El desperdicio alimentario en España repunta un 0,4% en 2025: 1.129,9 millones de kilos y 24 kg por persona

España desperdicia hoy más de 24 kilos de comida por persona y año, dos kilos al mes, pese a acumular un 19,2% de recorte desde 2020. La ley específica, aprobada en 2025 y plenamente en vigor desde abril, obliga ya a los operadores a planes de prevención y donación pactada.

El desperdicio alimentario en España repuntó un 0,4% en 2025 hasta los 1.129,9 millones de kilos, 24 kilos por persona, según el Ministerio de Agricultura. El frenazo llega justo con la ley específica ya en vigor.

El estancamiento de 2025: un 19% menos que en 2020, un 0,4% más que en 2024

Vamos a los datos. Cada español tira más de 24 kilos de comida al año, unos dos kilos al mes. La cifra total, 1.129,9 millones de kilos, apenas se mueve respecto a 2024: sube un 0,4%. El detalle que cambia todo es el otro lado: el desperdicio acumula una caída del 19,2% desde 2020. La tendencia es buena, pero se ha detenido casi por completo en el último ejercicio.

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La comparación honesta es esta. El sistema desperdicia hoy casi una quinta parte menos que hace seis años. Sin embargo, de 2024 a 2025 la reducción fue prácticamente nula. Los avances se concentraron en la gran distribución y en los grandes eventos, no en el hogar, que sigue siendo el eslabón más difuso de toda la cadena.

El 54% de los encuestados por Aecoc señala el olvido como causa principal: comida que se queda en la nevera hasta que caduca sin que nadie la vigile. El barómetro de la asociación de gran consumo lo confirma con cifras que no cuadran con la percepción. Un 28% de los hogares reconoce que tira bastante o mucho, frente a un 23% que asegura no desechar nada.

La letra pequeña de la ley que ya obliga

El marco legal ha cambiado. La norma específica contra el desperdicio, aprobada en 2025 y plenamente en vigor desde abril, obliga a cada eslabón de la cadena a disponer de un plan de prevención de pérdidas. Fija además que los operadores pacten acuerdos con entidades sociales y bancos de alimentos para canalizar la donación. Ya no es voluntario: está en la ley.

Una rebaja del 19% en seis años suena a éxito hasta que se mira el último ejercicio: entre 2024 y 2025, el desperdicio apenas se movió.

pérdida de alimentos

Los datos de redistribución empiezan a moverse. El Corte Inglés donó más de 5,2 millones de kilos de alimentos a entidades sociales en 2025. Día evitó que 2.561 toneladas se desperdiciaran, un 14% más que el año anterior, con más de 628.500 kilos donados y 1.900 kilos valorizados como materia prima para alimentación animal.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Desperdicio total: 1.129,9 millones de kilos en 2025, un 0,4% más que en 2024.
  • Reducción acumulada: 19,2% menos que en 2020, en seis años.
  • Impacto por persona: más de 24 kilos al año, unos dos kilos al mes.
  • Coste del despilfarro: 152 euros desperdiciados cada segundo, según Too Good To Go.

Del olvido en la nevera al conjunto de la cadena

Este 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, proclamado por la ONU. El balance llega con la primera campaña completa bajo la nueva ley y con las semanas contra el desperdicio que despliegan cadenas como El Corte Inglés, con acciones informativas dirigidas a clientes y empleados.

Hay un precedente que conviene mirar. Francia e Italia aprobaron sus leyes contra el desperdicio años antes que España. La próxima semana, Aecoc reunirá en su foro anual a los impulsores de las tres normas para comparar avances y analizar los desafíos de aplicarlas. Sin comparación europea, cada país tiende a creer que hace lo máximo.

Las iniciativas digitales intentan cubrir ese hueco. Too Good To Go cifra el desperdicio español en 152 euros cada segundo y calcula que lo tirado en un solo día en las casas bastaría para alimentar a 4.500 personas durante un año. Los bancos de alimentos, agrupados en Fesbal, avisan de que la donación no puede ser una solución improvisada al final del evento, sino parte de su planificación. El circuito Madring de Fórmula 1 donó 9.184 kilos de excedentes recuperados.

La jerarquía que casi nadie respeta: prevenir, redistribuir, valorizar

La economía circular alimentaria no se mide solo en kilos donados, sino en el orden de prioridades: primero prevenir, después redistribuir, y solo al final, valorizar. La valorización de subproductos, como los 1.900 kilos que Día destinó a alimentación animal, es el último escalón, no el primero. Confundir el orden es el error clásico, y también el más cómodo: donar queda bien, pero no reduce lo que se tira.

El proyecto Simbiored, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) y el MAPA, desarrollará durante los próximos tres años herramientas digitales y modelos de colaboración para pequeños y medianos productores. Es ahí, en la producción primaria, donde el proyecto busca margen.

El límite de una ley que no llega a la nevera

La lectura de fondo es clara. España ha construido el marco —ley, planes de prevención, donación pactada— pero el indicador apenas se mueve porque el eslabón más difuso, el consumidor, no tiene obligación ni incentivo directo. Si el 54% del desecho nace del olvido doméstico, ninguna norma dirigida a las empresas lo corrige por sí sola. Sin reducir ese hábito, el recorte se quedará en el 19% acumulado y no dará el salto que exige la agenda climática.

Queda una pregunta de fondo para los próximos años: si la ley funciona en los operadores pero el hogar no cambia, ¿basta con más campañas o hace falta una señal de precio? El desperdicio cuesta dinero —152 euros por segundo— y hoy ese coste lo paga sobre todo el bolsillo del consumidor, no el balance de las empresas. Poner precio al despilfarro es la palanca que sigue sin activarse.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 1.129,9 millones de kilos aún se tiran, pero son un 19,2% menos que en 2020: la curva baja, aunque se haya estancado este año.
  • Modelo que cambia: la donación voluntaria y puntual deja paso a planes de prevención obligatorios y acuerdos pactados con bancos de alimentos.
  • Para las próximas generaciones: con 24 kilos por persona y año, cerrar el olvido doméstico decidirá si el recorte supera el 19% acumulado.

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