Cuando una persona empieza a trabajar por cuenta propia la incertidumbre se convierte en parte de su día a día, porque un autónomo no suele saber cuánto trabajo tendrá en un mes determinado ni cuánto ganará. Igual que hay épocas de poca actividad, también hay otras en las que sube el volumen, y es importante saber gestionar picos de trabajo.
Estos picos suelen ser estacionales y la mayoría de los autónomos quieren aprovecharlos lo máximo posible para aumentar su rentabilidad. Pero deben asegurarse de que no aceptan más obligaciones de las que realmente pueden asumir o su día a día se convertirá en una auténtica pesadilla.
Conocer el sector, clave para gestionar picos de trabajo

Cada sector es diferente. Mientras que para la hostelería el verano es la época de más trabajo, para las tiendas especializadas en vestidos de comunión los meses de julio y agosto suelen implicar una fuerte bajada en la facturación. Por eso, lo primero que tienes que saber como autónomo es cuáles son las épocas de más trabajo en tu sector.
Esto te ayudará a prepararte para los picos de trabajo que vayan a llegar. Tendrás que aprovisionarte de materiales e incluso contratar personal si fuera necesario. Prepara todo lo que consideres que te hará falta. Así, cuando los clientes empiecen a llegar, lo tendrás todo listo para dar una buena atención.
Conoce a tu clientela

Un autónomo siempre debe estar en búsqueda de nuevos clientes, pero también debe esforzarse por fidelizar a su clientela. Porque un cliente que vuelve una y otra vez llega a ser mucho más rentable que uno que hace una única compra. Si conoces bien a tus clientes podrás gestionar picos de trabajo de forma más eficiente.
Seguro que tienes clientes que todos los años contactan contigo más o menos en la misma época del año para solicitarte un volumen de trabajo similar. Toma nota de este tipo de situaciones en tu agenda y ponte un aviso un par de semanas antes para ir preparando todo lo necesario.
Desarrolla un plan de contingencia

A veces sucede que los picos de trabajo llegan sin que los hayas podido prever, y estos son los más difíciles de gestionar. Lo primero que tienes que hacer es no perder los nervios. Analiza bien las tareas que tienes que llevar a cabo y elabora un plan de contingencia.
Divide cada proyecto en varias tareas y planifica cuándo llevar a cabo cada una de ellas. Así consigues que poco a poco cada una de tus tareas vaya avanzando. Si te centras solo en una, te encontrarás con una acumulación de trabajo todavía mayor y crecerá tu sensación de agobio. Mejor hacer un poco de cada una de las tareas e ir avanzando de forma más o menos homogénea.
Delegar, una de las mejores opciones para gestionar picos de trabajo

Si quieres sacarle el máximo partido posible a los picos de trabajo y no rechazar ningún encargo, no te va a quedar más remedio que delegar. Porque llegará un momento en que te resulte totalmente imposible asumir más tareas. Por mucho que quieras, llega un punto en el que no puedes trabajar más.
Delegar es una buena forma de asegurarte de que vas a ofrecer un buen servicio a tus clientes. Puedes repartir las tareas a realizar entre tu plantilla o incluso contar con profesionales ajenos a tu negocio. En este último caso, controla muy bien el presupuesto para asegurarte un mínimo de rentabilidad.
Utiliza las herramientas más adecuadas

El software cada vez está más avanzado y puede ser de utilidad en diferentes tareas. Por ejemplo, en lugar de desplazarte para hacer reuniones con tus clientes puedes hacerlas mediante videoconferencia. O puedes automatizar el proceso de elaboración de facturas.
Todo esto te ayudará a ahorrar una gran cantidad de tiempo, que será tiempo que podrás dedicar a centrarte en esos encargos que te han llegado. Para que esto sea eficaz, debes haber buscado las herramientas más adecuadas y haberlas probado antes de que comience el pico de trabajo. De lo contrario, acabarás perdiendo todavía más tiempo para aprender a manejarlas.
Descansa durante tu jornada de trabajo

Gestionar picos de trabajo es una situación estresante. Notarás que llega un momento en el que no puedes más. Cuando aparezca esa sensación de agobio y cansancio, no te obligues a seguir trabajando. Lo que mejor funciona en estos casos es tomarse un descanso.
Procura salir a dar un paseo para tomar el aire, tómate un café… lo que sea menos quedarte sentado en tu silla delante del ordenador. Tienes que cambiar de escenario y conseguir que tu mente salga de ese bucle de estrés y ansiedad. Una pequeña pausa cada dos o tres horas de trabajo conseguirá que te sientas mucho mejor y que rindas mucho más. Cuanto más descansado estés, más productivo serás.


























































