La empresa Strategy, antes conocida como MicroStrategy, está a punto de protagonizar un cambio simbólico de enorme calado en el mundo del bitcoin: convertirse en el mayor poseedor individual de la criptomoneda, por delante incluso del propio creador de bitcoin, Satoshi Nakamoto. Según una proyección de la firma de análisis Galaxy Research, podría ocurrir antes de que termine 2026.
Para un lector que se asome al sector por primera vez, conviene explicar de qué hablamos. Satoshi Nakamoto es el seudónimo del creador anónimo de bitcoin, que minó en los primeros años de la red una cantidad de monedas estimada por los analistas en torno a 1,1 millones de BTC. Esas monedas llevan más de quince años sin moverse de sus carteras originales. Strategy, por su parte, es una compañía cotizada que desde 2020 ha hecho del bitcoin el centro de su tesorería, comprando de forma sistemática trimestre tras trimestre.
Strategy ya acumula 815.061 BTC y sigue comprando
Los datos son los que sostienen la proyección. Strategy, dirigida por Michael Saylor, ha acumulado 815.061 bitcoins según los últimos registros públicos de la compañía, una cifra que a precios actuales supera los 90.000 millones de dólares (en torno a 83.000 millones de euros al cambio de hoy). Es, con diferencia, la mayor tesorería corporativa en bitcoin del mundo.
La cartera atribuida a Satoshi se calcula por análisis on-chain, es decir, observando los patrones de minado de los primeros bloques de la red. La firma de análisis on-chain Glassnode y otros equipos de investigación coinciden en situarla cerca del millón de monedas. Galaxy Research, en su informe reciente recogido por BeInCrypto, estima que al ritmo actual de compras, Strategy podría sobrepasar esa cifra en algún momento de los próximos meses.
Por ponerlo en contexto: la diferencia ronda las 285.000 monedas. La compañía ha promediado compras superiores a 30.000 BTC trimestrales en los últimos periodos, financiadas mediante emisiones de deuda convertible y acciones. Si el ritmo se mantiene, los plazos cuadran.
Por qué importa este sorpasso (más allá del simbolismo)
El relevo, si llega, no es solo una anécdota para titulares. Tiene lecturas de fondo que afectan al lector medio que mira el bitcoin desde fuera o que lo tiene en alguna proporción de su cartera.
La primera es de transparencia. Las monedas de Satoshi no se mueven y, según el consenso del sector, probablemente nunca se muevan. Las de Strategy, en cambio, son visibles, auditables y están en manos de una empresa cotizada en bolsa con accionistas, deuda y obligaciones de información. Dicho de otro modo: el mayor tenedor pasaría de ser un fantasma a ser una compañía sometida al escrutinio de los reguladores estadounidenses.
La segunda lectura tiene que ver con la concentración. Que una sola entidad tenga más de un millón de bitcoins (de un total que nunca superará los 21 millones) plantea preguntas sobre los riesgos de concentrar tanta oferta en pocas manos. No es exclusivo del cripto, pasa también en otros mercados, pero aquí el debate se aviva porque bitcoin nació con una vocación descentralizadora.
En paralelo, el fenómeno de las tesorerías corporativas en bitcoin se está extendiendo. La japonesa Metaplanet acaba de captar 50 millones de dólares en bonos a interés cero para seguir comprando bitcoin, según informó CoinDesk esta semana. El modelo Saylor, llamémoslo así, tiene imitadores.
Lo que dice este movimiento sobre el ciclo actual de bitcoin
Aquí merece la pena detenerse. La acumulación de Strategy no ocurre en el vacío. Sucede en un ciclo en el que los grandes fondos institucionales, los ETFs aprobados en 2024, y ahora también empresas no financieras, se han convertido en los compradores netos del mercado. Los pequeños inversores siguen ahí, claro, pero el peso del flujo lo marcan otros.
La última vez que vimos una concentración semejante de compras institucionales fue en los meses posteriores a la aprobación de los ETFs al contado en enero de 2024, cuando productos de gestoras como BlackRock y Fidelity absorbieron en pocos meses cantidades de bitcoin equivalentes a varios años de minado. Aquel episodio dejó una lección: cuando el dinero grande entra de forma sostenida, los precios reaccionan, pero también lo hace la sensibilidad a cualquier cambio de humor de esos mismos actores.
El riesgo es evidente y conviene nombrarlo. La estrategia de Strategy se sostiene sobre un círculo virtuoso, mientras el precio acompañe: emite deuda o acciones, compra bitcoin, su balance se revaloriza, vuelve a emitir. Si bitcoin entrara en un mercado bajista prolongado, el modelo se tensaría. No es un escenario que los analistas vean como base hoy, pero sí una hipótesis que el inversor prudente debería tener en mente.
Hay también una pregunta abierta sobre la regulación. La Reserva Federal estadounidense, la SEC y otros organismos miran con creciente atención el papel de las empresas cotizadas que actúan, en la práctica, como vehículos de exposición a un activo volátil. Cualquier endurecimiento normativo en los próximos trimestres podría afectar al ritmo de compras.
El sorpasso, si se confirma antes de cerrar el año, marcará un antes y un después en la narrativa de bitcoin: del activo creado por un anónimo al activo dominado por un balance corporativo. Conviene seguirlo con la calma de quien observa un cambio de era , sin dramatismo y sin euforia.




