Los ETF de acciones europeas registraron en julio su primer mes de entradas netas positivas desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero, lo que supone un giro en el apetito inversor por la renta variable del Viejo Continente y una señal de confianza que ha llevado al Ibex 35 y al resto de índices europeos a máximos históricos. Según los datos recopilados por Bloomberg, la industria captó flujos netos por primera vez en cinco meses, interrumpiendo la racha de salidas que caracterizó la primera mitad del año.
El gestor de activos BlackRock comunicó que sus productos de acciones europeas atrajeron 4.400 millones de dólares en julio. La firma calificó este movimiento como una asignación de capital «anti-momentum»: los inversores se alejan de las acciones volátiles de semiconductores y buscan regiones con menor exposición a la tecnología y la inteligencia artificial, donde Europa se ha convertido en uno de los destinos predilectos.
La rotación desde los valores tecnológicos estadounidenses ha sido el principal catalizador. La venta masiva de fabricantes de chips en julio empujó a los gestores a diversificar geográficamente, y las bolsas europeas, con un perfil más bancario e industrial, ofrecían un refugio natural. Goldman Sachs ha identificado esta tendencia y en su informe de agosto proyecta subidas de hasta el 168% para valores como Ceres Power y del 102% para la empresa de defensa alemana Rheinmetall en los próximos doce meses.
El retorno del capital a la renta variable europea
Los datos de flujos rompen una sequía que se remonta al estallido del conflicto de Irán. Desde finales de febrero, la incertidumbre geopolítica y el alza del petróleo habían frenado las entradas en ETF de acciones europeas. Ahora, con el crudo estabilizándose y los resultados empresariales dando soporte, el dinero vuelve. La temporada de presentación de cuentas del segundo trimestre ha sido el detonante: el Stoxx Europe 600 —principal referencia del mercado bursátil continental— está en camino de alcanzar un crecimiento interanual de ingresos del 22%, el más alto desde 2022.

Resultados empresariales y el giro sectorial
La banca ha sido el sector que más ha brillado. BNP Paribas elevó sus ganancias trimestrales un tercio, mientras que UBS mejoró un 17% y marcó un récord, en ambos casos gracias al tirón de los ingresos por trading. Estos números han reforzado el atractivo de una región que, a ojos de los grandes gestores, cotiza a múltiplos más bajos que Wall Street y se beneficia de la bajada del precio del petróleo.
El optimismo se ha trasladado a las mesas de estrategia. UBS ha elevado su objetivo de fin de año para el Stoxx 600 hasta los 690 puntos, desde los 630 anteriores, lo que implicaría una subida adicional de aproximadamente el 5% desde los niveles del viernes. Sin embargo, no todas las casas comparten este entusiasmo: Société Générale espera una corrección hasta los 600 puntos, mientras que la consultora TFS pronostica una caída del 9% que dejaría el índice en 585 enteros.
El retorno de los flujos a Europa no es una apuesta por el crecimiento, sino una huida de la volatilidad tecnológica. La banca y los resultados sólidos marcan la diferencia.
El Stoxx 600 y el Ibex 35 alcanzan máximos históricos
El Stoxx Europe 600 acumula una revalorización del 10,7% en 2026 y alcanzó este mes un récord de 663,4 puntos. El Dax alemán, el FTSE 100 británico, el Cac 40 francés y el Ibex 35 español también han tocado máximos, impulsados por la misma inercia bancaria y la mejora de las perspectivas macro. En el caso español, el selectivo se ha visto favorecido por el peso de entidades como Santander y BBVA, cuyos títulos se han revalorizado con fuerza desde el inicio del verano.
El contraste es claro: mientras los fondos rotan desde los semiconductores —con una corrección que aún no ha terminado—, las plazas europeas se benefician de unos balances saneados y de un ciclo de tipos que, aunque a la baja, sigue favoreciendo los márgenes bancarios. Las entradas en ETF son la primera señal cuantificable de que los inversores institucionales empiezan a ver a Europa como algo más que un sustituto barato de la tecnología estadounidense.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La evolución de los flujos de ETF en agosto y septiembre. Si la tendencia positiva se consolida, el soporte para el Ibex 35 y el resto de índices europeos se reforzará de cara al cierre del tercer trimestre.
- Reacción del valor: El mercado ya descuenta en los precios actuales la mejora de resultados y la rotación desde tecnológicas. La clave estará en si las valoraciones de los bancos europeos —aún por debajo del valor en libros en varios casos— siguen atrayendo capital.
- Precedente sectorial: La última vez que los ETF de acciones europeas registraron entradas netas sostenidas fue en 2022, antes del ciclo de subidas de tipos. Entonces, los bancos lideraron un rally que duró dos trimestres. La banca vuelve a ser el motor, pero la incertidumbre geopolítica añade un riesgo adicional.




