Servihabitat ha entrado en la fase decisiva de su proceso de venta. El fondo Lone Star, su actual propietario, cuenta con dos ofertas finales sobre la mesa: las de DoValue e Hipoges, según confirman fuentes financieras cercanas a la operación. La resolución podría conocerse antes de que termine este mes de julio, una vez que el vendedor, asesorado por Alantra, analice ambas propuestas.
Dos contendientes y un asesor de peso
El proceso de venta de Servihabitat, el antiguo servicer hipotecario de CaixaBank, encara la recta final con dos competidores directos como finalistas. Hipoges, propiedad del fondo Pollen Street, y DoValue —grupo italiano especializado en la gestión de activos problemáticos— han presentado sus ofertas vinculantes a principios de julio. Lone Star había contratado a Alantra para pilotar la desinversión y aspira a cerrar un trato que permita monetizar la plataforma en un momento de consolidación acelerada del sector.
No es el primer intento del fondo estadounidense. Ya en 2025 Lone Star exploró una salida que se frustró por la escasez de candidatos y unas ofertas que no alcanzaban sus expectativas de valoración. Esta vez, el contexto ha cambiado de forma sustancial, en gran medida por un hito que llegó en mayo.
La carta ganadora: el contrato con Sareb
La adjudicación a Servihabitat —junto a Aliseda y Anticipa, ambas bajo el paraguas de Blackstone— de uno de los macrocontratos del denominado banco malo ha sido el catalizador del nuevo proceso de venta. En concreto, Servihabitat y Aliseda gestionarán un valor neto contable de 4.860 millones de euros para su desinversión a partir de enero de 2027, además de más de 40.000 viviendas que serán transferidas a un parque público de alquiler asequible. Este flujo de ingresos recurrentes, unido a la visibilidad que aporta durante la fase de liquidación de Sareb, ha mejorado sensiblemente el atractivo del servicer de cara a los potenciales compradores.
El vendedor intenta que este contrato se refleje en el precio final de la transacción. Fuentes del mercado inmobiliario apuntan a que la puja por Servihabitat se ha revalorizado precisamente por esta mochila de mandatos, lo que ha permitido a Alantra conducir un proceso más ordenado y con ofertas más sólidas que en la ronda anterior.

La compañía, que cuenta con cerca de 450 empleados y está dirigida por el consejero delegado Borja Goday, mantiene además contratos de gestión para Kutxabank, BBVA y, recientemente, para Apollo, para el que administra unos 1.200 millones de euros en créditos fallidos. Sin embargo, su cartera de clientes ha sufrido reveses: en 2023 perdió el contrato con CaixaBank —que fue a parar a Intrum y Azora— y también se había quedado sin uno de los mandatos de Sareb, que ahora ha recuperado.
La reciente adjudicación del contrato de Sareb es el factor diferencial que ha transformado esta subasta y ha atraído a compradores con capacidad financiera.
Un sector condenado a la consolidación
La venta de Servihabitat se enmarca en la lógica de un sector que se autodestruye con cada venta de carteras. Nacidos tras la crisis financiera para gestionar el ladrillo que la banca se adjudicaba de clientes morosos, los servicers hipotecarios vieron cómo sus cuentas se contraían a medida que esas carteras se liquidaban. La respuesta natural ha sido una intensa concentración. El grupo sueco Intrum es el ejemplo más visible tras adquirir Aktua, Solvia y Haya Real Estate. Junto a él, Gescobro (Cerberus) y el propio Hipoges se han consolidado como grandes actores.
Servihabitat, creada originalmente por CaixaBank y vendida primero a TPG y luego a Lone Star —que controla la mayoría del capital, aunque CaixaBank aún posee un 20%—, es una de las plataformas que aún resiste como independiente. Su traspaso a uno de los dos finalistas supondría un nuevo hito en la reordenación del mercado español de gestión de activos.
Lo que está en juego: precio y encaje estratégico
DoValue parte como favorito en las quinielas del sector. Su presencia en España y su capacidad técnica le permiten absorber una cartera que ya conoce el mercado. Sin embargo, fuentes del mercado inmobiliario recuerdan que si Hipoges se hace con Servihabitat eliminaría de un plumazo el riesgo y el coste de la migración, porque ya cuenta con el equipo que trabaja para Sareb. Ese ahorro operativo podría justificar una oferta más agresiva, compensando la posible prima que DoValue esté dispuesto a pagar por el contrato recién ganado.
No ha trascendido el importe de la operación y todas las partes implicadas —Lone Star, Servihabitat, DoValue e Hipoges— han declinado comentar. La mayoría de los analistas consultados prefiere mantenerse cauto, a la espera de que se cierre la puja en estos últimos días de julio. Lo que sí parece claro es que la recuperación del mandato de Sareb ha cambiado el tablero y ha situado a Servihabitat en una posición más ventajosa que la que tenía apenas un año atrás.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El anuncio oficial del ganador antes del 31 de julio; cualquier demora podría indicar discrepancias sobre el precio final.
- Reacción del valor: Al tratarse de una operación privada no cotizada, el impacto directo en bolsa es limitado, pero los movimientos de consolidación suelen influir en las valoraciones de las carteras que los fondos tienen en otras plataformas del sector.
- Precedente sectorial: La compra de Haya Real Estate por Intrum marcó un patrón de integración horizontal que se repite; el desenlace de Servihabitat puede confirmar la tendencia hacia un mercado dominado por tres o cuatro grandes jugadores.




