regresar al Golfo requerirá una reorganización logística considerable. La disponibilidad de petroleros es clave porque los productores necesitan liberar espacio en sus instalaciones de almacenamiento para poder aumentar nuevamente la extracción, por lo que sin barcos suficientes para cargar el crudo, gran parte de la producción permanecería bloqueada pese a que los pozos estuvieran técnicamente preparados para operar.

La entidad también pone el foco sobre el estado de los campos petrolíferos. Antes del conflicto había alrededor de 36.000 pozos activos repartidos entre seis grandes productores del Golfo; y de ellos, aproximadamente 10.000 han permanecido cerrados durante meses. En este sentido, la inactividad de los pozos también es un problema a ojos de los analistas, ya que desde Morgan Stanley se estima que entre 4.000 y 5.000 de esos pozos podrían experimentar dificultades durante el proceso de reactivación debido a la pérdida de presión de los yacimientos, problemas mecánicos derivados de la inactividad o la necesidad de realizar inspecciones y trabajos de mantenimiento antes de volver a bombear crudo con normalidad.

El conflicto de Irán podría acelerar las inversiones energéticas

Como consecuencia, el banco calcula que alrededor del 75% de la producción perdida podría recuperarse durante los cuatro meses posteriores a la normalización del tránsito por Ormuz. Sin embargo, el 25% restante tardaría bastante más tiempo en regresar al mercado, pudiendo prolongarse el proceso hasta bien entrado 2027.

Reacción de los mercados. Fuente: Merca2.
Reacción de los mercados. Fuente: Merca2.

Morgan Stanley reconoce que los precios no han reaccionado con más fuerza porque el mercado contaba con varios mecanismos de amortiguación. Entre ellos destacan unos inventarios relativamente elevados al comienzo de la crisis, la utilización de reservas estratégicas y el incremento de las exportaciones energéticas de los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía.

La recuperación plena podría retrasarse hasta 2027

Sin embargo, la entidad advierte de que esos colchones comienzan a agotarse. Las liberaciones de reservas estratégicas previstas para los próximos meses serán significativamente menores que las realizadas durante la fase más intensa de la crisis, mientras que las existencias de gasolina y diésel en Estados Unidos ya se sitúan por debajo de sus medias estacionales de los últimos cinco años. Al mismo tiempo, una eventual recuperación de la demanda china podría volver a tensionar el equilibrio entre oferta y demanda a partir de otoño.

Por todo ello, los analistas sostienen que el mercado está comportándose como si la disrupción estuviera cerca de terminar, y aún reabriendo el estrecho este viernes, las consecuencias del parón energético podrían durar más que su optimismo. Sectores como la logística, el transporte marítimo, la capacidad de almacenamiento y la reactivación de miles de pozos constituyen en definitiva, factores que podrían mantener el mercado más ajustado durante bastante más tiempo del que actualmente descuentan los precios del petróleo.


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