El cambio climático estás haciendo que los eventos meteorológicos cada vez sean más agresivos. Es algo con lo que debes convivir, y solo te queda estar preparado para protegerte lo mejor posible de ellos. Un ejemplo son las tormentas eléctricas, que cada vez se están volviendo más virulentas.
No obstante, que no se pueda evitar ya no quiere decir que te quedes de brazos cruzados e impasible ante la adversidad. Hay cosas que puedes hacer para protegerte, o al menos minimizar el impacto que puedan tener sobre tu vida. No son más que sencillos pasos que cualquiera puede realizar, pero que pueden ahorrarte muchos disgustos y también dinero…
Todo lo que necesitas saber sobre las tormentas eléctricas
¿Qué son las tormentas eléctricas?

Una tormenta es un evento meteorológico que se origina cuando dos o más masas de aire que están a diferentes temperaturas se encuentran. Eso genera una serie de fenómenos físicos bien conocidos por todos.
El aire más frío (tiende a bajar) tiene más densidad que el caliente (tiende a subir). Esas corrientes de subida y bajada generan vientos fuertes y pueden agrupara las nubes para generar estas tormentas y las precipitaciones.
Eso sería una tormenta normal, aunque en muchos casos se genera también una tormenta eléctrica. Eso es cuando se producen los famosos truenos y relámpagos por las cargas eléctricas que hay en la atmósfera y la tierra.
Ten en cuenta que la tierra posee una carga eléctrica negativa, y la atmósfera es positiva. Sabemos que una tormenta es la reacción que se origina cuando dos o más masas de aire de diferentes temperaturas coexisten en un mismo espacio.
El aire frío, que tiene más densidad que el aire caliente, es atraído con mayor intensidad por la fuerza de la gravedad lo que provoca que “baje” y ocupe el lugar del aire caliente. Al juntarse el aire cálido y frío, esta combinación de fuerzas y movimiento ocasionará vientos y puede resultar en la formación de nubes de tormenta.
Cuando se produce este fenómeno, son frecuentes la producción de truenos y relámpagos, que se originan por el intercambio de cargas eléctricas entre la tierra y la atmósfera. Cuando la diferencia de potencial entre ambas zonas es muy elevada, se generan rayos, que no son más que arcos eléctricos con una energía brutal. Es decir, «fisuras» en el aislante (aire) que hay entre las nubes y la tierra. A pesar de que es muy buen aislante, ante tal energía no puede resistir y se produce este paso para generar la descarga.
Es algo que se puede apreciar también de forma similar cuando se produce la rotura de los dieléctricos en los condensadores electrónicos o en los famosos arcos eléctricos usados en la industria para soldar, etc. Pero en un rayo las magnitudes que se manejan son muy impactantes. Por ejemplo, descarga una energía entre 1000 y 10.000 millones de julios, con una intensidad de corriente de hasta 200.000 amperios (para hacerte una idea, difícilmente se puede sobrevivir a un choque eléctrico de 10A), y 100 millones de voltios.
Estos rayos pueden matar a personas y animales, generar incendios, perforar construcciones, e incluso dejar todos tus aparatos eléctricos «fritos». Lo que intentaré en siguientes apartados es a darte una serie de pautas para reducir estos riegos.
Diferencias con las tormentas geomagnéticas

No debes confundir tormenta eléctrica con tormenta geomagnética o tormenta solar. Este tipo de tormentas se producen por perturbaciones en la magnetosfera terrestre como consecuencia ante una onda de choque de viento solar o eyección de masa coronal. Es decir, no es un evento interno como las eléctricas.
Esto proviene de nuestra estrella, el Sol. Son eventos normales, pero difíciles de prevenir que ocurren de forma frecuente. Sus consecuencias pueden ser terribles para la Tierra y para la tecnología de telecomunicaciones, como los satélites…
Algunas de las consecuencias de estas tormentas

Las tormentas eléctricas producen rayos y lluvias muy intensas. También pueden provocar precipitaciones en forma de granizo, tornados o fuertes vientos.
Todo eso a su vez genera daños como:
- Grandes pérdidas en los cultivos por granizadas o inundaciones.
- Daños materiales en viviendas y otras construcciones por los vientos y/o inundaciones.
- Daños en los aparatos eléctricos por los rayos y descargas, así como cortes en los tendidos eléctricos.
- Muertes de personas y animales por ahogamiento, rayos, o derrumbes.
- Derribo de árboles y otras estructuras artificiales.
Cómo protegerse de ellas

Para protegerte de una tormenta eléctrica, puedes seguir una serie de pautas y consejos para evitar daños o que sean menores.
No siempre tienes que hacerlo, pero si has visto en las previsiones que puede haber un fuerte temporal, es mejor actuar con precaución:
- Cierra puertas y ventanas. Si tienes algún tipo de contención para evitar que el agua entre por la puerta en zonas inundables, aplica también estas medidas.
- Retirate de puertas, ventanas, balcones o terrazas. Eso podría atraer a rayos, además de ser arriesgado por posibles derrumbes por los vientos, etc. Si tienes una mascota, deberías ponerlas a salvo bajo techo.
- Desenchufa todos los aparatos eléctricos. Aunque estén apagados podrían correr riesgos. Por eso, si vas al cuadro eléctrico y desconectas los elementos de protección te garantiza que ante una sobretensión no quedarán todos estropeados. Aunque esto último solo debes hacerlo en casos extremos, ya que te quedarás sin luz y sin calefacción.
- Prepara linternas o velas para tenerlas a mano para poder ver en caso de un apagón.
- No uses el teléfono fijo, los rayos también pueden viajar por el tendido telefónico. Mejor usa el móvil si tienes que hacer llamadas.
- Evita estar cerca de árboles, objetos metálicos, o animales en el exterior, tampoco deberías ir descalzo. Dentro de un coche deberías estar más seguro, pero lo mejor es dentro de un edificio.






























