El omeprazol es un medicamento muy popular, especialmente cuando se trata de tratamientos de la acidez estomacal y úlceras. Por ello, es uno de los medicamentos más recetados en España, tanto de forma puntual como de forma crónica en algunos casos. Aunque se trata de un medicamento sin duda eficaz, también tiene algunos efectos secundarios indeseados.
Para que los conozcas, vamos a ver todos los efectos secundarios del mismo, los cuales están explicados en su prospecto. Veremos los más comunes, los más raros, los más peligrosos y también veremos para qué se utiliza y cuál es la dosis que no deberías sobrepasar bajo ningún concepto.
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El omeprazol provoca trastornos gastrointestinales

El consumo excesivo de este medicamento puede producir varios problemas gastrointestinales. De forma frecuente puede traer dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, flatulencias y náuseas, añadiendo también la existencia de vómitos en algunos casos de consumo el medicamento.
Por otro lado, hay otros problemas gastrointestinales que ocurren de forma menos frecuente, pero que están ahí. Eso incluye la sequedad de la boca, problemas de estómago y el más grave de todos: la candidiasis gastrointestinal.
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Las cefaleas son relativamente frecuentes

El dolor de cabeza o cefalea es uno de los problemas más frecuentes de la sociedad y uno de los más desagradables. Lo peor de este problema es que puede estar causado por múltiples factores, entre los cuales se incluye el estrés, la deshidratación y las infecciones bacterianas y víricas, entre muchos otros.
Es más, se cree que algunos medicamentos podrían producirlo, incluyendo el omeprazol como uno de los que lo provoca. El consumo excesivo y prolongado puede provocar dolores de cabeza de forma frecuente, el cual incluso podría aparecer en consumos ocasionales en algunos casos. Eso sí, en todo caso es un dolor temporal que cesa a los pocos días.
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El omeprazol y la vitamina B12

La vitamina B12 es indispensable para la vida, ya que ayuda a mantener sanas las neuronas y la sangre, entre otras cosas. El problema es que este medicamento disminuye la capacidad del cuerpo de absorberla, ya que necesita universo al Factor Intrínseco para poder absorberse, algo que impide el medicamento.
La deficiencia de esta vitamina puede provocar demencia, anemia y otros daños neurológicos. Eso sí, es muy difícil tener estos problemas si nos alimentos correctamente, tomando alimentos de origen animal o suplementándola en las dosis correctas si somos veganos. Por otro lado, si el uso del medicamento como protector es ocasional o por un corto período de tiempo, el riesgo de sufrir demencia es mínimo.
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Mayor riesgo de rotura de cadera

Las personas que toman omeprazol de forma frecuente, tienen más riesgo de sufrir una rotura de cadera, además de varios tipos de osteoporosis. Eso se debe a que disminuyen los niveles de calcio y magnesio en sangre, algo que provoca que la resistencia de los huesos disminuya y que no suelden correctamente.
Por si fuera poco, la deficiencia de estos nutrientes también podría provocar problemas neurológicos. Eso incluye mareos, problemas para dormir, agitación, confusión o incluso depresión en algunos casos.
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Otros efectos secundarios raros del omeprazol

El consumo de este medicamento, especialmente si se sobrepasa la dosis máxima o si se toma de forma crónica, está relacionado con ciertos efectos secundarios. Los que hemos visto son relativamente frecuentes, pero hay otros que son más raros, aunque muchas veces más peligrosos.
Estos efectos secundarios incluyen trastornos linfáticos y de sangre como la leucopenia, la pancitopenia o la agranulocitosis. También habría que añadir los problemas de hipersensibilidad, que incluyen la fiebre, el angioedema y el shock anafiláctico. Por otro lado, hay trastornos psiquiátricos y del sistema nervioso, con agresividad, alucinaciones, parestesia, somnolencia, mareos y alteración del sentido del gusto.
Existen también trastornos oculares y auditivos, con visión borrosa y vértigo, así como trastornos respiratorios como el broncoespasmo. Hay que añadir la pequeña posibilidad de trastornos en el hígado por tomar omeprazol, como hepatitis, insuficiencia hepática y encelopatías en pacientes con enfermedades hepáticas preexistentes.
Finalmente, habría que añadir otros efectos secundarios como dermatitis, prurito, nefritis intersticial, edema periférico, aumento de la sudoración, malestar general, exantema, urticaria o fotosensibilidad. En los casos más raros podría producir alopecia, eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, necrosis epidérmica tóxica, mialgia, debilidad muscular o ginecomastia.
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Dosis recomendada

En la mayoría de casos, será el médico que recete el omeprazol el que determine la dosis que debes tomar, la cual cambiará según la enfermedad que se trate, la edad y el peso del paciente. Por ejemplo, se suelen tomar unos 20 mg diarios para tratar una úlcera gástrica, subiendo a 40 mg si no responde al tratamiento. Lo mismo ocurre con la úlcera duodenal o la esofagitis por reflujo.
En otros como la erradicación de bacterias o en profilaxis de aspiración, suele ser de 40 mg. Si el problema es más grave, como ocurre con el síndrome de Zollinger-Ellison la dosis sube a 60 mg diarios, pudiendo subir a 80 mg repartidos en 2 tomas. Finalmente, en problemas muy leves como la acidez gástrica, podría bastar con 10 mg diarios. En la infancia, la dosis suele ser más baja y será determinada por el especialista.
Este medicamento está contraindicado a personas con hipersensibilidad a la sustancia, además de personas con problemas de hígado. Tampoco se debe tomar en mujeres embarazadas, lactantes o en niños con menos de 1 año de edad.
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¿Para qué sirve el omeprazol realmente?

Este medicamento tiene múltiples usos, los cuales se suelen relacionar con problemas estomacales. Sirve para tratar úlceras duodenales y gástricas, además de prevenir la recidiva de las mismas. También se combina con antibióticos para acabar con el Helicobacter pylori, para tratar la esofagitis y para controlar algunas enfermedades como el reflujo gastroesofágico agudo o el síndrome de Zollinger-Ellison.
El medicamento funciona actuando sobre la mucosa gástrica, inhibiendo la secreción de ácido clorhídrico en el estómago. Consigue evitar hasta el 80% del ácido clorhídrico que se genera anulando la salida de protones de la bomba electrogénica H+/K+. Como hemos ido viendo a lo largo del artículo, es eficaz, pero también produce algunos efectos secundarios no deseados.











































