Las 5 recetas de Halloween que nadie se espera ver en tu mesa este año

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Helado de castañas asadas con chocolate negro y sal en escamas

Melted chocolate poured over broken candy bars and brittle

La castaña es un fruto de brasa y de cucurucho de papel: se compra en octubre y se come caliente, con los dedos manchados. Por eso un helado de castañas asadas rompe la expectativa justo cuando el calendario invita a lo contrario. En Cataluña la castanyada y en Galicia el magosto se celebran en torno al 31 de octubre y el 1 de noviembre, las mismas fechas que Halloween, así que el ingrediente ya está en casa y solo hay que cambiarle la temperatura. Lo verdaderamente raro no es la castaña, sino el conjunto: su dulzor tostado pide un contrapunto amargo, y ahí entran el chocolate negro al 70% y la sal en escamas, que corta la grasa láctea y alarga el sabor. Es un postre de adulto en una noche en la que casi todo lo que llega a la mesa es azúcar naranja y gominola.

En la cocina hay dos decisiones que marcan el resultado. La primera es usar castañas asadas de verdad, o asarlas en casa, en lugar de un puré comercial: el asado concentra los azúcares y aporta una nota tostada que el producto envasado no tiene. La segunda es controlar agua y azúcares para que el helado no acabe siendo un bloque de hielo; las bases profesionales incorporan dextrosa o glucosa y dejan madurar la mezcla en frío entre 12 y 24 horas antes de mantecar. Sin heladera, la alternativa es congelar en capa fina y romper los cristales con un tenedor cada 30 o 40 minutos durante las primeras horas. La sal en escamas y el chocolate no van en la base: se incorporan al final, en la última vuelta de mantecado o espolvoreados al servir, para que el crujido y el punto salado lleguen intactos. Diez minutos fuera del congelador antes de hacer las bolas.


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