La primera operación salida del verano arranca este viernes con los carburantes un 15% más caros que hace un mes y el precio del depósito medio rozando los 87 euros. La supresión parcial de la rebaja fiscal que mantenía el Gobierno desde la crisis de 2022 añade seis céntimos al litro a partir del 1 de agosto, justo cuando la Dirección General de Tráfico prevé más de seis millones de desplazamientos de largo recorrido.
Según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea recogidos por El Correo, la gasolina de 95 octanos escaló hasta los 1,65 euros por litro en la última semana de julio, un 14,8% más que el cierre de junio. El gasóleo de automoción, el más consumido en España, alcanzó los 1,58 euros, un incremento del 15,4% en el mismo periodo. La subida se produce tras meses de relativa estabilidad y devuelve los precios al nivel de la primavera de 2024.
El adiós al descuento fiscal dispara el precio en el peor momento
La reducción de la bonificación fiscal a los carburantes, que Hacienda venía prorrogando con sucesivas minoraciones, entra en su recta final este viernes. La medida, aprobada en los Presupuestos Generales del Estado de 2025, suprimía la ayuda directa a los combustibles para los particulares y solo la mantenía de forma limitada para el sector profesional. Esa última rebaja parcial se elimina este 1 de agosto, lo que se traduce en un encarecimiento automático de entre 5 y 7 céntimos por litro según las estimaciones del sector de las estaciones de servicio.
En la práctica, llenar un depósito estándar de 55 litros costará de media 86,5 euros, casi 10 euros más que en la misma semana de 2025 y la factura más alta desde los picos de julio de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania disparó el barril de Brent por encima de los 120 dólares. La diferencia es significativa: una familia que realice un viaje de ida y vuelta en estas vacaciones gastará unos 18 euros más en combustible que el año pasado.
Los analistas del sector de los hidrocarburos advierten de que el encarecimiento no termina aquí. A la retirada del descuento fiscal se suma la presión estacional del verano, cuando la demanda de gasolina crece entre un 10% y un 15% respecto a la media anual. El precio podría alcanzar los 1,72 euros para la gasolina y 1,65 para el diésel en las próximas semanas, según estimaciones de fuentes del sector, si la cotización del crudo mantiene la tendencia alcista.
Impacto en la operación salida: llenar el depósito, hasta 87 euros
La DGT activa este viernes a las 15:00 horas el dispositivo especial de tráfico por el cambio de quincena vacacional. Las estimaciones oficiales apuntan a 6,4 millones de desplazamientos entre el viernes y el domingo, con las carreteras de la A-3, A-4, A-5, A-7 y A-8 como puntos más congestionados. Los precios de los carburantes añaden una presión económica inesperada para miles de hogares que ya afrontan un verano con la inflación general por encima del 3%.

En estaciones de servicio de áreas metropolitanas como Madrid o Barcelona, el litro de gasolina premium roza los 1,80 euros, y llenar un depósito grande como el de un monovolumen o SUV puede dispararse hasta los 100 euros. La asociación de consumidores FACUA ha reclamado al Ministerio de Consumo que vigile posibles prácticas especulativas en los márgenes de distribución, un fenómeno recurrente en los picos de demanda estival.
Más de 86 euros por depósito: la factura de la gasolina devuelve al consumidor al verano de 2022, pero sin una guerra en el horizonte que justifique el alza.
El alza de julio ha sido especialmente acusada en provincias con menor competencia de estaciones de servicio. En Vigo, por ejemplo, el precio subió casi un 18% intermensual, según los datos de Faro de Vigo, frente a la media nacional del 15%. La dispersión geográfica de precios sigue siendo un factor que penaliza a los municipios peor comunicados.
¿Un verano de carburantes caros? El análisis de Merca2
El escenario actual guarda similitudes con el verano de 2022, pero con diferencias notables. Entonces, la cotización del Brent se movía en una horquilla de 100-130 dólares por barril; hoy ronda los 86 dólares, un nivel alto pero no desorbitado. El factor diferencial es la carga fiscal: la retirada de la bonificación añade un plus que no existía en 2022, cuando el Gobierno aplicó un descuento universal de 20 céntimos.
Creo que estamos ante un ajuste estructural más que en un pico coyuntural. La demanda internacional de combustibles para el transporte sigue firme, y la OPEP+ mantiene los recortes de producción hasta final de año. Además, la temporada de huracanes en el Golfo de México, que se intensifica en agosto, añade siempre un factor de riesgo alcista para las refinerías estadounidenses. En este contexto, es improbable que los precios bajen de forma significativa antes de septiembre.
Un dato que inquieta: el diferencial entre el precio antes de impuestos en España y la media de la UE se ha reducido a apenas 1 céntimo, lo que indica que el margen para absorber subidas vía competencia es mínimo. La única esperanza para los bolsillos de los conductores vendría de un retroceso del crudo, pero los fundamentales del mercado de petróleo no apuntan a ello a corto plazo.
La operación salida de agosto de 2026 pasará a la historia como la más cara en cuatro años. Y si los precios siguen escalando, podría superar incluso la de 2022 antes de que termine el mes. La próxima cita clave será el informe mensual de la Agencia Internacional de la Energía de mediados de agosto, que dará pistas sobre el equilibrio entre oferta y demanda para el último trimestre del año.




