MITECO reserva cuatro zonas mineras en Sierra Morena para buscar minerales críticos España

La publicación en el BOE formaliza la reserva de cuatro zonas de residuos de minería histórica en Sierra Morena. El objetivo es evaluar la viabilidad económica de materias primas clave para la transición energética.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha dado un paso silencioso pero de largo recorrido. Este jueves, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba la inscripción de cuatro zonas de residuos mineros en Sierra Morena como reserva del Estado. El objetivo no es volver a abrir galerías de plomo o plata, sino rebuscar entre los escombros de siglos de minería andaluza para localizar los minerales que necesita la transición energética: cobalto, cobre, litio y tierras raras.

La decisión activa el primer bloque del Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM) 2026-2030, un plan quinquenal que pretende reducir la dependencia europea de las importaciones de materias primas fundamentales. Según la nota de prensa del MITECO, los trabajos de investigación se centrarán en residuos mineros que puedan ser «económicamente valorizables», una forma de convertir un pasivo ambiental histórico en un activo estratégico.

Publicidad

Cuatro zonas con pasado de plomo y futuro de litio

Las áreas delimitadas se sitúan en la provincia de Jaén y Córdoba, dentro del vasto cinturón metalogénico de Sierra Morena. No son explotaciones activas, sino acumulaciones de estériles y lodos procedentes de minería histórica de plomo, plata y zinc que se remonta al siglo XIX. En esas escombreras, los análisis preliminares apuntan a concentraciones interesantes de elementos como el cobalto —clave para baterías de vehículos eléctricos— y las tierras raras, indispensables para los imanes de los aerogeneradores.

El MITECO no detalla la extensión concreta de cada zona, pero sí deja claro que la reserva es a favor del Estado y que los trabajos de prospección serán ejecutados directamente por la administración o mediante colaboración público-privada. El movimiento recuerda a otras iniciativas europeas recientes, como el inventario de residuos mineros que elabora Suecia o el impulso a la minería de litio en Portugal.

España tiene un subsuelo con historia. La Faja Pirítica Ibérica, que se extiende desde Huelva hasta Sevilla, alberga uno de los mayores depósitos de sulfuros masivos del mundo. Pero Sierra Morena añade ahora un nuevo capítulo: la circularidad minera. En lugar de perforar nuevas montañas, se extraerán los metales que quedaron atrapados en el lodo.

El Programa Nacional de Exploración Minera: un paraguas para Bruselas

El PNEM no surge de la nada. En mayo de 2024, la Unión Europea aprobó la Ley de Materias Primas Fundamentales, que obliga a los Estados miembros a mapear sus recursos minerales críticos y a diseñar estrategias para reducir la dependencia de proveedores únicos. China controla el 60% de la producción mundial de tierras raras y casi el 80% del refinado de cobalto. Europa, por su parte, importa el 98% de sus tierras raras del gigante asiático.

En ese contexto, la exploración de residuos mineros se presenta como una vía pragmática: no requiere abrir nuevas minas a cielo abierto —con la conflictividad social que eso conlleva— y puede acelerar los plazos respecto a un proyecto minero convencional. Además, permite recuperar suelos contaminados, un beneficio añadido para unas comarcas que arrastran décadas de pasivos ambientales.

materias primas fundamentales

Sin embargo, la iniciativa no está exenta de riesgos. Los movimientos ecologistas en Andalucía ya han advertido de que la remoción de residuos mineros históricos puede reactivar la dispersión de metales pesados en las cuencas fluviales si no se extrema la vigilancia ambiental. El desastre de Aznalcóllar (1998), donde una balsa de residuos de pirita contaminó el Parque Nacional de Doñana, sigue muy presente en la memoria colectiva. Cualquier proyecto de reprocesamiento deberá demostrar que el remedio no es peor que la enfermedad.

La paradoja minera andaluza: los residuos que dejó la extracción de plomo y plata ahora podrían esconder los metales que necesita Europa para no depender de China.

Entre la oportunidad industrial y la memoria minera

La reserva de estas cuatro zonas de Sierra Morena tiene también una lectura industrial. España aspira a construir una cadena de valor completa en torno a los minerales críticos, desde la prospección hasta la fabricación de componentes. El litio de Extremadura, el cobalto de la Faja Pirítica y ahora las tierras raras de Sierra Morena dibujan un mapa de recursos que, si se gestiona con rigor, podría atraer inversiones multimillonarias en plantas de procesamiento y refinerías.

Pero la carrera por los minerales críticos es global y avanza a toda velocidad. China ha duplicado su capacidad de refino de tierras raras en el último lustro. Estados Unidos ha activado la Defense Production Act para financiar yacimientos domésticos de litio y grafito. Y la propia Comisión Europea ha identificado 17 proyectos mineros estratégicos en suelo europeo que recibirán agilización de permisos. España, con el PNEM, intenta no quedarse fuera del mapa.

El MITECO, además, tiene sobre la mesa la reforma de la Ley de Minas de 1973, un texto preconstitucional que muchos expertos consideran un lastre para la inversión en un sector que necesita regulación ambiental actualizada y esquemas de participación local. La exploración en Sierra Morena será la primera piedra de toque: si los trabajos avanzan sin conflictos y los resultados de las catas son positivos, podrían sentar jurisprudencia técnica y administrativa para futuras campañas en otras cuencas mineras históricas como las de Cartagena-La Unión o el propio cinturón de Riotinto.

Un dato pesa más que cualquier declaración: Europa necesita entre 16 y 24 veces más litio en 2050, según la Agencia Internacional de la Energía, para cumplir sus objetivos climáticos. Y España, que fue durante siglos la despensa de metales del Imperio, vuelve a mirar al subsuelo. Esta vez no lo explotará con picos y palas, sino con sensores geofísicos y lixiviación controlada. El futuro de los minerales críticos se escribe sobre las ruinas de la minería de ayer.

La clave está en los residuos. Y Sierra Morena, que fue el escenario de las viejas explotaciones de plomo argentífero en el XIX, hoy se convierte en el laboratorio donde España testea si su pasado minero puede financiar su futuro energético.


Publicidad