El IPC de septiembre se dispara al 4,9%, máximo desde febrero de 2023 por las gasolinas

La subyacente escala al 3,1%, su nivel más alto en dos años y medio, mientras el Gobierno prepara una nueva prórroga de las rebajas fiscales en gasolina y diésel. El INE publicará los datos definitivos el 14 de octubre.

El IPC de septiembre se dispara al 4,9%, su nivel más alto desde febrero de 2023. El dato avanzado este martes por el INE confirma seis décimas de subida respecto a agosto y encadena tres meses consecutivos de ascensos. Detrás hay una causa doble: el encarecimiento de los combustibles y la evolución de los paquetes turísticos, que este año han bajado menos que en septiembre de 2025.

No es un repunte aislado. La inflación general supera el 4% por segunda vez desde abril de 2023 y, en términos mensuales, registra un 0,3% de subida, la mayor en un mes de septiembre desde 2021. Son ya ocho meses consecutivos de alzas mensuales, una secuencia que no se veía desde la crisis energética de 2022.

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El Ministerio de Economía lo atribuye directamente al shock energético. ‘La causa principal es el encarecimiento de los carburantes, consecuencia de que el shock energético derivado de la guerra en Irán continúa’, señalan desde el departamento que dirige Carlos Cuerpo. Los carburantes bajaron en septiembre de 2025, así que la comparación interanual sale ahora más cara.

La subyacente repunta al 3,1%, su máximo en dos años y medio

Lo que más incomoda a las mesas institucionales no es la tasa general, sino la subyacente. El INE la estima en el 3,1%, dos décimas más que en agosto y su nivel más elevado desde marzo de 2024. Queda 1,8 puntos por debajo del índice general, una brecha que se estrecha y que apunta a que la presión ya no procede solo de la energía.

En paralelo, el IPC armonizado (IPCA) incrementa cuatro décimas su tasa interanual, hasta el 5%, con una variación mensual del 0,6%. La subyacente del IPCA se estima en el 3,2%. Son cifras que dejan a España por encima de la media de la eurozona y complican el relato de convergencia con Bruselas.

Cuando la subyacente repunta al mismo tiempo que la general, el problema deja de ser un vaivén de gasolinas y entra en el terreno que más vigilan los banqueros centrales.

El INE publicará los datos definitivos el 14 de octubre. Solo entonces se sabrá qué productos de la cesta de la compra tiraron con más fuerza del índice y si el repunte de los servicios confirma que la inflación ha dejado de ser un fenómeno puramente energético.

Impacto en bolsa: el IPC aleja la rebaja de tipos y tensa la deuda

inflación España

El grueso de las mesas han recibido el dato con cautela. Un IPC por encima del 4% reduce el margen del Banco Central Europeo para acelerar las bajadas de tipos, y eso presiona de inmediato a la deuda periférica. La prima de riesgo española vuelve a ser el termómetro que más miran los inversores institucionales, porque cada décima de inflación por encima del objetivo obliga a revisar el calendario monetario.

La lectura sectorial es desigual. Los bancos del IBEX no tienen prisa por ver recortes; las utilities y las compañías más endeudadas sufren cuando el mercado descuenta un mantenimiento prolongado del precio del dinero. El matiz importa. En medio queda el consumo doméstico, que ya arrastra la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

El escudo anticrisis no resuelve la brecha estructural

El Consejo de Ministros aprobará este martes un nuevo escudo anticrisis. Es la tercera prórroga del Plan de Respuesta desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo y llega justo antes de que decaigan en octubre algunas de las medidas de apoyo a los sectores productivos. El Ejecutivo ha avanzado que mantendrá las ayudas al sector agroalimentario, incluida la compensación por los sobrecostes del gasóleo agrícola, previsiblemente hasta el 31 de diciembre.

La rebaja fiscal en gasolina y diésel seguirá, por tanto, en vigor. Es una medida popular y con efecto inmediato sobre el surtidor, pero tiene una cara B que conviene no olvidar: al abaratar artificialmente el carburante, el Gobierno amortigua la señal de precio que debería empujar al consumidor hacia alternativas menos intensivas en energía. Y cada prórroga aleja un poco más la descarbonización que el propio Ejecutivo dice perseguir.

Aquí está, en mi lectura, el nudo del asunto. Llevamos dos años con paquetes que alivian el golpe trimestre a trimestre, pero la subyacente ya escaló al 3,1% y acumula dos años y medio sin ceder con claridad. Eso significa que la inflación ha dejado de ser un chaparrón puntual para convertirse en un suelo pegajoso. Las ayudas, pensadas como parche temporal, corren el riesgo de cronificarse.

El precedente es conocido. En 2022, con el IPC disparado, el Gobierno aprobó rebajas fiscales que se fueron prorrogando hasta bien entrada la legislatura. Nada garantiza que esta vez el desenlace sea distinto, sobre todo si la guerra en Irán se alarga. El riesgo de anclar expectativas de inflación por encima del 2% es real, y el BCE tiene pocas herramientas para corregirlo si la subyacente se enquista.

Queda una pregunta abierta y verificable: si el 14 de octubre los datos definitivos confirman el repunte de los servicios, habrá que decidir si este tercer escudo anticrisis es el último o el penúltimo. El margen fiscal se estrecha y la presión de Bruselas sobre el gasto público no se ha relajado.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IPC es un dato macro, sin traducción directa en las cotizadas, pero llega con el IBEX 35 pendiente del BCE. El 4,9% interanual aleja las bajadas de tipos que el mercado descontaba para el último trimestre.

Clave técnica: La variable a vigilar es la prima de riesgo española frente al bund. Cada décima de inflación europea por encima del objetivo endurece el discurso del BCE y presiona al alza el diferencial. Con la subyacente en el 3,1%, el escenario base pasa de recortes a un mantenimiento prolongado.

Apunte macro: El IPCA armonizado sube al 5%, medio punto por encima del IPC nacional, lo que sitúa a España entre los países más inflacionistas de la eurozona. El rating soberano no peligra por un solo dato, pero la foto de precios resta atractivo a la deuda española a corto plazo.


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