WiZink divide a su consejo con las negociaciones con Unicaja para una operación de tarjetas de crédito

Las dimisiones de dos consejeros y la fuga de talento en mandos intermedios reflejan la división interna ante la posible operación con Unicaja en crédito al consumo.

WiZink enfrenta una división interna palpable en su consejo de administración y en sus mandos intermedios a medida que avanzan las negociaciones con Unicaja para una operación estratégica en el negocio de tarjetas de crédito y crédito al consumo. Las salidas de dos consejeros en pocos días y el goteo de bajas entre directivos clave reflejan la incertidumbre que vive la entidad propiedad de Värde Partners, en plena búsqueda de un socio para su negocio.

Las bajas en el consejo y en los puestos directivos

La primera en abandonar su asiento fue María Luisa Lombardero, consejera independiente no ejecutiva y presidenta de la Comisión de Auditoría desde hace un año. La entidad comunicó que su salida respondía a “motivos personales”. Lombardero, con más de 35 años de trayectoria bancaria y ex consejera delegada de la antigua Caja España Duero, aportaba un perfil de supervisión financiera que ahora deja un vacío sensible en el órgano de control.

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Apenas unos días después, Rick Noel, consejero dominical desde enero de 2023, presentó su dimisión también por motivos personales. Noel había sido socio de Värde durante más de dos décadas y su marcha, aunque Värde insiste en que no altera su apoyo al plan estratégico, deja al consejo sin una de sus figuras más ligadas al accionista de referencia. La compañía ha confirmado que no se prevé cubrir su puesto.

La incertidumbre se extiende más allá del consejo. Dos mandos intermedios han recalado en otras firmas: María Gómez Barea, directora ejecutiva de Operaciones, Tecnología y Transformación, se incorporó a la consultora inmobiliaria Accumin, y María Jiménez Miranda, responsable de talento y recursos humanos, a la firma de real estate Roc360. Fuentes de WiZink han declinado hacer comentarios sobre estas salidas, pero el patrón sugiere a una fuga de talento motivada por el clima de provisionalidad.

Unicaja maneja tres escenarios: alianza, cartera o joint venture

En paralelo, la due diligence encargada por Unicaja a PwC —cuyo hecho relevante comunicó al mercado el propio banco andaluz a la CNMV— sigue su curso sin un calendario cerrado. El análisis se ha ido demorando, pero las opciones sobre la mesa son concretas: una alianza comercial al estilo de los acuerdos de bancaseguros, la creación de una sociedad conjunta mediante una joint venture, o la compra de una cartera de crédito o de parte del negocio de WiZink con la subrogación de empleados.

La operación encaja en la hoja de ruta de Unicaja, que busca impulsar líneas de ingresos más allá del margen de intereses y rentabilizar su excedente de capital. Sin embargo, el banco presidido por Manuel Menéndez no tiene prisa: los beneficios récord que acumula la entidad andaluza le permiten esperar a que la oportunidad se ajuste a precio y estructura.

La incertidumbre sobre el desenlace de la operación está erosionando la estabilidad interna de WiZink, justo cuando más necesita un equipo cohesionado para negociar.

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WiZink acumula pérdidas desde 2020 y busca diversificar

La banca de consumo atraviesa un momento delicado. WiZink ha perdido más de 350 millones de euros desde 2020; solo el año pasado el resultado neto fue de 52,2 millones negativos. El lastre principal es la cartera de préstamos revolving, cuyas provisiones por litigios y la incertidumbre regulatoria penalizan el balance. De ahí que el plan estratégico del CEO Iheb Nafaa se centre en ganar diversificación y nuevas fuentes de ingresos para reducir el peso de ese segmento.

La entidad nació en 2016 a partir del negocio de tarjetas del Banco Popular y la cartera de Citigroup. Tras la resolución del Popular, Santander vendió el 49% que poseía a Värde Partners, que ya controlaba el 51%. Durante años, WiZink dio nombre al Palacio de los Deportes de Madrid, hasta que Movistar tomó el relevo en 2025. La visibilidad de marca, sin embargo, no ha evitado que la firma arrastre números rojos estructurales.

Qué pierde y qué gana cada parte

Para Unicaja, una alianza o adquisición en consumo le permitiría acelerar su diversificación sin los costes de desarrollar desde cero una plataforma de tarjetas y crédito al consumo. El precedente más cercano son alianzas como la de Santander con El Corte Inglés, que muestran cómo la banca tradicional busca socios con experiencia digital y cartera consolidada. Unicaja, con una rentabilidad por encima del 12% y una ratio de capital CET1 holgada, tiene músculo para absorber una operación de este calibre.

En el lado de WiZink, el encaje es más complejo. Ceder parte del negocio o crear una joint venture diluiría el control de Värde, pero podría aliviar la presión sobre el balance y aportar el respaldo comercial de una red de más de 1.000 oficinas. La salida de consejeros, mientras tanto, complica la gobernanza interna en un momento en que la cohesión del consejo será clave para decidir qué oferta se acepta. La reciente salida de Rick Noel, un hombre de la casa matriz, deja margen sobre cómo interpreta el mercado la confianza de Värde en el proyecto a largo plazo.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El cierre de la due diligence de PwC y si Unicaja traslada a la CNMV un principio de acuerdo en los próximos meses. Sin un calendario firme, el proceso podría alargarse.
  • Reacción del valor: WiZink no cotiza, pero Unicaja podría ver una lectura positiva si la operación es percibida como generadora de valor sin diluir su sólida posición de capital.
  • Precedente sectorial: Las alianzas en consumo entre bancos y plataformas especializadas han sido frecuentes en Europa; la experiencia de Santander-El Corte Inglés demuestra que el mercado premia la diversificación cuando se cierran con valoraciones razonables.

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