Temporal en Cataluña: más de 400 vuelos cancelados en Barcelona y 510 retrasos

El sábado se suspendió el 24% de la operativa programada en El Prat y el domingo las anulaciones bajaron a 165. Los controladores advierten de que el nuevo frente de lluvias puede alargar las demoras toda la semana.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El temporal de lluvia en Cataluña deja al menos 412 vuelos cancelados en El Prat desde el sábado y 510 retrasos, cerca de la mitad de la operativa programada.
  • ¿Quién está detrás? Aena y los controladores aéreos gestionan una operación condicionada por las tormentas, que han acumulado más de 200 litros por metro cuadrado.
  • ¿Qué impacto tiene? Miles de viajeros afectados por anulaciones y demoras, con especial incidencia en quienes tenían vuelos de conexión.

El temporal de lluvia en Cataluña ha dejado al menos 412 vuelos cancelados en el aeropuerto de Barcelona-El Prat desde el sábado y 510 retrasos en la jornada de mayor afectación. Los controladores aéreos describieron la operación como ‘muy complicada’ por las tormentas, que acumularon más de 200 litros por metro cuadrado.

Un fin de semana de cancelaciones históricas en El Prat

Los datos recopilados por Flightradar24 y Aena dibujan un fin de semana negro para la aviación catalana. El sábado se suspendieron 247 vuelos, el 24% de la operativa programada, y se registraron 510 retrasos, casi la mitad del tráfico previsto. El domingo la cifra de cancelaciones bajó a 165, con 297 demoras adicionales.

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El total supera los 400 vuelos anulados en apenas 48 horas. Para dimensionarlo: equivale a vaciar dos veces la programación completa de un aeropuerto mediano. El Prat, el segundo aeródromo español por tráfico tras Barajas, no opera habitualmente por debajo de la mitad de su capacidad prevista.

Por qué el temporal ha puesto a los controladores contra las cuerdas

La lluvia torrencial no solo anega las pistas. Obliga a reordenar todo el espacio aéreo, competencia de ENAIRE. Los controladores han ido actualizando en su cuenta de X el estado de las operaciones y explicaron que las tripulaciones no podían seguir las rutas previstas, lo que les obligó a establecer rumbos de salida distintos a los publicados. Ese cambio espacia más el tráfico y reduce las operaciones por hora.

En paralelo, las aerolíneas han tenido que recolocar pasajeros, cancelar conexiones y reforzar sus equipos de atención. Iberia se adelantó al nuevo temporal de lluvias, según han recogido los medios especializados, ajustando su programación en El Prat para evitar anulaciones masivas de última hora.

Un temporal no cancela solo vuelos: desordena durante días el mapa de conexiones de toda una región y deja a miles de viajeros sin alternativa real.

No es un episodio aislado. La DANA que azotó Valencia en octubre de 2024 paralizó aeropuertos y obligó a desviar decenas de vuelos en plena temporada alta. Entonces, como ahora, la lluvia extrema se convirtió en el principal cuello de botella de la aviación española.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto se mide en tres frentes. En el bolsillo, porque las anulaciones obligan a reprogramar hoteles, traslados y conexiones ferroviarias sin aviso previo. En el tiempo, porque un vuelo cancelado un sábado puede no tener hueco hasta el miércoles. Y en la planificación, porque el nuevo temporal anunciado mantiene en vilo la operativa de los próximos días en Cataluña.

La zona cero es El Prat, el segundo aeropuerto español por volumen de pasajeros y puerta de entrada a Cataluña, pero el efecto se extiende a toda la red: un vuelo anulado en Barcelona rompe conexiones en Madrid, Palma o Ibiza. El dato que resume la jornada son los 510 retrasos del sábado, prácticamente la mitad de la operativa programada. Ningún aeropuerto español había registrado una proporción semejante en lo que va de año.

El pulso entre agentes es claro. Aena y los controladores asumen la gestión operativa de la crisis; las aerolíneas cargan con la atención al pasajero y la reposición de plazas; y los viajeros, sin voz en la mesa, absorben el coste real. El riesgo inmediato es que el nuevo frente de lluvias prolongue las cancelaciones más allá del fin de semana y traslade el atasco a los aeropuertos vecinos.

Lo que observamos es un patrón repetido: la aviación española responde bien a la incidencia puntual, pero se queda corta ante episodios meteorológicos extremos que cada vez son más frecuentes. La pregunta ya no es si habrá otro temporal, sino si la operación de El Prat está preparada para encadenar varios seguidos sin colapsar.


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