EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un centenar de taxistas de la asociación Anget han bloqueado la avenida de Josep Tarradellas frente al Departament de Territori en señal de protesta.
- ¿Quién está detrás? La asociación Anget, crítica con la gestión autonómica y enfrentada a la propuesta de Élite Taxi, denuncia la competencia desleal de Uber, Cabify y Bolt.
- ¿Qué impacto tiene? Exigen explicaciones inmediatas y que se vote en el sector la posible conversión de licencias VTC en temporales de taxi. La nueva ley catalana del taxi, en tramitación, promete la eliminación progresiva de los VTC actuales.
Alrededor de un centenar de taxistas de la asociación Anget han colapsado esta mañana la avenida de Josep Tarradellas de Barcelona con sus vehículos aparcados frente a la sede del Departament de Territori. La protesta, que ha transcurrido sin incidentes y ha durado cerca de dos horas, busca denunciar lo que consideran una ‘competencia totalmente desleal’ por parte de las plataformas de VTC.
Un grito contra la ‘permisividad’ con las VTC
Los conductores denuncian una situación de competencia desleal flagrante. Según los portavoces de Anget, en la práctica circulan por el área metropolitana de Barcelona 4.500 vehículos de VTC con autorización urbana, cuando la ley solo reconoce alrededor de 700 licencias urbanas legales. ‘Estamos hartos de que la Administración tire balones fuera’, ha declarado Ivan Sesma, miembro de Anget, a los medios desplazados. ‘Queremos pedir explicaciones y que nos expliquen por qué se da esta situación’. La asociación ha hecho hincapié en la ‘falta de control e inspección’ del Departament y en las promesas incumplidas de los últimos años.
La cifra que inflama al sector: 4.500 ilegales frente a 700 legales
Esa proporción de más de seis VTC irregulares por cada uno autorizado es el detonante de la protesta. Los taxistas piden explicaciones directas al Govern y que se cumplan los decretos que regulan la actividad de las VTC. Además, han mostrado su malestar por los ‘cantos de sirena’ que, aseguran, les han llegado sobre una posible regularización que ‘premiaría’ a los vehículos que hoy consideran ‘ilegales’. En concreto, Anget exige que la propuesta de Élite Taxi —que plantea canjear las licencias de VTC por autorizaciones temporales de taxi de un máximo de ocho años— se someta a votación entre todos los profesionales del taxi, y no se apruebe sin consulta previa.
La nueva ley del taxi, actualmente en trámite en el Parlament, contempla la eliminación progresiva de los aproximadamente mil VTC que operan en el Área Metropolitana de Barcelona a medida que caduquen sus licencias. Asimismo, crea una categoría de VTC de ‘alta disposición’ con precontratación obligatoria de dos horas y una duración mínima del servicio de una hora. Esta normativa, impulsada por el Govern catalán, no convence a Anget, que la ve insuficiente mientras plataformas como Uber, Cabify y Bolt siguen captando viajeros que antes usaban el taxi.
La movilización de esta mañana evoca las grandes protestas del taxi de 2018, que paralizaron Barcelona durante días y forzaron al Govern a limitar la ratio de licencias VTC a 1/30 mediante un decreto que, además, estableció una precontratación de al menos quince minutos. Entonces, como ahora, el motor era la sensación de invasión de las plataformas y la falta de inspección. El escenario, sin embargo, es distinto: el sector está dividido entre Anget y Élite Taxi, y la solución legal está más cerca, pero la tensión no cede.
Por cada VTC con licencia urbana legal, circulan al menos seis que no la tienen, según la asociación convocante. La Generalitat no inspecciona.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
En esta redacción observamos que la protesta de hoy no es un episodio aislado. El choque entre el taxi y las plataformas se libra ahora en dos frentes: la calle, con cortes de tráfico que advierten de una posible radicalización, y el Parlament, donde la nueva ley del taxi promete un apagón progresivo de los VTC. El impacto inmediato recae sobre los taxistas, que ven reducidos sus ingresos en un mercado donde Uber, Cabify y Bolt operan con una oferta que, según Anget, sextuplica la legal, y sobre los usuarios, que asisten a un servicio que se resiente cuando las protestas se endurecen. La incertidumbre se traslada a los usuarios: si las movilizaciones se repiten, la oferta de taxi y VTC podría verse afectada, sobre todo en en las horas punta.
La zona cero sigue siendo Barcelona y su área metropolitana, el territorio con mayor concentración de licencias VTC de España. El dato clave, los 4.500 vehículos con autorización urbana frente a los 700 legales, resume una realidad administrativa que la Generalitat no ha aclarado. Mientras tanto, el pulso interno entre Anget y Élite Taxi refleja una fractura sindical que puede condicionar la negociación de la ley. Anget exige mano dura contra las plataformas; Élite Taxi, mayoritaria, busca una salida negociada con licencias temporales.
El riesgo inmediato es que, si el Govern no ofrece una respuesta rápida y convincente, las movilizaciones suban de tono y deriven en los paros que ya vivió la ciudad en 2018, con un coste elevado para la movilidad urbana. La pelota está ahora en el tejado del Departament, mientras los taxistas de Anget dejan claro que no van a dar su brazo a torcer.




