Telecinco confía en Ion Aramendi y el sobrino de Ana Rosa en pleno auge político en La 1 y Cuatro

El verano siempre ha sido un banco de pruebas para las cadenas generalistas, pero el de 2026 llega con una situación inédita. Mientras RTVE sigue apostando por los realities con famosos y estrenará los próximos días Maestros de la costura Celebrity, Mediaset España utilizará los meses estivales para ensayar la reconstrucción de Telecinco.

Con Ana Rosa Quintana ya de vacaciones desde este viernes, Mediaset pondrá en marcha su programación estival como un auténtico banco de pruebas para Telecinco. La cadena ha estrenado Amor… ¡O lo que surja! y hará lo propio con El verano se mueve, De lunes a viernes y El show de Paz, formatos liderados por Carlos Lozano, Ion Aramendi —que contará con Kike Quintana, sobrino de Ana Rosa, como uno de sus principales colaboradores—, Paz Padilla, Santi Acosta y Beatriz Archidona.

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No se trata únicamente de una programación de verano. Detrás de estos estrenos se esconde un intento de redefinir la identidad de una cadena que acumula cinco años consecutivos de retrocesos y que acaba de registrar sus peores datos de audiencia en más de tres décadas. El objetivo es comprobar qué propuestas pueden consolidarse a partir de septiembre en una temporada que volverá a estar marcada por una enorme competencia.

La batalla televisiva, sin embargo, ya no se libra únicamente entre cadenas. Todo el sector audiovisual atraviesa una etapa de transformación acelerada. El consumo de televisión en abierto continúa descendiendo, la inversión publicitaria pierde fuerza y el crecimiento del streaming empieza a mostrar síntomas de madurez.

Movistar Plus+, que sigue siendo uno de los grandes motores de la producción española y mantiene una posición de referencia entre las plataformas, continúa ganando abonados, pero al mismo tiempo ha emprendido un proceso de racionalización de costes que afecta a la compra de derechos deportivos y a la producción de algunos formatos de entretenimiento.

Netflix continúa buscando una gran ficción española capaz de convertirse en fenómeno internacional con la regularidad de años anteriores. Prime Video concentra buena parte de sus inversiones en proyectos de perfil claramente comercial, mientras que HBO mantiene una producción más limitada que en ejercicios anteriores.

A pesar de este contexto, la ficción española sigue siendo el gran activo de la industria. No ha sido probablemente la temporada más fértil en cantidad de grandes fenómenos, pero sí ha dejado varias producciones de notable nivel.

Entre ellas destaca Ravalear, una de las series más sólidas del año gracias a su retrato de la crisis de la vivienda en Barcelona. Movistar Plus+ también ha firmado propuestas destacadas como Yo siempre, a veces y Anatomía de un instante, mientras otras plataformas han mantenido una producción más irregular.

Si un género ha eclipsado al resto durante la temporada, ese no ha sido la ficción, sino la política. La actualidad política ha terminado ocupando el espacio que durante años monopolizaron el corazón y la prensa rosa. Los casos judiciales, la polarización y la confrontación entre Gobierno y oposición han convertido las tertulias en uno de los productos más competitivos de la televisión española.

La gran beneficiada ha sido RTVE. La 1 ha firmado su mejor temporada en catorce años gracias al crecimiento de programas como La Hora de La 1, Mañaneros, Directo al grano o Malas Lenguas. La apuesta por reforzar la actualidad política ha permitido recuperar espectadores para una cadena pública que llevaba años muy alejada de sus registros históricos, aunque no han faltado críticas desde la oposición por la orientación editorial de algunos espacios.

Pero probablemente la gran sorpresa del curso haya sido Cuatro. La segunda cadena de Mediaset ha encontrado un nicho muy rentable mediante una oferta de polémicos espacios de línea ultraconservadora como Horizonte, con Iker Jiménez. A ello se suma el crecimiento de En boca de todos y Código 10, con Nacho Abad, y Todo es mentira, presentado por Risto Mejide.

El resultado ha sido que Cuatro ha alcanzado su mejor dato de audiencia en cinco años y su mejor registro para un mes de mayo de la última década. La cadena ha conseguido construir una identidad muy definida alrededor de la actualidad política y los sucesos, compensando parcialmente la profunda crisis que sigue atravesando Telecinco.

En el lado de los ganadores también vuelve a situarse Antena 3. La principal cadena de Atresmedia encadena ya 22 meses consecutivos como la televisión más vista de España gracias a la fortaleza de sus informativos y de formatos como Pasapalabra, La ruleta de la suerte, El Hormiguero o Tu cara me suena. Su estrategia ha consistido en mantener una programación estable y reconocible, alejada de los grandes volantazos que sí han caracterizado a algunos de sus competidores.

Telecinco
Pasapalabra.

La 2 también merece una mención especial. Aunque continúa moviéndose en cifras modestas, ha logrado sus mejores resultados en muchos años impulsada por espacios culturales y concursos como Cifras y letras, consolidando una recuperación que parecía impensable hace apenas tres temporadas.

Telecinco, la gran derrotada de la temporada

Los perdedores presentan perfiles muy distintos. Telecinco sigue inmersa en una crisis de identidad de la que todavía no encuentra salida. Los grandes realities continúan ofreciendo buenos resultados, especialmente Supervivientes y La isla de las tentaciones, y Casados a primera vista se ha convertido en una de las sorpresas del curso. Sin embargo, esos éxitos aislados no compensan las dificultades de una programación diaria que ha perdido gran parte de la fortaleza que tuvo durante décadas.

La Sexta también cierra una temporada complicada. La cadena que durante años lideró el debate político ha visto cómo parte de su público migraba tanto hacia RTVE como hacia Cuatro. El auge del infotainment político en ambos canales ha reducido el carácter diferencial que había convertido a La Sexta en una referencia durante más de una década.


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