Meliá Hotels International perdió 7,5 millones de euros en el primer semestre de 2026, un fuerte contraste con los 75,4 millones de beneficio del mismo período del año anterior, tras anotar una provisión extraordinaria de 79,4 millones por el cierre definitivo de su operativa en Cuba. El impacto no afectó a la caja del grupo, pero sí lastró las cuentas consolidadas.
Sin ese ajuste, el beneficio neto recurrente habría alcanzado los 83,5 millones de euros, en línea con el negocio subyacente. El beneficio neto consolidado, que incorpora intereses minoritarios, se redujo hasta los 4,1 millones de euros, un desplome del 95,4% respecto a los 88,5 millones del ejercicio previo. La compañía subraya que la provisión no erosiona la posición de liquidez.
«La solidez de nuestras operaciones, el potencial de nuestro modelo y la mejora sostenida de nuestros beneficios recurrentes constituyen la mejor base para compensar este efecto y continuar generando valor para nuestros accionistas», señaló Gabriel Escarrer, presidente y consejero delegado de la hotelera balear.
Impacto contable sin daño en caja
Los 79,4 millones de euros obedecen a deterioros y ajustes contables derivados de la salida definitiva de la isla a través de su filial Ilha Bela, un capítulo que Meliá da por cerrado tras años de exposición al mercado cubano. La dirección remarca que se trata de un apunte no recurrente y sin consecuencias sobre la tesorería, lo que permite a la compañía mantener intacta su capacidad de inversión y el pago de dividendos futuros.
La provisión se registró en el segundo trimestre y explica la práctica totalidad de las pérdidas netas del semestre. De hecho, sin este impacto, Meliá habría presentado un beneficio neto recurrente de 83,5 millones, ligeramente por debajo de los 88,5 millones del primer semestre de 2025, lastrado por los cierres temporales de activos en renovación. La cifra está en línea con las expectativas del mercado.
El negocio subyacente tira del RevPAR
En el frente operativo, los ingresos consolidados (sin plusvalías) alcanzaron 1.047,4 millones de euros, un 7,1% más que un año antes. El resultado bruto de explotación (Ebitda) sin plusvalías creció un 2,5%, hasta los 244,8 millones, a pesar de las obras en activos emblemáticos como el Paradisus Cancún y el Gran Meliá Don Pepe.
El ingreso medio por habitación disponible (RevPAR) repuntó un 11,7% en el semestre y aceleró hasta el 14,2% en el segundo trimestre estanco. España, con incrementos de un dígito alto en hoteles urbanos y vacacionales, y República Dominicana lideraron el crecimiento, mientras que la recuperación de China y el Sudeste Asiático —con Vietnam, Tailandia e Indonesia al frente— completaron un mapa de demanda muy favorable.
Los canales directos volvieron a marcar el ritmo: Meliá.com y su aplicación móvil aumentaron las ventas un 14%, reforzando la estrategia de distribución sin terceros comisionistas.

La hoja de ruta hasta final de año
La compañía mantiene sus previsiones para 2026 sin cambios. Espera un Ebitda mínimo de 565 millones de euros y un incremento de un dígito alto en el RevPAR en moneda constante, con una mejora de 200 puntos básicos en el margen operativo subyacente. La ratio de deuda financiera neta sobre Ebitda debe permanecer entre las 2 y las 2,5 veces, un nivel que la agencia de calificación considera propio del grado de inversión.
Además, la dirección estudia la posible rotación de activos no estratégicos de baja generación de caja para optimizar la asignación de capital. En lo que va de año, Meliá ha firmado 17 nuevos hoteles (3.816 habitaciones) y ha abierto 14 establecimientos, sumando más de 2.000 habitaciones. Para el conjunto del ejercicio, el objetivo es cerrar un mínimo de 40 acuerdos y abrir al menos 30 hoteles, enfocándose en el arco mediterráneo, el Caribe y el Sudeste Asiático.
Análisis Merca2: un golpe contable que limpia el balance
La provisión por Cuba es un trago amargo que, no obstante, tiene lectura estratégica. Meliá ha estado reduciendo su exposición a la isla desde hace años y este ajuste cierra definitivamente una página que generaba incertidumbre. Al no impactar en caja, el mercado podría restarle importancia y centrarse en la solidez del negocio recurrente.
El RevPAR crece a doble dígito, los ingresos directos ganan peso y la recuperación asiática añade diversificación. Cierto es que el beneficio recurrente, 83,5 millones, es inferior al del año pasado, pero la caída se explica en buena medida por las renovaciones de activos clave. El margen operativo debería expandirse una vez que hoteles como el Paradisus Cancún vuelvan a abrir en plena temporada alta. Los objetivos de Ebitda de 565 millones de euros implican un segundo semestre muy exigente, aunque el verano europeo y el invierno caribeño son los motores tradicionales de la cadena.
A mi juicio, el verdadero riesgo no está en la provisión cubana, sino en que un enfriamiento del consumo en Europa o Estados Unidos merme las tarifas medias justo cuando los gastos operativos suben por la reapertura de estos activos reformados. Pero mientras la ratio de deuda se mantenga por debajo de 2,5 veces y los canales directos sigan ganando penetración, Meliá dispone de un colchón de resiliencia nada desdeñable.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La acción cerró el jueves en 10,80 euros, con una revalorización del 22% en lo que va de año. Los resultados, conocidos tras el cierre, marcarán la sesión del viernes.
Clave técnica: La corrección del 5% desde máximos de junio ha llevado al valor a la zona de los 10,50-10,80 euros, que coincide con la media móvil de 200 sesiones. El mantenimiento del guidance y la ausencia de daño en caja refuerza ese soporte.
Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en los 73 puntos básicos, favoreciendo la financiación del sector hotelero. Meliá mantiene un apalancamiento objetivo de 2-2,5 veces deuda/Ebitda, dentro de los parámetros de grado de inversión.



