La tecnología puede cambiarlo todo. Ya ha cambiado la forma en la que vivimos o cómo hacemos las cosas. Es una gran herramienta para conseguir cosas hasta ahora impensables y eso puede tener un gran impacto en nuestro futuro. Por ejemplo, algunas tecnologías se podrían usar para combatir el cambio climático.
Aunque los efectos ya son irreversibles como bien han venido asegurando los científicos, pero sí que se puede hacer mucho porque no vaya a peor. Y sobre todo, para intentar hacer la vida de las personas mejor sin que padezcan de una forma tan cruda los efectos que ya ha generado la humanidad por su inconsciencia de los años previos.
Tecnología contra el cambio climático
Centros de datos y Big Data
Los centros de datos y el Big Data es un arma de doble filo. Estos centros tienen supercomputadoras que consumen ya más del 1% de la energía eléctrica mundial.
Eso es un grave problema. Pero por otro lado, la capacidad de análisis y cómputo que tienen también pueden ser una buena tecnología para luchar contra el cambio climático.
Por ejemplo, se pueden generar simulaciones y predecir ciertos sucesos para que se pueda actuar de forma anticipada. También pueden acelerar estudios científicos con aplicaciones prácticas para mejorar la vida, curar enfermedades generadas por la contaminación, e incluso hacer Smart Cities más inteligentes, respetuosas y eficientes energéticamente.
Energías renovables
Las energías renovables pueden reducir la liberación de CO2 de otras centrales térmicas para producir energía a través de las mareas, el sol con placas fotovoltáicas, obtener energía del aire con las eólicas, etc.
Algunos expertos opinan que fuentes como la fisión nuclear también puede ayudar a reducir el CO2, pero no dejan de generar desechos nucleares altamente peligrosos para el medio ambiente.
Si se consiguiese desarrollar una central más poderosa que la fisión nuclear y más limpia, como la fusión nuclear, eso sería una gran tecnología para combatir el cambio climático. Pero por el momento se está experimentando con esta otra forma de obtener energía.
Enzimas come plásticos
La tecnología podría también ayudar a crear enzimas que se coman a los plásticos y microplásticos que amenazan los mares. Este problema es uno de los más preocupantes en la actualidad. Esos plásticos no solo contaminan las aguas y son ingeridos por la fauna marina, también pasan a nuestra cadena alimenticia a través del pescado.
En 2016, un grupo de investigadores japoneses consiguieron demostrar que algunas enzimas podían descomponer los plásticos en días. Eso es mucho más rápido de lo que tarda la Tierra en hacerlo de forma natural, que puede llevar 100 o más años.
Las enzimas en cuestión se llaman PETase, y reducen el polietileno a su estado original para que vuelva a ser usado. El reto actual es que esta tecnología pueda ser viable económicamente. Pero ya se están desarrollando otros proyectos paralelos similares, como nano-bobinas magnéticas para reaccionar químicamente y descomponer plásticos, o usar el hongo Pestalotiopsis que se alimenta de plásticos…
Impresión 3D de carne
La tecnología de impresión 3D también está revolucionando muchos sectores. Y esta técnica podría también servir para reducir los efectos contaminantes de la actividad ganadera humana y combatir el cambio climático.
Las impresoras 3D cada vez imprimen más tipos de objetos y con más materiales. Actualmente, muchos laboratorios están experimentando con la impresión de productos alimenticios.
Imprimir carne con este tipo de máquinas podría evitar que se necesite sacrificar a animales y todos los efectos nocivos que tiene esta industria cárnica, así como reducir la ingente cantidad de agua potable que se gasta en el sector.
Robots y drones
Los robots pueden hacer algunas cosas de forma más eficiente que las actuales máquinas y personas. Se podrían comenzar a explotar sus capacidades para combatir el cambio climático.
Una tecnología que ya está aquí es la de los drones. Estos aparatos no solo sirven para vigilar desde el cielo y controlar incendios forestables.
También se les puede sacar otra utilidad. Se pueden emplear para que tiren semillas sobre zonas naturales y así repoblen zonas afectadas por incendios o que hayan perdido su vegetación por algún motivo. En Reino Unido, Australia o Estados Unidos, ya se ha planteado esta posibilidad.
Vehículos eléctricos
Los vehículos eléctricos tienen cero emisiones, por tanto, pueden ayudar a combatir el cambio climático. Al menos no empeorarán la calidad del aire.
Además, con los nuevos avances de los coches autónomos con sistemas de IA y conectados, se puede hacer que el tráfico sera más fluido y eficiente.
Eso reduciría la cantidad de energía y tiempo que se pasa en los trayectos, lo que supone una mejora con respecto a la conducción actual.
Electrónica de bajo consumo y tecnología superconductora
La electrónica de consumo tiene mucho que decir. Si la tecnología avanza como lo ha hecho hasta el momento, se puede conseguir prestaciones muy elevadas con un bajísimo consumo eléctrico. Un ejemplo que ya funciona en muchos hogares es la sustitución de la iluminación convencional por bombillas LEDs de bajo consumo o el uso de electrodomésticos A, A+, A++, etc.
Si la tecnología consiguiese lograr los superconductores a temperatura ambiente, los electrodomésticos, dispositivos, vehículos, y maquinaria industrial eléctrica que se usa actualmente podría consumir mucho menos.
Un superconductor no es más que un material conductor que no ofrece una resistencia eléctrica. Es precisamente esa resistencia eléctrica la que genera que los aparatos se calienten y sean menos eficientes, perdiendo en forma de calor la energía eléctrica. El problema es que los materiales superconductores que se conocen en la actualidad necesitan estar a temperaturas bajo cero, y no existen superconductores que puedan trabajar a temperatura ambiente…
Biotecnología para captar CO2
La tecnología combinada con la biología pueden ayudar a combatir el cambio climático. La biotecnología puede permitir reducir el exceso de CO2 que se libera por la actividad humana a la atmósfera y que es el principal causante del calentamiento global.
Las plantas ya ayudan a absorber el CO2 y desprenden oxígeno que es el que respiran los humanos y animales. Con la tecnología llamada BECCS se quiere potenciar este efecto de los espacios verdes.
Gracias a BECCS se puede capturar el CO2 y además convertirlo en biomasa, que se puede usar como combustible para generar energía eléctrica o de otro tipo.
Tecnología doméstica para conseguir agua
Hay tecnologías muy baratas y que todos usamos ya en el hogar que podría ayudar a combatir ciertos efectos del cambio climático. Una tecnología sería la de los famosos deshumidificadores que se emplean en muchos hogares.
Estos aparatos eléctricos permiten capturar el aire, enfriarlo y hacer que la humedad que contiene el aire se precipite en un tanque donde se acumula el agua. Algunos pueden capturar hasta 30 o más libros en 24 horas.
En países con problemas de sequía, como en Australia, ya se está usando este tipo de aparatos de forma masiva para obtener agua de la humedad del aire. Eso permitiría acumular bastantes litros para abastecer a los hogares en zonas desérticas o secas donde no haya embalses o pozos.