El organismo puede presentar diversas reacciones adversas a esta proteína presente en el centeno, el trigo y la cebada. Los síntomas que pueden indicar que eres intolerante al gluten no tienen porque estar relacionados con la digestión. Son generalizados y pueden deberse a otros factores, sin embargo si son recurrentes podría tratarse de esta afección para la que deberás acudir a la consulta de un profesional sanitario.
Dolores de tripa y diarrea
Una persona intolerante al gluten puede experimentar la inflación del intestino delgado tras la ingesta de esta proteína. Esto puede llegar a dañar el revestimiento intestinal llevando al organismo a una absorción deficiente de nutrientes. Las molestias durante la digestión son significativas y la diarrea provocada recurrente. Esto último supone un gran problema para el organismo ya que, junto a las heces, estaría expulsando electrolitos y agua fundamentales para que el cuerpo permanezca hidratado. Además, si sufres la enfermedad celiaca puedes observar que las heces son pálidas debido a la absorción deficiente de nutrientes.

Fatiga
Los niveles de energía pueden verse reducidos si el organismo de una persona intolerante al gluten trata de digerir un alimento que lo contiene. El consumo de productos con gluten pueden llevar a una persona con intolerancia a un cansancio extremo. Esta afección física puede estar relacionada con los dolores crónicos o la falta de sueño, problemas provocados también por el consumo de gluten. Además puede deberse a la falta de hierro en el organismo, que a no absorberlo de los alimentos con gluten puede dar lugar a la anemia.

Reacciones en la piel
La piel puede verse afectada si una persona intolerante al gluten ingiere algún alimento que lo contenga. Una de las reacciones adversas más frecuentes en estos casos es la dermatitis herpetiforme, pero existen otras que también han presentado los pacientes con intolerancia al gluten. En este tipo de problemas cutáneos se encuentran la psoriasis, la alopecia areata o la urticaria crónica.

Ansiedad y depresión
Son dos trastornos neuronales comunes por lo general en la sociedad actual y en particular en las personas intolerantes al gluten. Se ha comprobado que las personas que padecen problemas digestivos tiene una propensión mayor a padecer estos trastornos. Si sufres estas afecciones deberás consultar a un especialista para que pueda tratar, aunque puedas acabar con la ansiedad sin necesidad de recurrir a las pastillas. Entre los factores que reflejan que si eres intolerante al gluten puedes padecer depresión son:
- Los niveles de serotonina atípicos: más bajos de lo normal.
- Las exorfinas de gluten: se forman durante la digestión y pueden interferir en el correcto funcionamiento del sistema nervioso central aumentando así el riesgo de sufrir depresión.
- Modificaciones en la flora intestinal: presencia de un mayor número de bacterias dañinas que pueden afectar al sistema neurológico incrementando la probabilidad de padecer depresión.

Pérdida de peso repentina
Es probable que si eres intolerante al gluten tu organismo deje de absorber correctamente los nutrientes conllevándote a una bajada de peso. Este cambio corporal debe observarse, ya que de ser inesperado es preocupante. Esto sucede porque el cuerpo deja de nutrirse correctamente en la alimentación ya que el gluten interfiere impidiéndolo. Hasta 2/3 de las personas que padecen esta afección sufren este efecto secundario antes de ser diagnosticados.
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Anemia
Una de las causas mas comunes por las que el organismo tiene una cantidad de hierro deficiente es por la falta de nutrientes. El 50% de los casos de anemia se asocian con esta afección debido a la falta de absorción de este mineral en el intestino delgado. Esto puede verse reflejado en una persona intolerante al gluten con síntomas de falta de aire, fatiga, mareos, palidez, debilidad o dolores de cabeza.

Personas con enfermedades autoinmunes
Si tienes algún otro trastorno de este tipo identificado, tienes más probabilidades de ser intolerante al gluten. En el caso de los celiacos, su tracto digestivo sufre un ataque por parte del sistema inmunitario tras la ingesta de algún alimento que contenga esta proteína. Entre las enfermedades autoinmunes que pueden desarrollar la intolerancia al gluten se encuentran la diabetes tipo 1, la inflamación en el intestino, la tiroides y las referentes al hígado.
Dolores musculares y articulares
Este tipo de molestias puedes sufrirlas por infinidad de razones, sin embargo una persona intolerante al gluten es propensa a padecerlas. Esto se debe a que su sistema nervioso es genéticamente hipersensible y por tanto sus neuronas sensoriales se activan con un umbral de dolor más bajo. De esta manera, los dolores tanto musculares como articulares que aparezcan sin explicación pueden ser debidos al consumo de alimentos con gluten. Es uno de los síntomas más complicados de identificar, pero si observas que se repite con frecuencia sin encontrar un foco generador deberás acudir a la consulta de un especialista para que te realice un estudio.
Entumecimiento de brazos o piernas
Los síntomas de este tipo se dan principalmente en personas con una neuropatía. El desarrollo de esta afección en el organismo podría indicar que es intolerante al gluten. Este hormigueo, que se da tanto en los brazos como en las piernas, suele estar relacionado con la deficiencia de la vitamina B12 y con las personas diabéticas. Sin embargo también puede darse al revés, es decir, desarrollar una intolerancia al gluten debido a la falta de vitamina B12 o a la enfermedad de la diabetes.

































