Las 5 recetas de Halloween que nadie se espera ver en tu mesa este año

3
Soul cakes: el pan especiado medieval que se repartía de puerta en puerta

Imagen cálida y en primer plano de un hojaldre dorado y crujiente en un plato decorado, ideal para temas de desayuno.

El soul cake no es un pastel, aunque se llame así: es una galleta o panecillo plano, redondo y especiado, de textura más cercana al shortbread que al bizcocho, que en las islas Británicas se horneaba para la víspera de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. Lleva harina, azúcar, mantequilla, nuez moscada, clavo, maza, pasas o pasas de Corinto y, en las versiones más antiguas, vino de Jerez y espuma de cerveza como levadura. Antes de entrar en el horno se marcaba una cruz para dejar claro que era una limosna. Ahí está su rareza: no nació para una mesa, sino para la calle. Durante siglos, pobres y niños fueron de puerta en puerta cantando a cambio de uno de estos panes, y cada bocado, según la creencia, liberaba un alma del purgatorio. De aquella ronda quedan letras recogidas en Cheshire en 1891 por el reverendo M. P. Holme —»un alma, un alma, un pastel de alma; uno para Pedro, dos para Pablo»— y una versión pop de Peter, Paul and Mary en 1963.

Que nadie sepa a ciencia cierta a qué sabían forma parte del gancho. La receta más antigua que se conserva, en el libro doméstico de lady Elinor Fettiplace (hacia 1604), enumera ingredientes pero no da cantidades ni tiempo de horneado, y en 2018 la Universidad de Durham convirtió ese vacío en un concurso público de reconstrucción. La tradición ha vuelto por la puerta grande: en 2023, English Heritage repartió soul cakes entre quienes llamaban de noche a trece de sus castillos, abadías y palacios, del 28 al 31 de octubre. En casa se resuelve en una tarde: unos 300 gramos de harina, 150 de mantequilla fría, 150 de azúcar, 75 de pasas de Corinto, especias y un par de yemas dan alrededor de 30 piezas que se hornean a 180 °C entre 12 y 15 minutos.


Publicidad