La tokenización ha dejado de ser un experimento reservado al mundo de las criptomonedas para convertirse en un proyecto estratégico de Wall Street.
Los mayores operadores de los mercados estadounidenses —desde las infraestructuras de compensación hasta las bolsas— están incorporando la tecnología blockchain a sus sistemas con un objetivo claro: transformar la forma en que se emiten, negocian y liquidan los activos financieros.
Para el banco estadounidense Citigroup, el cambio ya no consiste en demostrar que la tecnología funciona, sino en reconstruir gradualmente la infraestructura de los mercados sobre ella.
La gran diferencia respecto a hace apenas unos años es quién lidera esta transformación. Durante la última década, la tokenización estuvo impulsada por startups, plataformas cripto y proyectos piloto con escasa repercusión en los mercados tradicionales. Ahora son algunas de las instituciones más importantes del sistema financiero estadounidense las que están adaptando sus infraestructuras para operar con activos tokenizados.
El informe Tokenization 2030: Wall Street On-Chain, elaborado por el Citi Institute, sostiene que la tokenización está abandonando la fase experimental para entrar en un proceso de implantación operativa. El banco estima que el mercado mundial de activos financieros tokenizados alcanzará los 5,5 billones de dólares en 2030 en su escenario central, aunque podría oscilar entre 2,7 y 8,2 billones dependiendo de la evolución regulatoria y del ritmo de adopción institucional.
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El elemento diferencial no es únicamente el volumen previsto, sino la naturaleza de los activos que protagonizarán ese crecimiento. Frente a las previsiones de los últimos años, que situaban al capital privado o al mercado inmobiliario como los principales beneficiarios de la tokenización, Citi considera que serán las acciones cotizadas, los bonos públicos y, especialmente, la deuda del Tesoro estadounidense los que liderarán la adopción durante esta década.

Detrás de este giro aparecen tres nombres que explican por qué el mercado empieza a tomarse en serio la tokenización: DTCC, responsable de la compensación y liquidación de la práctica totalidad de las operaciones bursátiles estadounidenses; la Bolsa de Nueva York (NYSE); y Nasdaq.
Según el informe, estas instituciones ya trabajan para integrar la emisión, negociación y liquidación de activos tokenizados dentro de sus plataformas, abandonando la lógica de los proyectos piloto aislados para incorporarla a la infraestructura principal del mercado.
La transformación, sin embargo, no será inmediata. Citi rechaza la idea de una revolución súbita y describe un largo periodo de convivencia entre los sistemas tradicionales y las nuevas infraestructuras basadas en blockchain. Durante años coexistirán registros convencionales, redes privadas y cadenas públicas, lo que incrementará la complejidad operativa antes de que aparezcan las ganancias de eficiencia. La interoperabilidad entre plataformas y un marco regulatorio armonizado serán las condiciones necesarias para alcanzar una adopción masiva.
Blockchain y tokenización
Otro de los mensajes centrales del informe es que la tokenización no puede desarrollarse sin dinero digital regulado. Las primeras iniciativas fracasaron, en parte, porque los activos tokenizados seguían liquidándose a través de las infraestructuras bancarias tradicionales. Ahora el escenario cambia gracias al crecimiento previsto de las stablecoins reguladas y de los depósitos bancarios tokenizados, que permitirán ejecutar operaciones de entrega contra pago de forma prácticamente instantánea. Citi calcula que el mercado de stablecoins podría alcanzar los 1,9 billones de dólares en 2030, convirtiéndose en el principal soporte para el desarrollo de los mercados financieros sobre blockchain.
La tokenización es una mejora evolutiva, pero no una solución transformadora del sistema
La consecuencia va mucho más allá de una mejora tecnológica. El banco anticipa una reorganización del negocio financiero en torno a quienes controlen simultáneamente la emisión de activos, su distribución y los sistemas de liquidación. A estas entidades las denomina «Structural Orchestrators»: instituciones capaces de integrar varias capas de la cadena de valor y capturar una parte creciente de los ingresos que hoy se reparten entre múltiples intermediarios.
En ese nuevo escenario, las cámaras de compensación, custodios, gestores de activos, bancos y bolsas seguirán desempeñando un papel esencial, pero muchas de sus funciones podrían automatizarse mediante contratos inteligentes y liquidaciones casi inmediatas. El resultado sería un mercado con menores costes operativos, mayor disponibilidad de negociación y nuevas fuentes de ingresos ligadas a la programación de activos, la gestión del colateral o la custodia digital.

Después de años asociando blockchain exclusivamente a Bitcoin y las criptomonedas, Citi sostiene que la siguiente fase será mucho más convencional y, precisamente por ello, más trascendente: la adopción de esta tecnología por las instituciones que sustentan los mercados financieros mundiales. La revolución ya no consistirá en crear un sistema alternativo a Wall Street, sino en transformar Wall Street desde dentro.
La tokenización, prioridad estratégica de las grandes instituciones financieras
La principal conclusión del informe de Citi es que la tokenización ha dejado de ser una promesa del ecosistema cripto para convertirse en una prioridad estratégica de las grandes instituciones financieras. El verdadero cambio no radica en la tecnología, sino en que Wall Street ha comenzado a incorporarla a la infraestructura sobre la que funcionan los mercados de capitales. La participación de operadores como DTCC, NYSE y Nasdaq marca un punto de inflexión: la blockchain deja de competir con el sistema financiero tradicional para integrarse en él.
No obstante, la transición será gradual. Citi descarta una sustitución rápida de los mercados actuales y anticipa una larga etapa de convivencia entre infraestructuras tradicionales y redes blockchain, condicionada por la evolución de la regulación, la interoperabilidad entre plataformas y el desarrollo del dinero tokenizado.
Si estos elementos convergen, la tokenización podría redefinir la forma en que se emiten, negocian y liquidan los activos financieros durante la próxima década. Más que una revolución inmediata, el banco prevé una transformación silenciosa que podría cambiar la arquitectura de Wall Street desde sus cimientos.




