El precio de la luz hoy: sube un 34% hasta los 181,60 €/MWh en PVPC y punta de 223,41 €/MWh

La punta de consumo nocturno eleva el precio regulado a 347,32 €/MWh en la hora más cara, mientras que el valle solar de las tres de la tarde se queda en 56,44 €/MWh. La brecha entre ambos refleja la dependencia del gas cuando cae la fotovoltaica.

El precio de la luz se ha disparado este lunes 10 de agosto un 34,29% respecto al día anterior, hasta alcanzar una media de 181,60 euros por megavatio hora (€/MWh) en la tarifa regulada PVPC. La tensión sobre el sistema eléctrico, propia de las olas de calor estivales, ha empujado el coste mayorista —el conocido como pool— hasta los 126,76 €/MWh, pero son los peajes y cargos los que han inflado aún más la factura del pequeño consumidor hasta rozar niveles que no se veían desde el pasado invierno.

La combinación de temperaturas elevadas y una generación eólica por debajo de lo habitual ha encendido todas las alertas en el operador del sistema. La demanda repunta con fuerza al atardecer, justo cuando la producción fotovoltaica se desploma, y eso obliga a recurrir a tecnologías más caras para cubrir el hueco térmico.

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Radiografía horaria: del valle solar a la punta nocturna

Los datos de OMIE muestran una jornada de contrastes extremos. La franja más cara se concentró entre las 21:00 y las 22:00 horas, con un pico de 347,32 €/MWh para los clientes del PVPC. En ese mismo tramo, el precio del mercado mayorista alcanzó los 223,41 €/MWh, evidenciando cuánto añaden los costes regulados al recibo final.

En el extremo opuesto, el intervalo de 15:00 a 16:00 horas ofreció un respiro: el PVPC cayó hasta los 56,44 €/MWh, mientras que el pool marcó un mínimo diario de 23,78 €/MWh. Es el clásico valle solar, donde la abundancia de generación fotovoltaica hunde los precios mayoristas, aunque el consumidor regulado solo percibe una parte de esa rebaja.

La madrugada ya anticipaba la tormenta: entre las 7:00 y las 9:00, el PVPC superó los 200 €/MWh, y a partir de las 18:00 la escalada fue imparable. La diferencia entre la hora más barata y la más cara superó los 290 euros por megavatio hora, un diferencial que hace inviable cualquier intento de aplanar el consumo sin señales de precio en tiempo real.

La punta de 347,32 €/MWh a las nueve de la noche refleja la dependencia de los ciclos combinados de gas justo cuando el sol cae y el consumo se dispara.

El diferencial PVPC-pool: por qué el consumidor paga un 43% más

Mientras el precio medio del pool se quedó en 126,76 €/MWh, el PVPC escaló hasta los 181,60 €/MWh. Ese sobrecoste de casi 55 euros por megavatio hora se explica por los peajes de acceso, los cargos del sistema y los ajustes del operador, que este agosto acumulan una presión añadida por el menor bombeo hidráulico y los desvíos de renovables. La diferencia no es anecdótica: supone un 43% de recargo sobre el precio de la energía en el mercado.

En la práctica, para un hogar medio con 4,6 kW de potencia contratada y un consumo de 270 kWh al mes, esta jornada representa un coste diario cercano a 1,40 euros solo en el término de energía, más del doble que un día valle de primavera. La factura mensual de agosto apunta a ser la más alta del verano si se repiten picos similares.

precio kWh hoy

Agosto, el mes que tensiona el sistema: lecciones para la transición energética

El sistema eléctrico español vuelve a mostrar su talón de Aquiles en agosto. La demanda se dispara por el aire acondicionado, la generación eólica suele atravesar una de sus peores rachas estacionales y la fotovoltaica, aunque abundante, desaparece justo cuando más se necesita. El resultado es un cóctel de precios altos que pone a prueba la integración de renovables.

La solución técnica existe, pero avanza despacio. El almacenamiento en baterías podría trasladar parte de la energía solar del mediodía a la noche, aplanando el diferencial. Sin embargo, la potencia instalada en baterías en España apenas supera los 2 GW, muy lejos de lo que exigiría una situación como la de hoy. Mientras tanto, el gas natural sigue siendo el respaldo de facto y su precio marca la última palabra en horas punta.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lleva meses advirtiendo de que el actual diseño tarifario del PVPC no transmite bien las señales horarias a los hogares. La mayoría de los consumidores regulados carece de sistemas de gestión activa y termina pagando la media, sin opción real de esquivar los picos. El resultado es una tarifa que, en días como hoy, se convierte en un impuesto silencioso sobre la climatización.

La cuestión de fondo es estructural. Con el cierre progresivo de las centrales de carbón y la contención del parque nuclear, la cobertura del hueco térmico se concentra en los ciclos combinados. Si el precio del gas repunta —y el TTF holandés lleva semanas instalado en los 40 €/MWh—, los picos de PVPC se vuelven recurrentes. La electrificación de la movilidad y la calefacción añadirá más demanda nocturna en los próximos años, por lo que la necesidad de flexibilidad aumenta.

El 10 de agosto deja una radiografía nítida de los desafíos pendientes. La fotovoltaica ha demostrado que puede hundir los precios cuando hay sol, pero su valor se desvanece sin almacenamiento. Encontrar una fórmula que traslade ese excedente diurno a las horas de máxima tensión es la gran asignatura de la transición energética española.


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