El talento emprendedor no entiende de crisis. De hecho, muchos de los grandes negocios que conocemos hoy en día surgieron en momentos económicos complicados. Las buenas ideas pueden aparecer en cualquier momento, así que hay que aprovecharlas. Una de las últimas tendencias en llegar, y que ya está triunfando, es el small-batch.
Se trata de ofrecer productos elaborados de forma más sostenible y de apostar por producir en pequeños lotes. Esto consigue dar a los consumidores productos mucho mejor elaborados y con más calidad, reduciendo los costes asociados a un exceso de stock. Una fórmula con la que todo son ventajas.
¿Por qué triunfa ahora el small-batch?

Si algo ha conseguido la pandemia es concienciar más a los consumidores sobre la necesidad de volcarse en el pequeño comercio frente a las grandes corporaciones. No se trata de dejar de comprar en Amazon o en grandes superficies, sino de incrementar el gasto en el comercio local. Ese que está en manos de pequeños autónomos que lo están pasando mal.
Esta tendencia está llevando hacia el mundo de los negocios a emprendedores que no se habían atrevido a dar el paso de abrir un establecimiento o comercializar sus productos directamente desde su hogar porque pensaban que no iban a tener demanda. Pero las cifras son indiscutibles, el gasto en pequeños negocios ha crecido un 55%, y la perspectiva de crecimiento es de un 32% más.
Auge de las producciones limitadas

El small-batch apuesta por dejar de lado la producción en masa y centrarse en producir menos unidades de producto. Esto contribuye a reducir la huella medioambiental y además induce a un consumo mucho más sostenible. Tanto es así, que esta fórmula ya está siendo usada incluso por grandes marcas.
En el caso de los pequeños emprendedores, la producción a pequeña escala es una oportunidad para ir abriendo poco a poco mercado. Saben que no necesitan fabricar miles de unidades de cada producto. El perfil del consumidor pospandemia (aunque la pandemia todavía no haya acabado) es más selectivo. No le importa pagar un poco más sí, a cambio, consigue productos de mejor calidad.
Atención al detalle en el small-batch

Si muchos pequeños negocios están triunfando con esta técnica es porque están cuidando al máximo los detalles, mejorando la experiencia del cliente a todos los niveles. Si en lugar de enviar 100 pedidos cada día hay que enviar 50, esto aporta más tiempo para “mimar” al cliente. Por ejemplo, incluyendo dentro del pedido un agradecimiento personal por la compra. Escrito a mano, nada de un modelo impreso del que se han sacado cientos de copias.
La idea no es vender más a toda costa, sino vender mejor. Esto no implica perder rentabilidad, porque ya hemos visto que el cliente está dispuesto a pagar más por los productos si aprecia una mayor calidad. Para reforzar esa sensación de que se está ofreciendo algo bueno, se presta más atención a cuestiones como el packaging.
El packaging sostenible gana puntos

Sí, el envoltorio que protege a los productos es cada vez más importante. Puede convertirse en un elemento más a la hora de transmitir la imagen de la marca. De hecho, no es raro que los pequeños negocios utilicen cajas con sus colores corporativos o con su logo serigrafiado.
Pero no todo es cuestión de estética. Con un cliente más concienciado con valores como la sostenibilidad, el packaging sostenible se ha convertido en el rey del mercado. Esto, a su vez, supone una oportunidad de negocio para todos aquellos que sienten que tienen algo nuevo que ofrecer dentro de este campo.
Producción de casa a casa

Durante la cuarentena muchas personas empezaron a desarrollar su propio negocio desde su hogar, y la producción de casa a casa se ha convertido ya en algo habitual. Se está dando especialmente en el sector de la cocina. Personas que elaboran todo tipo de recetas en su casa y luego las envían a los domicilios de sus clientes. Siempre con los correspondientes permisos administrativos para que todo sea legal.
Este modelo de producción de casa a casa es aplicable también a otros negocios como la elaboración de joyas artesanales, la confección de prendas de ropa, etc. Para muchos emprendedores poder trabajar desde casa implica un gran ahorro de costes. Con el tiempo, si la cosa va bien, pueden plantearse trabajar desde otro sitio y ampliar su plantilla.
Producir menos pero producir mejor

Al final esta es la clave del small-batch, centrarse en la fabricación de pequeños lotes de la mayor calidad posible y facilitando la puesta a disposición del cliente a través de la venta en canales digitales o incluso por teléfono.
Una forma de trabajar que muchos pequeños negocios llevan décadas aplicando pero que, ahora, es más efectiva que nunca y puede ser la clave para que muchas personas con buenas ideas se animen a lanzarse por fin a poner en marcha su proyecto.


























































