Los resultados de Samsung en memoria: 80.000 millones de beneficio récord gracias a la IA

El 99% del beneficio operativo procede de los semiconductores, mientras móviles y electrodomésticos pierden 600 millones. El mercado castiga la acción un 4,13% por el retraso de las recompras.

Los resultados de Samsung en memoria baten todos los registros. El fabricante coreano cierra el trimestre más rentable de la historia de una tecnológica: 107,4 billones de wones de beneficio operativo, unos 80.000 millones de dólares.

Casi todo sale de vender chips para inteligencia artificial. Y casi todo lo que pierde, también. La misma compañía que factura 104.900 millones de dólares en memorias es la que firma números rojos en móviles, televisores y electrodomésticos.

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La división de dispositivos pierde 600 millones de dólares en un solo trimestre, frente a los 2.600 millones de beneficio de hace un año. La memoria está tan cara que Samsung gana una fortuna fabricándola y pierde dinero metiéndola en sus propios productos.

Claves de la operación

  • El 99% del beneficio sale de los chips. Semiconductores aporta 79.400 millones de dólares de beneficio operativo y la memoria multiplica por cinco sus ventas interanuales hasta 104.900 millones.
  • Los móviles pagan la factura de la escasez. Móviles y redes dejan 450 millones en rojo; televisores y electrodomésticos, otros 150. La subida de costes se come la mejora de ventas de los nuevos plegables.
  • La acción cae un 4,13% por motivos ajenos al resultado. El mercado esperaba recompras y la dirección las ha aplazado a finales de enero; SK Hynix promete escasez hasta 2030 mientras la coreana se queda en 2028.

Un fabricante de memoria con un negocio de móviles pegado al costado

La demanda de servidores ha empujado el precio de la memoria en todo tipo de productos, incluidos los smartphones. Lo recoge la propia compañía en su nota de resultados, y el efecto es mecánico: el área que vende memoria cobra caro y el área que la consume paga ese sobreprecio dentro de la misma casa.

La división móvil vendió más gracias a los nuevos plegables, pero ganó menos que hace un año. Los costes se comieron el volumen. El plan para 2027 no habla de crecer, habla de minimizar la caída de beneficios de los Galaxy. Amortiguar, no conquistar.

Samsung ha encontrado la fórmula perfecta: cobrar caro por lo que ella misma necesita comprar para fabricar sus propios aparatos.

Móviles y redes pierden unos 450 millones de dólares. Televisores y electrodomésticos, otros 150. Ninguna de esas líneas es marginal en ingresos, pero juntas apenas representan ruido contable frente a los semiconductores, que aportan 79.400 millones de beneficio operativo.

La memoria, además, factura cinco veces más que hace un año. Es el dato que explica el trimestre entero y el que conviene vigilar en el próximo ejercicio, porque ese multiplicador no depende de la habilidad comercial de Samsung sino del precio internacional del componente.

El día que la escasez se acabe, el negocio se da la vuelta

precio memoria RAM

Samsung calcula que en 2027 la demanda de IA superará a la oferta todavía más que este año, y su HBM del año que viene ya está vendida. Mientras dure el desequilibrio, la división de chips seguirá cobrando caro y la de móviles seguirá pagando. La escasez va para largo.

Ahí aparece la primera grieta. Los accionistas no discuten la cifra, discuten el calendario. La acción cayó un 4,13% porque el mercado esperaba recompras y la dirección las ha aplazado a finales de enero. Y porque SK Hynix proyecta escasez hasta 2030 mientras Samsung se queda en 2028.

La compañía habla de 2028 y su competidor de 2030: dos años de diferencia que, en un negocio de ciclos cortos, son una eternidad para quien tiene que justificar su valoración.

La factura española de la memoria más cara de la historia

Samsung ya conoce el otro lado del ciclo. En 2023, el desplome de los precios de la memoria arrastró su beneficio operativo a mínimos de más de una década y la recuperación exigió recortar producción. La diferencia con aquel episodio es que ahora el comprador de emergencia es la IA, y su demanda es menos elástica que la del móvil de consumo.

En esta redacción entendemos que el dato relevante no es el tamaño del beneficio, sino su concentración. El 99% del beneficio operativo procede de un solo segmento, el de semiconductores, y dentro de él casi todo sale de una única familia de producto. Es a la vez la mejor noticia y el mayor riesgo del grupo coreano: si el gasto en centros de datos se enfría, el colchón desaparece y la división de dispositivos seguirá en rojo sin nada que la compense. La memoria es un negocio cíclico por definición, y sus precios se han desplomado otras veces en menos de dos trimestres.

La factura, además, se traslada al resto de la cadena. Telefónica y los demás operadores españoles compran servidores para sus planes de IA, y siguen subvencionando terminales; ambos costes incorporan ya el precio de la memoria al alza. España no tiene ningún fabricante de DRAM que capture esa subida, y el PERTE Chip ha orientado sus recursos a diseño y empaquetado, no a producir obleas de memoria. El país paga el precio y no cobra la ganancia.

El próximo examen llega a finales de enero, cuando la dirección decida si ejecuta la recompra aplazada, y se completa con las cuentas del cuarto trimestre. Hasta entonces, la pregunta no es cuánto gana Samsung, sino cuánto tiempo más puede cobrar a sus clientes —y a sí misma— el precio de la escasez.


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