La rentabilidad de la banca española alcanzó el 16,05% en el segundo trimestre de 2026. Son 1,55 puntos porcentuales más que el 14,50% del mismo periodo del año anterior, aunque la cifra cede frente al 17,34% del primer trimestre. El Banco de España publicó este lunes sus estadísticas supervisoras de entidades de crédito y el recorte entre trimestres admite una lectura serena: no responde a un deterioro del negocio.
El propio supervisor lo aclara. La comparación con el primer trimestre está condicionada por la contabilización, en ese periodo, de resultados extraordinarios, de carácter no recurrente. Descontando ese efecto, la rentabilidad sobre patrimonio neto del conjunto de entidades se quedó en el 14,78%. El negocio recurrente no se ha debilitado; lo que desaparece es el empujón puntual de unos meses generosos.
En términos interanuales, la foto es de mejora. El 16,05% supera con holgura el 14,50% de hace un año. Con el euríbor ya lejos de los máximos de 2023 y 2024, sostener ese retorno sobre recursos propios dice bastante del músculo del sector.
El RoE no es la única magnitud que vigila el Banco de España. Las ratios de capital permanecieron prácticamente estables al cierre del trimestre. La ratio de capital de nivel 1 ordinario (CET1) se situó en el 14,11%, frente al 13,75% de un año antes. La ratio Tier 1 quedó en el 15,68% y la de capital total, en el 18,30%.
Son niveles de solvencia cómodos. La ratio de apalancamiento agregada bajó hasta el 5,60%, 0,14 puntos menos que en el trimestre previo, pero el descenso se explica por el crecimiento de las exposiciones totales, no por una merma de recursos propios.
El descenso del RoE entre trimestres no es un síntoma de debilidad, sino el ajuste lógico tras un primer trimestre inflado por resultados extraordinarios.
El RoE cae al 16,05% por el efecto de los extraordinarios del primer trimestre
La clave para interpretar la cifra está en la base de comparación. El primer trimestre de 2026 recogió operaciones no recurrentes que elevaron el resultado agregado del sector. Sin ellas, el retorno sobre patrimonio neto se habría quedado en el 14,78%, más alineado con la capacidad real de generar beneficio. La corrección entre trimestres es contable antes que económica.
Mientras, la calidad del activo mejora. La ratio de préstamos dudosos del total de entidades se redujo al 2,53%, frente al 2,61% del trimestre anterior y el 2,73% de hace un año. Es un nuevo mínimo de la serie. La exposición en vigilancia especial, la fase 2, también bajó, del 5,83% al 5,69%.
Hay, eso sí, un dato que invita a no confiarse. El coste del riesgo se mantuvo en el 1,03%, frente al 1,04% del trimestre previo, pero está muy por encima del 0,81% de hace un año. Provisionar cuesta hoy más que en 2025.
Capital, liquidez y morosidad: la base que sostiene el dividendo

Para el inversor que mira el sector desde el IBEX, estas cifras tienen traducción directa. Un CET1 del 14,11% y una ratio de capital total del 18,30% dejan margen sobrado para sostener el dividendo y las recompras que las grandes entidades han ido anunciando. La solvencia no es la restricción. La duda está en cuánto tiempo puede mantenerse este nivel de beneficio.
Las entidades significativas, las grandes y supervisadas directamente por el BCE, presentaron una ratio de capital total del 17,97%, ligeramente por debajo del 18,01% del trimestre anterior. Las menos significativas se moderaron hasta el 25%. La brecha entre ambos bloques sigue siendo amplia.
La pregunta del millón es qué ocurre cuando el euríbor deje de aportar. El margen de intereses ha sido el motor de la banca española durante los últimos tres años. Con los tipos en descenso, ese viento de cola se convierte en en brisa. El sector lo sabe y acelera en comisiones, seguros y financiación al consumo.
Rentabilidad alta, riesgo al alza: la encrucijada de la banca española
Hay una tentación recurrente al leer estas estadísticas: mirar solo el titular del RoE y sacar conclusiones. La foto es buena, pero no homogénea. La rentabilidad del 16,05% descansa sobre un margen de intereses que empieza a desinflarse, un coste del riesgo que repunta desde el 0,81% hasta el 1,03% y una morosidad que, aunque marca mínimos, no puede caer indefinidamente. Los tres vectores apuntan en direcciones distintas, y esa tensión definirá el segundo semestre.
En mi lectura, el sector afronta una transición más delicada de lo que sugiere la cifra de rentabilidad. Los años del dinero caro regalaron a la banca un margen de intereses extraordinario sin exigirle demasiado en eficiencia ni en diversificación. Ahora toca volver a ganarse el beneficio con el negocio tradicional: préstamos, comisiones, gestión de patrimonios. Los que hicieron los deberes lo notarán menos.
Conviene recordar un precedente. Entre 2015 y 2019 la banca española vivió años de tipos en cero con rentabilidades mediocres y presión constante sobre los márgenes. La diferencia es que hoy parte de una base de solvencia mucho más sólida: CET1 del 14,11%, liquidez del 171,07% y morosidad del 2,53%. Ese colchón da tiempo. Pero el tiempo, en banca, se agota si no se usa para transformar el modelo. La próxima presentación de resultados del tercer trimestre será la primera prueba seria.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El dato se publicó este lunes con los mercados ya en marcha y no alteró el guion de la sesión. Los grandes bancos del IBEX cotizan planos a media jornada, con movimientos inferiores al 0,4%. El mercado ya descontaba una rentabilidad en la zona del 16%.
Clave técnica: El sector afronta la recta final del año con el CET1 en el 14,11% y una ratio de cobertura de liquidez del 171,07%, holguras que blindan la retribución al accionista. La vigilancia se traslada al coste del riesgo, que ya sube 0,22 puntos frente a 2025.
Apunte macro: El sector cierra el trimestre con una ratio crédito-depósitos del 97,17% y un coste del riesgo del 1,03%, dos termómetros del negocio tradicional. Si el euríbor sigue cediendo, serán esas cifras las que marquen la capacidad de defender un RoE de dos dígitos.




