Un test de perfil inversor entrenado por los reguladores
Lo primero que necesito para invertir con sentido es conocer mi propio perfil de riesgo. En lugar de fiarme de un único cuestionario decido alimentar a Claude con los test oficiales que utilizan grandes gestoras y los propios organismos supervisores. Adrián Sáenz explica en su último vídeo que subió a Claude IA los cuestionarios de MIFID y de la ESMA para generar un test definitivo. El resultado no es una opinión improvisada: cada pregunta, cada tramo de edad y cada escenario de caídas se cruza con metodologías ya probadas por la industria.
Cuando respondo —entre 18 y 30 años, horizonte de más de 15, ingresos estables y sin deudas relevantes— Claude me asigna un perfil de inversor de crecimiento con alta tolerancia a la volatilidad. Lo interesante es que el sistema transparenta cómo ha llegado a esa conclusión, mostrando los tests en los que se basa. Es como tener un espejo normativo de tu relación con el dinero, pero sin necesidad de contratar a un asesor.
De los porcentajes ideales a los activos concretos de Trade Republic
Con el perfil definido, Sáenz pidió a Claude que tradujera ese diagnóstico a una cartera modelo. La IA le devolvió una distribución por clases de activo: renta variable global, renta variable estadounidense, renta fija, metales preciosos (como el oro) y criptomonedas. Pero él no se quedó ahí. Subió el catálogo completo de Trade Republic —el banco y broker regulado en España que utiliza— para que Claude cruzara cada activo con su categoría correspondiente.
El resultado es una herramienta que, al pulsar sobre «renta variable Estados Unidos», me lleva directamente a los ETFs y acciones disponibles en Trade Republic que encajan en ese saco. No es un consejo de compra: es un filtro inteligente que evita que pierdas horas buscando productos compatibles. De paso, Sáenz destaca que Trade Republic cuenta con más de 10 millones de usuarios y su sencillez, algo que valora especialmente a la hora de operar sin distracciones.
Análisis de activos con puntuación sobre 100: el verdadero valor de la IA
Una vez seleccionado cualquier activo, la aplicación que Sáenz construyó con Claude incluye un botón de «Analizar» que desencadena un informe completo. La IA examina el riesgo histórico, la diversificación que aporta, las comisiones ocultas y otros parámetros para otorgar una puntuación del 0 al 100. Cuanto más alto el número, mejor se ajusta a tu perfil y a la cartera ideal.
Aquí es donde la herramienta se aleja de los brókers tradicionales. Normalmente te dejan solo con la ficha técnica; este prototipo te escupe un veredicto basado en tu contexto personal. Sáenz insiste en que no se trata de preguntarle a la máquina qué acción va a subir mañana, sino de «tener toda la información delante para que tú tomes tus propias decisiones».
No se trata de pedirle a Claude que adivine el futuro, sino de que organice todo el conocimiento regulatorio y de mercado para que no inviertas a ciegas.
— Adrián Sáenz
Cada activo se evalúa a partir de fuentes y metodologías que el propio Claude ha absorbido de los documentos oficiales de MIFID y ESMA. No hay intuición: todo son datos cruzados con tu perfil de inversion.
Comparar tu cartera actual con el ideal: el espejo que pocos inversores usan
La funcionalidad más disruptiva llega cuando introduces tu cartera real. El software contrasta qué tienes con lo que deberías tener según el test y te señala los desequilibrios: si te falta exposición a renta fija, si estás sobreponderando criptomonedas o si te sobra liquidez no invertida. Es una auditoría instantánea que evita los sesgos emocionales.
Adrián Sáenz mostró en pantalla un portafolio a cero —porque no había cargado sus propias posiciones— pero el esquema visual ya dejaba claro el potencial: barras de colores que indican asignación objetivo vs. asignación real. Esa transparencia, dice, es lo que le llevó a construir la herramienta, algo que cualquiera puede replicar sin saber programar, simplemente conversando con Claude.
Implicaciones para el inversor común: ¿adiós al asesor tradicional?
La propuesta de Sáenz no busca sustituir la regulación ni el sentido común, sino democratizar un análisis que antes solo estaba al alcance de clientes de banca privada. Con la versión gratuita de Claude cualquiera puede emular este software, aunque habrá que acostumbrarse a validar los resultados. La IA no exime de la responsabilidad final: el que pulsa «comprar» eres tú.
En un momento en que los brókeres de bajo coste como Trade Republic compiten por ofrecer más funcionalidades, herramientas autoconstruidas como esta pueden marcar la diferencia. Eso sí, conviene recordar que ni MIFID ni ESMA avalan directamente ningún producto concreto: sus directrices sirven para clasificar, no para recomendar. La magia de Claude es acelerar la clasificación, no tomar las decisiones por ti.
Quizá lo más valioso del experimento de Sáenz sea demostrar que la inteligencia artificial puede ser un copiloto de inversión, siempre que se le alimente con los datos correctos. Ahora la pregunta es si el inversor está preparado para confiar en un puñado de tests y un algoritmo. La respuesta, como casi siempre, está en el equilibrio entre tecnología y formación financiera.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Adrián Sáenz en YouTube.





