Unitree Robotics se estrenó ayer en la Bolsa de Shanghái con una subida del 460%. El fabricante chino de robots humanoides cerró sus primeras horas como cotizada en 845 yuanes por acción, frente a los 150,80 yuanes fijados en la oferta pública inicial.
El debut convierte a Unitree en una de las grandes historias bursátiles del año en China. La operación se cerró en el STAR Market de Shanghái, el parqué tecnológico en el que Pekín concentra sus apuestas industriales de alto crecimiento. La compañía ha abierto una ventana para que los inversores internacionales sigan de cerca a una industria que hasta ahora cotizaba fuera de los grandes índices.
La demanda minorista multiplicó por 8.000 la oferta reservada
La demanda de los inversores minoristas superó en más de 8.000 veces la oferta reservada para ese tramo, una señal de euforia que rara vez se veía desde los grandes debuts tecnológicos del país. Unitree ha emitido 40,45 millones de títulos, equivalentes a cerca del 10% del capital. La OPV captó 6.099 millones de yuanes, unos 780 millones de euros, y al cierre de ayer la capitalización alcanzaba los 341.800 millones de yuanes, unos 43.716 millones de euros.
Las acciones llegaron a dispararse por encima de los 1.100 yuanes, con una revalorización intradía del 629%, antes de recortar y cerrar en 845. Cualquier inversor que entró al precio de salida vio multiplicada por más de cinco veces su posición en una sola sesión. El cierre es espectacular, aunque pierde parte de los máximos del día.
El gran vencedor individual del estreno es Wang Xingxing, fundador y consejero delegado de 36 años. Mantiene unos 121 millones de acciones, una participación valorada en más de 102.000 millones de yuanes, equivalentes a 13.000 millones de euros. Su recorrido condensa la nueva geografía tecnológica china: creó Unitree en 2016 en Hangzhou y, en apenas una década, la ha convertido en un referente mundial de robots cuadrúpedos, humanoides y componentes robóticos. Los detalles de sus líneas de producto pueden consultarse en el sitio oficial de Unitree.
De Hangzhou a 43.716 millones de capitalización bursátil
Al contrario que buena parte de sus rivales, Unitree no es una promesa sin ingresos. El año pasado vendió más de 5.500 unidades de robots humanoides y cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 278 millones de yuanes, unos 35 millones de euros. Son cifras modestas frente al valor bursátil, pero marcan una diferencia: es una de las pocas compañías chinas del sector que ya gana dinero. No es habitual en un parqué tecnológico donde la facturación de muchos debutantes sigue concentrada en subsidios y contratos públicos.
China no está premiando solo a una empresa: está poniendo precio a una apuesta industrial de país entero.
El número de empresas chinas involucradas en esta industria se triplicó entre 2020 y 2024, según medios oficiales. El programa Made in China 2025 colocó la robótica entre las tecnologías que debían sostener la próxima fase de crecimiento del país. No es un debate académico: Pekín ve en los robots humanoides una herramienta para suavizar el impacto del desplome demográfico sobre la capacidad productiva. La población en edad de trabajar no deja de caer y la automatización de tareas pesadas se presenta como una de las pocas respuestas que no pasan por reabrir fronteras.
La carrera china por la robótica y los riesgos de pagar por el futuro
Con todo, la valoración obliga a leer el debut con cautela. Los 43.716 millones de euros de capitalización equivalen a pagar más de 1.200 veces el beneficio neto de 2025. Incluso para una compañía que crece rápido, ese múltiplo descuenta que el mercado de robots humanoides alcanzará una escala masiva en los próximos años y que Unitree mantendrá una cuota dominante. No hay margen para errores de ejecución, para retrasos regulatorios ni para una guerra de precios con Tesla, Boston Dynamics o los fabricantes chinos respaldados por capital público.
La euforia minorista lo amplifica todo. Una sobredemanda de 8.000 veces dice poco sobre la demanda real de robots y mucho sobre la liquidez y las expectativas de corto plazo en el parqué chino. Los debuts de este tipo han terminado en correcciones bruscas cuando el relato industrial no se traduce en beneficios con la rapidez exigida por la acción. Un dato lo resume: capitalizar a Unitree en 43.716 millones exige ingresos y márgenes que aún no aparecen en su cuenta de resultados.
Aun así, la señal industrial es real. Si Unitree consolida su producción de humanoides y China sostiene el impulso regulatorio, esta salida a bolsa se leerá dentro de unos años como el momento en que el mercado empezó a pagar por la robótica de uso general. Si no, quedará como otro pico de fiebre especulativa en el STAR Market. La compañía ya ha dado un paso que muy pocos rivales chinos han conseguido: demostrar que puede vender robots y ganar dinero al mismo tiempo.




