SAIC prepara una fábrica de coches eléctricos en España

El grupo chino SAIC negocia levantar una planta de ensamblaje en territorio español para esquivar los aranceles europeos del 35,3% que pesan sobre sus eléctricos. España se consolidaría como segundo polo de producción china en Europa tras Hungría.

La fábrica SAIC en España llegará con el pulso arancelario entre Bruselas y Pekín aún sin resolver. La noticia, adelantada por Bloomberg, coloca al mayor fabricante chino de automóviles en el mapa industrial europeo justo cuando los gravámenes de la Unión Europea encarecen las importaciones de vehículos eléctricos procedentes de China.

La compañía, propietaria de la marca MG y conocida en su país como Shanghai Automotive Industry Corporation, habría iniciado conversaciones para levantar una planta de ensamblaje en territorio español. La información, recogida por Bloomberg y citada posteriormente por Yahoo Finance, apunta a un movimiento que se venía gestando desde que Bruselas impuso aranceles adicionales a los coches eléctricos chinos en 2024.

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La fábrica SAIC en España entra en la carrera europea

SAIC Motor vendió más de cinco millones de vehículos en 2023, según sus propios estados financieros, lo que la sitúa como una de las mayores automovilísticas del mundo por volumen. Su marca MG es, con diferencia, la más reconocible en Europa: cerró 2024 entre las diez enseñas de mayor crecimiento en matriculaciones dentro del continente, según datos de ACEA.

El encaje español no es casual. España es el segundo fabricante de automóviles de Europa, solo por detrás de Alemania, y cuenta con una red de proveedores consolidada en Cataluña, Valencia, Aragón y Galicia. A ello se suma el paquete del Perte VEC, el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del vehículo eléctrico, que ha movilizado fondos públicos por valor superior a los 4.300 millones de euros desde su lanzamiento.

Lo cuenta Bloomberg sin precisar ubicación concreta ni cifras de inversión. Tampoco el calendario. Las fuentes citadas por la agencia hablan de conversaciones avanzadas, no de decisión tomada, matiz importante que conviene preservar.

Aranceles europeos y la jugada de esquivarlos desde dentro

La Unión Europea aplica desde octubre de 2024 aranceles adicionales a los eléctricos chinos que pueden superar el 35% en algunos casos. SAIC fue, precisamente, una de las compañías más penalizadas: Bruselas le impuso un gravamen extra del 35,3% por considerar que recibía subsidios estatales, según el reglamento de ejecución publicado en el Diario Oficial de la UE.

¿Por qué España y no Hungría, donde BYD ya construye su planta? La respuesta probable está en los incentivos, en el tejido industrial existente y en una menor saturación de proyectos chinos. Hungría concentra ya inversiones de BYD, CATL y Great Wall. España, en cambio, había quedado algo descolgada hasta que Chery firmó en 2024 el acuerdo con EV Motors para reactivar la antigua planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.

La llegada de SAIC, si se confirma, convertiría España en el segundo polo de producción china en Europa. Y eso tiene lecturas geopolíticas que el Gobierno no puede ignorar.

coches eléctricos chinos España

Oportunidad industrial, dependencia estratégica: el análisis

España necesita la inversión. Eso es indiscutible. El sector del automóvil aporta en torno al 8% del PIB y emplea, directa e indirectamente, a cerca de dos millones de personas según datos de ANFAC. La transición al vehículo eléctrico amenaza una parte sustancial de ese empleo si la industria no se reconvierte a tiempo, y los fabricantes tradicionales —Stellantis, Volkswagen, Renault— no están cubriendo por sí solos el vacío productivo en segmentos de acceso.

Dicho esto, conviene no idealizar la operación. Una planta de ensamblaje china no equivale automáticamente a transferencia tecnológica ni a I+D en el país receptor. La experiencia húngara con BYD sugiere que los centros de diseño, las patentes y la cadena de componentes críticos permanecen en origen. Lo que se deslocaliza es, en buena medida, la fase final de montaje: la que permite eludir aranceles y etiquetar el coche como made in EU, pero la que menos valor añadido genera por empleado.

Hay otra cuestión incómoda. Pekín utiliza la inversión industrial como herramienta diplomática, y las relaciones comerciales entre China y la UE están lejos de estabilizarse. Si en 2027 o 2028 la Comisión decide endurecer las normas de contenido local para considerar un vehículo como europeo, proyectos como este podrían verse afectados a medio plazo. El riesgo regulatorio existe, y los contratos de inversión suelen tener cláusulas que transfieren parte de ese riesgo al país anfitrión.

Creo que la clave estará en los términos concretos del acuerdo: qué volumen de componentes se fabricará en España, qué compromisos de I+D asume SAIC y si el proyecto incluye formación cualificada para ingenieros locales o se limita a operarios de línea. Sin esos detalles, hablar de éxito o fracaso es prematuro. La próxima referencia la dará, probablemente, el anuncio oficial de la ubicación, que según el calendario que manejan las fuentes podría llegar antes del verano.


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