Las reservas en bitcoin de Tether valen 8.370 millones de dólares, más que los 7.950 millones del colchón que protege a los dueños de USDT. La empresa ganó 4.500 millones en los nueve primeros meses de 2026, pero solo 1.660 de ese dinero han engordado esa red de seguridad.
La foto la ha puesto sobre la mesa la atestación del tercer trimestre, publicada este viernes 30 de octubre y elaborada por la firma contable BDO. Es un documento periódico en el que un tercero certifica qué hay detrás de cada token en circulación, y que la compañía cuelga en su página de transparencia. No llega al detalle de una auditoría completa, pero marca el pulso del respaldo.
Qué dice la atestación del tercer trimestre
El concepto que ordena todo es el colchón. En el mundo de las stablecoins — criptomonedas diseñadas para valer siempre lo mismo, en este caso un dólar por token — el colchón es el exceso de activos sobre los USDT emitidos. Dicho de otro modo: es lo que sobra después de cubrir todos los tokens que hay en la calle y funciona como airbag si alguna inversión se tuerce.
Los números del cierre de septiembre son estos. Hay 183.500 millones de dólares en USDT en circulación. Del otro lado del balance, 139.600 millones están en letras del Tesoro estadounidense, operaciones de recompra inversa y efectivo: el 73% de las reservas, en activos líquidos y de bajo riesgo. Los otros 47.700 millones, un 25%, se reparten entre oro, bitcoin, préstamos garantizados y otras inversiones.
Ahí está la diferencia que explica el titular. Los 4.500 millones son beneficio neto operativo: intereses cobrados sobre unos 132.400 millones en deuda pública estadounidense y repos, más préstamos a corto plazo avalados por bonos. Esa cifra excluye a propósito lo que sube o baja el oro y el bitcoin. La atestación de BDO sí lo tiene en cuenta, y por eso el colchón solo ha crecido 1.660 millones en nueve meses.
El colchón es todo menos estable. A cierre de junio había caído a 4.110 millones, la mitad que tres meses antes, cuando el oro y el bitcoin corrigieron. Entre julio y septiembre casi se duplicó hasta los 7.950 millones, un rebote de 3.800 millones. El comunicado no detalla qué activo tiró de esa recuperación, aunque la lógica contable señala al mismo dúo que lo había hundido.
El beneficio de Tether se mide en intereses; su red de seguridad, en el precio del oro y del bitcoin. No son lo mismo.
Un 29% de caída basta para quedarse sin red
La parte incómoda llega al mirar qué sostiene ese colchón. Oro y bitcoin suman 27.450 millones de dólares en las reservas. Si ambos cayeran un 29% a la vez, el colchón se evaporaría, según los cálculos publicados a partir de las cifras atestadas. No hace falta un escenario extremo: en los últimos doce meses ha oscilado entre 8.230 y 4.110 millones mientras los USDT en circulación apenas se movían.
No es una advertencia nueva. S&P Global Ratings rebajó la calificación de estabilidad de USDT a ‘débil’, su nivel más bajo, en noviembre de 2025, cuando la exposición a activos volátiles rozaba el 24%. La agencia citó dos motivos: la exposición a bitcoin por encima del colchón y unos custodios y contrapartes no revelados. Hoy ese porcentaje es del 25%.
La otra cara de la moneda es la letra pequeña del informe. BDO certifica los 139.600 millones en letras, repos y efectivo, pero advierte de que las valoraciones suponen condiciones normales de mercado y no escenarios de estrés financiero. Traducido: la foto vale mientras nada se rompa.
‘Nuestra responsabilidad es asegurarnos de que USDT siga siendo confiable cuando las personas más lo necesitan, incluso cuando los mercados y sistemas financieros están bajo presión’, ha defendido Paolo Ardoino, consejero delegado de la compañía, en la presentación del informe.
De las letras del Tesoro al oro: el respaldo que cambió de naturaleza
Para entender el vértigo conviene recordar de dónde viene el USDT. Durante años se le criticó que respaldara la stablecoin con papel comercial, deuda de empresas a corto plazo y de calidad desigual, sin desglose público. En mayo de 2022, tras el colapso de Terra y su stablecoin algorítmica UST —que prometía paridad sin reservas reales y terminó en cero—, el USDT perdió brevemente la paridad con el dólar. Aquello enseñó al sector que la confianza en una stablecoin se mide en horas.
Desde entonces la empresa cambió el papel comercial por letras del Tesoro y ahora ha añadido oro y bitcoin. El resultado es un respaldo más limpio en la parte grande del balance y, a la vez, una red de seguridad cuya cuantía depende de dos mercados que se mueven. La paradoja es evidente: la stablecoin más grande del mundo ha atado parte de su colchón a los activos de los que promete proteger a sus usuarios.
Hay un detalle regulatorio que tampoco ayuda. En Europa, el reglamento MiCA exige a los emisores de stablecoins mantener reservas en activos seguros y de alta liquidez. El oro y el bitcoin no encajan en esa definición, así que ese 25% del balance sería difícil de justificar ante un supervisor europeo. El colchón crece, sí, pero no necesariamente en la dirección que marca la norma.
No todo son sombras. Tether ha sumado su primera auditoría limpia, firmada por KPMG, y mantiene un negocio envidiable: 1.500 millones de beneficio solo en el tercer trimestre. La pregunta no es si gana dinero, sino qué parte de ese dinero convierte en una red duradera. La respuesta llegará con la próxima atestación, previsiblemente a comienzos de 2027. Si el colchón aguanta los 7.950 millones, la historia se sostiene; si vuelve a partirse por la mitad, los dueños de USDT tendrán motivos para mirar el balance con lupa.





