Aena invertirá 153 millones de euros en la mayor reforma de la T2 de El Prat desde los Juegos Olímpicos

La remodelación de la terminal de bajo coste arrancará en 2027 y durará hasta 2031. Incluye la reapertura de la T2A, un hotel de cuatro estrellas y mejoras en la conexión con el tren y el metro.

El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat encara la renovación más profunda de su terminal T2 en medio siglo. Aena invertirá 153 millones de euros en una reforma integral que arrancará en 2027 y se prolongará hasta 2031, según ha detallado la directora del aeropuerto, Eva Valenzuela. La actuación equipara el alcance de las obras previas a los Juegos Olímpicos de 1992 y busca redefinir la puerta de entrada de las aerolíneas de bajo coste a la capital catalana.

Un proyecto de dos caras: interior y exterior

La remodelación afectará tanto a la fachada como a los espacios interiores de la T2, inaugurada en 1968. En el exterior, Aena reorganizará los accesos para crear “una auténtica puerta de entrada a Barcelona”, con un gran eje peatonal vegetado, más iluminación e itinerarios rediseñados. Uno de los elementos más icónicos de la terminal, el mosaico de Joan Miró situado en la fachada de llegadas, se conservará, aunque los técnicos estudian la viabilidad de trasladarlo a la T1.

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Dentro de la terminal, la prioridad es ganar luminosidad y confort. Se crearán nuevas áreas de descanso y se ampliará la zona de espera de los controles de seguridad, que se equiparán con tecnología de última generación. La reforma también contempla la reapertura del módulo T2A, cerrado actualmente salvo para el estacionamiento de aeronaves, y la puesta en servicio de su aparcamiento.

Más que ladrillos: la intermodalidad y el hotel como respuesta al ‘low cost’

La T2 es el hogar de las compañías de bajo coste en Barcelona y por sus instalaciones pasaron 20 millones de viajeros durante 2025. Con ese volumen de tráfico, Aena apuesta por reforzar la conexión de la terminal con el tren y el metro, mejorando los puntos de enlace intermodal y la señalización. El objetivo es que la experiencia del pasajero sea más fluida desde el momento en que abandona el avión.

Otro de los pilares del proyecto es la construcción de un hotel de cuatro estrellas dentro del recinto aeroportuario. La instalación, que formará parte del nuevo diseño, responde a la demanda de alojamiento de corta estancia generada por el turismo de escala y los viajeros de negocios vinculados a las rutas low cost. La previsión es que el hotel esté operativo antes del cierre de las obras, en 2031.

La directora del aeropuerto ha subrayado que la inversión dotará a la T2 de una “unidad arquitectónica” de la que hoy carece, superando la imagen fragmentada que dejó la inauguración de la T1 en 2009. El plan persigue, además, homogeneizar la calidad de servicio entre las dos terminales, sin que la T2 quede relegada a un papel secundario pese a concentrar el tráfico low cost.

La reforma de la T2 no es solo estética: define el tipo de conectividad que Barcelona ofrecerá a las aerolíneas de bajo coste durante las próximas dos décadas.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto del proyecto se medirá en competitividad turística y operativa. Con 20 millones de pasajeros anuales, la T2 es un nodo estratégico no solo para Barcelona, sino para el conjunto del Mediterráneo. La renovación permitirá absorber el crecimiento previsto del tráfico low cost —que en 2025 representó más del 60% de las operaciones de El Prat, según datos del sector— sin que el pasajero sufra una degradación del servicio. La zona cero es, sin duda, el corredor central de la T2, donde convergen los embarques de Ryanair, Vueling y EasyJet, y donde se concentrarán las principales actuaciones.

El dato que resume la noticia es la inversión de 153 millones de euros, la mayor en la infraestructura desde las obras preolímpicas de hace más de tres décadas. Frente a los operadores, Aena manda un mensaje de equilibrio: la T1 seguirá siendo el escaparate para las aerolíneas de red y los vuelos de largo radio, mientras la T2 se moderniza para ofrecer una experiencia competitiva al segmento que más crece. La lectura a medio plazo apunta a un escenario en el que El Prat compite con Roma-Fiumicino y Milán-Bérgamo por el liderazgo del bajo coste en el sur de Europa, y la T2 renovada se convierte en un argumento clave para atraer nuevas rutas.

Observamos, en paralelo, un guiño a la intermodalidad que va más allá del aeropuerto. La mejora de las conexiones con el tren y el metro está alineada con el plan de Rodalies de Catalunya de duplicar las frecuencias en el corredor de la costa, lo que podría convertir la T2 en un centro de intercambio real. Si el proyecto se ejecuta con la ambición prometida, Barcelona dispondrá de una terminal que, sin perder su vocación low cost, ofrecerá estándares de confort similares a los de las grandes puertas de entrada europeas.


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