Sin duda, uno de los medicamentos más utilizados en el día a día es el paracetamol. Este medicamento se utiliza principalmente para curar pequeños dolores y para aliviar los síntomas de algunas enfermedades. Por ello, es normal que su uso esté extendido, ya que se vende sin receta en las cajas de menos 600 miligramos, tal y como ocurre con el ibuprofeno.
Eso sí, hay muchos mitos sobre su uso y hay personas que aún lo utilizan mal, ya que no saben exactamente para lo que sirve. Por ello, vamos a hablar más sobre él, explicando los mitos, dosis recomendada, sus usos típicos, las diferencias con el ibuprofeno y los posibles efectos secundarios de su uso, entre otras cosas.
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Este es el uso del paracetamol

Lo primero es definir lo que es. Se trata de un principio activo que sirve para aliviar el dolor (analgésico) y bajar la fiebre (antipirético). De este modo, se utiliza para aliviar los dolores de una enfermedad, no así para curarla.
Por otro lado, y al contrario de lo que se cree, no tiene capacidad antiinflamatoria, tal como sí tiene el ibuprofeno. Más adelante explicaremos las diferencias y similitudes entre ambos más a fondo, para que puedes elegir de una mejor forma cuál tomar.
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Usos recomendados

Por lo general, el paracetamol se recomienda para tratar los síntomas de enfermedades con fiebre y dolores leves y de intensidad moderada. Eso incluye dolor de cabeza, dolor dental, dolor menstrual, síntomas de la gripe y todas aquellas lesiones que no tengan inflamación. Por lo general, se toma en ayunas o lejos de las comidas, ya que los alimentos interfieren en el tiempo de absorción.
Al ser bastante seguro y apenas tener efectos secundarios, incluso está permitido durante la lactancia y el embarazo, siempre que se use durante un corto periodo de tiempo. Por otro lado, es típico para recetar a los niños, ya que el ibuprofeno podría ser demasiado fuerte para ellos.
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La dosis adecuada de paracetamol

Si vamos a la farmacia, nos encontramos todo tipo de cajas que incluyen la de 325 miligramos, la de 500, la de 650 e incluso una de 1 gramo que incluye pastillas enormes. Por ello, mucha gente se suele preguntar cuál es la dosis adecuada. La respuesta es que la dosis adecuada es la mínima que resulte eficaz.
Por lo general, en adultos suele ser o la de 500 o la de 1000 dependiendo del peso y la sintomatología del paciente, ingiriéndose cada 6-8 horas. Suele tomarse en comprimidos, pero también se puede tomar en sobres o incluso supositorios. En el caso de los niños, la dosis se calcula en función del peso y la edad del mismo.
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El riesgo de tomarlo

El paracetamol se considera uno de los fármacos más seguros que existen y tiene pocas contraindicaciones. Una de ellas es la dosis, la cual es de 4 gramos al día como máximo siendo adultos (4 tomas de 1 gramo cada 6 horas) y 60 mg por kilo en niños al día (3 gramos en alguien de 50 kilos). Si se sobrepasa, se podría producir nefropatía intersticial.
Por otro lado, no se debe usar con alcohol, especialmente con personas que lo consumen habitualmente. Si una persona es alcohólica de forma crónica, no debería tomar más de 2 gramos diarios de paracetamol para no sufrir daño hepático. Las personas asmáticas que tengan sensibilidad al ácido acetilsalicílico podrían tener ligeras reacciones broncoespásticas, aunque es poco frecuente.
Lo mismo ocurre con personas con disfunción renal, las cuales no deberían tomar dosis elevadas para evitar problemas de riñón, reduciéndolo solamente al uso ocasional y nunca prolongado. Finalmente, tampoco está indicado para un uso prolongado en personas con anemia, afecciones pulmonares y problemas cardíacos.
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¿Paracetamol o ibuprofeno?

Seguramente te hayas preguntado alguna vez cuál de los dos fármacos es mejor, ya que tienen efectos similares. Por lo general, el ibuprofeno tiene un efecto más rápido, es algo más potente, ayuda a reducir la inflamación muscular y sus efectos durante 6 horas en vez de las 4 del otro fármaco.
Eso sí, el ibuprofeno tiene más efectos secundarios, como por ejemplo malestar estomacal y un ligero factor de riesgo de hemorragia interna. Además, reduce ligeramente la capacidad del cuerpo para formar coágulos de sangre.
De este modo, ambos son eficaces como analgésicos y reductores de la fiebre, aunque el ibuprofeno es más potente, dura más tiempo y también reduce la inflamación. Nuestro consejo es que sigas la guía del médico, el cual te recetará uno u otro según la intensidad de tus síntomas.
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Combinaciones con otros fármacos

Seguro que has visto los típicos anuncios de los productos que alivian la fiebre y los síntomas del resfriado. La mayoría de esos productos suelen contener paracetamol, ya que es uno de los fármacos que mejor se combinan con otros principios activos, ya que apenas tiene interacciones y efectos secundarios.
Por ejemplo, se mezclan con codeína o tramadol, consiguiendo combatir dolores de más intensidad. Otro uso es junto a un antihistamínico, con el fin de reducir otros síntomas del resfriado. Por ello, algunos médicos lo recetan junto a otros productos, con el fin de conseguir los efectos deseados.
Eso sí, hay que tener cuidado a la hora de tomar diversos medicamentos, ya que, si todos contienen paracetamol en su composición, te vas a intoxicar mucho más fácilmente.
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El mito del paracetamol y la resaca

Hay un mito que señala a este medicamento como un remedio contra la resaca. Al igual que ocurre con el ibuprofeno, la gente piensa que como ayuda a calmar el dolor de cabeza, también ayudará con la resaca, ya que el síntoma es el mismo. Eso sí, realmente no sirve para curarla, ya que la causa es diferente.
La resaca produce dolor de cabeza por deshidratación, ya que el alcohol bloquea una hormona antidiurética que permite conservar el agua. Al bloquearla, se orina mucho más, se pierde líquido y eso provoca el dolor de cabeza. En su lugar, debes rehidratarte, beber mucha agua y dejar al cuerpo que vuelva al estado de homeostasis para que se te cure.





























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